La Biblia dice:
”Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos.” Efesios 5:16 RVC
En el mundo de los negocios, un balance general no se hace para juzgar, sino para saber dónde estamos parados. Nos dice qué tenemos (activos) y qué debemos (pasivos). De una u otra manera nos ayuda a cuantificar si hemos ganado o si hemos quebrado.
A veces, vivimos en “quiebra espiritual” porque invertimos todo nuestro capital (tiempo y energía) en cosas que no dan frutos: redes sociales, ansiedad o simples distracciones.
Dios nos llama a ser buenos administradores de la vida que Él nos prestó.
Ahora que el año está a punto de terminar vale la pena detenerse a tener una reflexión personal, basada en la honestidad, para determinar el estado actual de nuestra vida espiritual.
No podemos mejorar lo que no nos atrevemos a medir.
Si hoy hicieras un corte de cuentas, ¿tu relación con el Señor Jesús está en números rojos o hay un crecimiento real?
Para meditar:
* Activos: ¿Qué hábitos este año me acercaron más a Dios (oración, lectura, servicio)?
* Pasivos: ¿Qué distracciones o pecados están “robando” mi tiempo y mi paz?
* Patrimonio: Si hoy terminara el año, ¿qué queda en mi corazón que sea eterno?
Oración:
Señor Jesús, ahora que el año está a punto de terminar, me uno a las palabras del rey David cuando dijo: “Ponme a prueba, Señor, e interrógame; examina mis intenciones y mi corazón.” Salmo 26:2.
Amén.
Rvdo. Nicolás Ocampo J.