La Biblia dice:
“La tierra que van a ocupar al otro lado del río es una tierra de montes y de valles, que se nutre de la lluvia del cielo; es una tierra que el Señor mismo, tu Dios, cuida: desde que el año comienza, y hasta que termina, los ojos del Señor tu Dios están siempre sobre ella.
Deuteronomio 11:11-12 RVC
Cuando el año llega a su fin, el mundo suele hacer balances basados en la economía: ¿cuánto gané?, ¿cuánto perdí?, ¿cómo está la política? Sin embargo, para el hijo de Dios, el balance no se mide por la billetera, sino por la Fidelidad del Señor y nuestro crecimiento espiritual.
Aunque el entorno sea difícil —marcado por crisis económicas, violencia o polarización—, nuestra perspectiva es distinta. No miramos el sistema, miramos al Soberano.
Al sonar “las 12:00”, cuando transitemos de un año a otro, en el reloj de la historia, surge una pregunta vital: ¿Estamos preparados para enfrentar la eternidad? No se trata solo de terminar un calendario, sino de proyectarnos como seres espirituales.
Para caminar en bendición el próximo año, el Señor nos llama a ajustar cinco áreas fundamentales:
1. Pureza de Corazón: No podemos vivir, vestir ni hablar como el mundo. La pureza no es fanatismo, es el requisito para ver a Dios (Salmo 24:3-4). Cuidemos lo que entra al corazón, porque de su abundancia habla la boca (Mateo12:34). ¡Huyamos de la vulgaridad, el chisme, la inmoralidad, la insensatez, la falta de pudor y el pecado!
2. El Altar Familiar: Después de tu salvación, tu familia es lo más valioso. Como Jacob en Betel (Génesis 35:1-5) es hora de limpiar nuestra casa de “dioses extraños” (malos hábitos, falta de comunicación). Establece una hora diaria para orar y leer la Biblia juntos. Una familia dividida no prevalece (Marcos 3:25).
3. Sabiduría Financiera: La verdadera riqueza es el contentamiento. Vivamos con modestia, evitemos deudas innecesarias por apariencia (Proverbios 21:20) y seamos fieles en nuestros diezmos y ofrendas. El dinero no es nuestro amo; Dios es nuestro proveedor (Hebreos 13:5).
4. Enfoque en el Reino (No en la Política): La iglesia es un lugar de adoración, no un comité político. Aunque cumplimos con nuestro deber civil, nuestra esperanza no está en un candidato, sino en el Rey de Reyes (Colosenses 3:2).
5.Vigilancia Profética: Los tiempos finales se aceleran. Debemos estar conectados con la Palabra, la oración de madrugada (Salmo 5:3) y el evangelismo. No te aisles; participa de la congregación y prepárate para el rapto de la iglesia.
Desafío para hoy:
Haz una “limpieza de altar”: Identifica una amistad, un hábito en redes sociales o una actitud en tu hogar, una mala conducta, un acto pecaminoso que esté robando tu paz espiritual y entrégasela hoy mismo al Señor.
Oración Final
Padre Celestial, gracias porque Tus ojos han estado sobre mí desde el primero de enero hasta hoy. Perdóname si me he dejado contaminar por las formas del mundo. Espíritu Santo, ayúdame a levantar un altar en mi casa, a vivir con pureza y a administrar con sabiduría lo que me das. Señor Jesús, mi mirada no está en el reloj del mundo, sino en Tu venida. ¡Amén!
¡Feliz y bendecido Año Nuevo!
Oramos para que, así como dice Su Palabra, los ojos del Señor Jesús estén sobre tu vida y tu familia desde que comienza el año hasta que termina.
Con afecto, les deseamos un 2026 lleno de Su Amor Inagotable y Shalom.
Con cariño: Nicolás Jr., Mariana, Victoria y Belén.
Rvdo. Nicolás Ocampo J.