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#123 LA SANTIDAD DE LA CONCEPCIÓN: Obra del Espíritu Santo

La Biblia dice:
“³⁴—¿Cómo podrá suceder esto —preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen?
³⁵Y el ángel dijo: — El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios.
³⁸—Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que Él haga conmigo como me has dicho. Con esto, el ángel la dejó.” Lucas 1:34-35, 38 NVI

La pregunta de María al ángel Gabriel es una de las más honestas y puras de la Biblia: “¿Cómo podrá suceder esto, puesto que soy virgen?”
Ella conocía las leyes de la naturaleza, pero el plan de Dios trascendía lo natural.

La respuesta de Gabriel no fue científica, sino una declaración de santidad y poder: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios.” La concepción de Jesús fue una unión sin paralelo, donde el cielo y la tierra se encontraron. El Espíritu de Dios se convirtió en el progenitor de la simiente de la mujer, cumpliendo la profecía ancestral. (Génesis 3:15, Génesis 49:8-12, Deuteronomio 18:15;18, Isaías 9:6-7)

​La reacción de María es un modelo de fe y rendición: “Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que Él haga conmigo como me has dicho.” Su pureza e inocencia se combinan con una obediencia radical.

​La Navidad nos recuerda que Jesús no fue el resultado de la voluntad humana, sino la respuesta de Santidad de Dios a la necesidad de la humanidad. El mismo Poder del Espíritu Santo que obró en el vientre de María está disponible para obrar santidad y transformación en nuestras vidas hoy.

Para meditar:
¿Estás dispuesto/a, como María, a responder a la Voluntad de Dios con una rendición total, aunque no entiendas completamente “cómo podrá suceder esto”?

Oración
Señor Jesús, por causa de mi condición pecaminosa siempre estoy buscando que se me explique lo que debo obedecer. La “necesidad” de razones que demuestren la lógica para obedecer me han impedido una rendición total a Tu Voluntad. Perdóname por mi desobediencia y ayúdame a responder con una rendición total a Tu Voluntad sin importar si entiendo o no, lo que demandas de mí.
Amén.

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor
  
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