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#125 LA RIQUEZA DE LA ESENCIA – A pesar de la escasez. ​

La Biblia dice:
Ocho días después, cuando el bebé fue circuncidado, le pusieron por nombre Jesús, el nombre que había dado el ángel aun antes de que el niño fuera concebido. Luego llegó el tiempo para la ofrenda de purificación, como exigía la ley de Moisés después del nacimiento de un niño; así que sus padres lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor. La ley del Señor dice: «Si el primer hijo de una mujer es varón, habrá que dedicarlo al Señor». Así que ellos ofrecieron el sacrificio requerido en la ley del Señor, que consistía en «un par de tórtolas o dos pichones de paloma».
Lucas 2:22-24 NTV

La historia de la Navidad no se dio en medio del lujo, sino de la escasez. Esto queda bellamente evidenciado en el sacrificio de purificación que José y María ofrecieron en el Templo.
​La Ley de Moisés establecía que, después del nacimiento, se debía ofrecer un cordero para el holocausto. Sin embargo, Dios en la Ley también hacía una provisión para las familias de bajos recursos: “Pero si no le alcanza para comprar un cordero, tomará dos tórtolas o dos pichones de paloma…” (Levítico 12:8).

El evangelista Lucas registra que José y María ofrecieron precisamente “un par de tórtolas o dos pichones.” ​Esta escena nos revela que el Rey del Universo fue recibido por una familia con carencias económicas a la que “no le alcanzó” para el sacrificio estándar. Así las cosas, el propósito de la Navidad se cumple en medio de las circunstancias más sencillas y la escasez financiera.

Dios se complace en la sencillez. En cada Navidad que experimentamos limitaciones, debemos recordar que la Presencia del Hijo de Dios es la riqueza que importa. El precio no fue importante; la obediencia y la sencillez en familia lo fueron.

Disfrutemos la Navidad con el enfoque de José y María: en la fe, la obediencia y la unión familiar, sabiendo que lo más valioso no es lo que el dinero puede comprar, sino la vida de Jesús en nosotros.

Para meditar:
* Si José y María pudieron recibir al Rey del mundo en medio de la escasez, ¿cómo puedes simplificar tu Navidad para enfocarte en lo verdaderamente esencial: la Presencia de Jesús?
* ¿Cómo podrías lograr que una familia necesitada tuviera una Navidad con la riqueza de la presencia de Jesús y con una provisión de comida abundante?

Oración
Padre Celestial, gracias por haber provisto un modelo para incluir a los que tienen y a los que no. Señor Jesús, Tu Presencia gloriosa en mi vida es la más grande riqueza y el mayor tesoro que puedo tener. La vida de Tu Espíritu Santo en mí, es lo más valioso que tengo. Enséñame a vivir contento con lo que tengo y a hacer de mi esencia la mayor riqueza incluso en medio de la escasez. Amén.

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor
  
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