La Biblia dice:
Dios lo envió [A Su Hijo] para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos; y debido a que somos sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo [Jesús] a nuestro corazón, el cual nos impulsa a exclamar «Abba, Padre».
Ahora ya no eres un esclavo sino un hijo de Dios, y como eres Su hijo, Dios te ha hecho Su heredero.”
Gálatas 4:5-7 NTV
A menudo nos acercamos a Dios con la mentalidad de un “empleado” o, peor aún, de un “esclavo” que debe cumplir una cuota para ser aceptado.
Sin embargo, el Espíritu Santo por pluma del Apóstol Pablo, nos recuerda que Dios envió el Espíritu de Su Hijo para que podamos clamar “¡Abba! ¡Padre!”. Esta es la base de nuestra seguridad: ya no somos extraños intentando ganar el favor del Rey, somos hijos que ya tienen acceso a la herencia porque el Espíritu de Jesús el Señor habita en nuestro interior.
Muchos buscan “promesas materiales”, pero la mayor riqueza es la identidad.
Piensa en esto: Si eres hijo, eres heredero. Esta herencia incluye:
* La comprensión: La capacidad para entender la mente del Señor, la Verdad de Su Palabra y el Propósito de Tu Padre Celestial en cada plan para tu vida (1 Corintios 2:10-16; Lucas 24:45; Efesios 1:17-18).
* La paz: De tener la relación correcta con Dios, saberte perdonado y sentirte limpio de la mancha del pecado. Ahora tienes posición de hijo de Dios (Romanos 5:1; 2 Juan 1:1-3).
* El Poder de Su Nombre: Tener autorización divina para pronunciar el Nombre del Señor Jesús y entrar por medio de Él a la Presencia de Dios (Juan 16:26-27).
Ahora bien, Cuando oras, ¿lo haces como alguien que suplica desde afuera o como un hijo que descansa en la provisión de su Papá?
Ejercicio espiritual:
* Hoy, dedica 5 minutos sólo a repetir la palabra “Papá” o “Abba”.
* No pidas nada material. Simplemente medita en el hecho de que el Dueño del universo te ha dado Su apellido espiritual porque ahora eres Su hijo o hija.
Información importante:
“Abba” es un término arameo usado por los niños pequeños para llamar a su papá. Este comunica un sentido de intimidad, cercanía y ternura. Es el equivalente a decir: “papi”, con el que llama el hijo o la hija a su padre.
Oración
Papi, Papito, mi Papi del cielo, eres mío y yo soy tuyo.
Gracias por permitirme Comprender Tu Voluntad, por darme la Paz de nuestra relación y por darme acceso a Ti a través del Nombre Precioso del Señor Jesús, de quien, además, me has dado Su Espíritu. Amén.
Rvdo. Nicolás Ocampo J.