La Biblia dice:
“Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos.” Jesús.
Mateo 20:28 NTV
El encanto y la ternura del pesebre son innegables, pero la importancia de la Navidad no es un fin en sí misma; es el comienzo del plan de Salvación. La Navidad solo cobra su verdadero significado al ser vista a la luz de la Cruz y la Resurrección.
El Señor Jesús mismo lo declaró: “…el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.”
El niño que nació en Belén es Dios mismo hecho hombre, y Su misión suprema era la de servir hasta el punto de la muerte en el Calvario.
Si el Señor Jesús hubiera nacido, vivido y muerto como un hombre más, sin la Cruz y la Resurrección, Su historia no sería diferente a la de cualquier otro líder. Pero Su nacimiento lo identificó con la humanidad, Su vida demostró la santidad divina, y Su muerte y resurrección fueron el rescate que pagó por nuestros pecados.
La Navidad nos invita a mirar más allá de las luces, la comida, la música y los regalos hacia el sacrificio final.
El Pesebre es la promesa; la Cruz es el cumplimiento.
No es simplemente el nacimiento de un niño, sino la encarnación del Dios Salvador cuyo Propósito Eterno era servir y morir para darnos vida eterna y hacernos Su Pueblo para Su Gloria.
Para meditar:
* Al celebrar el nacimiento del Señor Jesús, ¿recuerdas que Su vida se dirigía a la Cruz para servirte y rescatarte
* ¿Cómo te motiva esto a servir a otros?
Oración
Señor Jesús, ha quedado demostrado que eres el Hijo de Dios, cuando fuiste resucitado de los muertos mediante el Poder del Espíritu Santo. Siendo el Dios encarnado has venido a servirnos y a dar Tu vida por nuestro rescate.
Enséñame a vivir para servirte y para servir a otros para Gloria de Tu Nombre. Amén.
Rvdo. Nicolás Ocampo J.