La Biblia dice:
Dedíquense a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido. Colosenses 4:2 NTV
En nuestra vida de fe, la oración ocupa un lugar fundamental: oramos por los alimentos, los enfermos, oramos pidiendo sabiduría para tomar decisiones, oramos si somos llamados a prestar algún servicio en la comunidad de la iglesia, oramos al acostarnos, oramos si alguien nos lastima, etc.
Sin embargo, solemos confundir el “hacer cosas religiosas” con “estar con Dios”.
Imaginémonos la siguiente situación en la que alguien desea usar una hora para un tiempo espiritual de lectura Bíblica, oración y cantos espirituales:
El Salmo más extenso de la Biblia es el 119 el cual contiene 176 versículos. Leer este pasaje a buen ritmo y con comprensión lectora requiere de diecisiete minutos [17 min]. El promedio de oración mundial es de dos minutos [dos min]. Y si a una hora le restamos diecinueve minutos entre lectura y oración, la persona de nuestro ejemplo tiene cuarenta y un minutos [41 min] para escuchar “música cristiana”.
Ahora bien, el ejercicio espiritual (lectura, música y oración) nos muestra que podemos pasar una hora “conectados” a contenido espiritual, pero solo dos minutos hablando de corazón a corazón con el Padre.
Estar a solas con Dios requiere una “desconexión total de lo demás”. No es solo oír música de fondo mientras hacemos el aseo o conducimos; es un asunto de conexión espiritual donde la mente está alerta.
Si no podemos disfrutar de Su presencia en lo privado, ¿cómo decimos que anhelamos vivir con Él por la eternidad?
La oración no es un monólogo de 30 segundos; es esperar hasta que Él nos hable.
Para practicar:
Busca un lugar de “desconexión total” hoy. Apaga el celular por 15 minutos. No pongas música. Quédate en silencio y pregunta: “Señor, ¿qué quieres decirme hoy?“.
Aprende a disfrutar del silencio con tu Padre.
Oración
Padre Celestial, perdóname por el uso incorrecto que le doy al tiempo, priorizando asuntos temporales que me han impedido cultivar una Íntima Devoción contigo. He convertido mi vida espiritual en una rutina más en la que las preocupaciones y entretenciones me acosan y afanan impidiendo que espere hasta escuchar Tu Voz.
Ayúdame a concentrarme en Ti.
Te lo pido en el Nombre precioso del Señor Jesús y en el Poder de tu Espíritu Santo, Amén
Rvdo. Nicolás Ocampo J.