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60 DÍAS DE UNA VISIÓN GENERAL DE LA BIBLIA - DÍA 58

AMOR, AMOR, AMOR.

1Jn 3:1  ¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él.

1Jn 3:2  Queridos hermanos,  ahora somos hijos de Dios,  pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser.  Sabemos,  sin embargo,  que cuando Cristo venga seremos semejantes a él,  porque lo veremos tal como él es.

1Jn 3:3  Todo el que tiene esta esperanza en Cristo,  se purifica a sí mismo,  así como él es puro.

1Jn 3:4  Todo el que comete pecado quebranta la ley;  de hecho,  el pecado es transgresión de la ley.

1Jn 3:5  Pero ustedes saben que Jesucristo se manifestó para quitar nuestros pecados.  Y él no tiene pecado.

1Jn 3:6  Todo el que permanece en él,  no practica el pecado.* Todo el que practica el pecado,  no lo ha visto ni lo ha conocido.

1Jn 3:7  Queridos hijos,  que nadie los engañe.  El que practica la justicia es justo,  así como él es justo.

1Jn 3:8  El que practica el pecado es del diablo,  porque el diablo ha estado pecando desde el principio.  El Hijo de Dios fue enviado precisamente para destruir las obras del diablo.

1Jn 3:9  Ninguno que haya nacido de Dios practica el pecado,  porque la semilla de Dios permanece en él;  no puede practicar el pecado,* porque ha nacido de Dios.

1Jn 3:10  Así distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo:  el que no practica la justicia no es hijo de Dios;  ni tampoco lo es el que no ama a su hermano.

1Jn 3:11  Éste es el mensaje que han oído desde el principio:  que nos amemos los unos a los otros.

1Jn 3:12  No seamos como Caín que,  por ser del maligno,  asesinó a su hermano.  ¿Y por qué lo hizo?  Porque sus propias obras eran malas,  y las de su hermano justas.

1Jn 3:13  Hermanos,  no se extrañen si el mundo los odia.

1Jn 3:14  Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos.  El que no ama permanece en la muerte.

1Jn 3:15  Todo el que odia a su hermano es un asesino,  y ustedes saben que en ningún asesino permanece la vida eterna.

1Jn 3:16  En esto conocemos lo que es el amor:  en que Jesucristo entregó su vida por nosotros.  Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos.

1Jn 3:17  Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad,  y no tiene compasión de él,  ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él?

1Jn 3:18  Queridos hijos,  no amemos de palabra ni de labios para afuera,  sino con hechos y de verdad.

1Jn 3:19  En esto sabremos que somos de la verdad,  y nos sentiremos seguros delante de él:

1Jn 3:20  que aunque nuestro corazón nos condene,  Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo.

1Jn 3:21  Queridos hermanos,  si el corazón no nos condena,  tenemos confianza delante de Dios,

1Jn 3:22  y recibimos todo lo que le pedimos porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

1Jn 3:23  Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo,  y que nos amemos los unos a los otros,  pues así lo ha dispuesto.

1Jn 3:24  El que obedece sus mandamientos permanece en Dios,  y Dios en él.  ¿Cómo sabemos que él permanece en nosotros?  Por el Espíritu que nos dio.

1Jn 4:1  Queridos hermanos,  no crean a cualquiera que pretenda estar inspirado por el Espíritu,* sino sométanlo a prueba para ver si es de Dios,  porque han salido por el mundo muchos falsos profetas.

1Jn 4:2  En esto pueden discernir quién tiene el Espíritu de Dios:  todo profeta* que reconoce que Jesucristo ha venido en cuerpo humano,  es de Dios;

1Jn 4:3  todo profeta que no reconoce a Jesús,  no es de Dios sino del anticristo.  Ustedes han oído que éste viene;  en efecto,  ya está en el mundo.

1Jn 4:4  Ustedes,  queridos hijos,  son de Dios y han vencido a esos falsos profetas,  porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.

1Jn 4:5  Ellos son del mundo;  por eso hablan desde el punto de vista del mundo,  y el mundo los escucha.

1Jn 4:6  Nosotros somos de Dios,  y todo el que conoce a Dios nos escucha;  pero el que no es de Dios no nos escucha.  Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño.

1Jn 4:7  Queridos hermanos,  amémonos los unos a los otros,  porque el amor viene de Dios,  y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce.

1Jn 4:8  El que no ama no conoce a Dios,  porque Dios es amor.

1Jn 4:9  Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él.

1Jn 4:10  En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios,  sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.

1Jn 4:11  Queridos hermanos,  ya que Dios nos ha amado así,  también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.

1Jn 4:12  Nadie ha visto jamás a Dios,  pero si nos amamos los unos a los otros,  Dios permanece entre nosotros,  y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente.

1Jn 4:13  ¿Cómo sabemos que permanecemos en él,  y que él permanece en nosotros?  Porque nos ha dado de su Espíritu.

1Jn 4:14  Y nosotros hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para ser el Salvador del mundo.

1Jn 4:15  Si alguien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios,  Dios permanece en él,  y él en Dios.

1Jn 4:16  Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama.  Dios es amor.  El que permanece en amor,  permanece en Dios,  y Dios en él.

1Jn 4:17  Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza,  porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús.  En el amor no hay temor,

1Jn 4:18  sino que el amor perfecto echa fuera el temor.  El que teme espera el castigo,  así que no ha sido perfeccionado en el amor.

1Jn 4:19  Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero.

1Jn 4:20  Si alguien afirma:  "Yo amo a Dios",  pero odia a su hermano,  es un mentiroso;  pues el que no ama a su hermano,  a quien ha visto,  no puede amar a Dios,  a quien no ha visto.

1Jn 4:21  Y él nos ha dado este mandamiento:  el que ama a Dios,  ame también a su hermano.

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