Saltar al contenido

Íntima Devoción IEC

Inicio » Blog » #141 EL CORAZÓN DE UN NIÑO

#141 EL CORAZÓN DE UN NIÑO

La Biblia dice:
“Jesús llamó a un niño y lo puso en medio de ellos. Entonces dijo: —Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.”
Mateo 18:2-4 (NVI)

¿Qué es la Verdadera Humildad?
​A menudo confundimos la humildad con la escasez material. Pensamos que ser humilde es tener poco, pero el Reino de Dios nos enseña algo más profundo. En el griego original, la palabra usada para humildad es Praús (mansedumbre, apacibilidad), no Ptojós (pobreza).

La humildad no se trata de lo que tienes en el bolsillo, sino de quién tiene tu corazón. Ser humilde como un niño significa ser “enseñable”. Un niño confía plenamente en su padre, no intenta imponer su propia voluntad, sino que descansa en la guía de quien lo ama.

La verdadera humildad es agachar la cabeza ante Dios para reconocer que Su camino es mejor que el nuestro.

Dado que la humildad no es algo innato sino más bien una virtud que se cultiva, te sugiero algunos pasos para vivir en Humildad:
* Obediencia: ¿Te dejas guiar por el Espíritu Santo o sigues tus impulsos?
* Sujeción: ¿Están tus planes alineados con los de Dios?
* Dependencia: ¿Consultas a Dios antes de tomar decisiones importantes?
* Enseñabilidad: ¿Buscas con paciencia respuestas en la Biblia?
* Adoración: ¿Es tu lenguaje diario uno de gratitud y amor hacia El Señor Jesús? ¿Lo que haces, dices, sientes y piensas Glorifica al Señor Jesús?

Para meditar:
​Identifica una decisión que estés por tomar y, antes de actuar, preséntala en oración diciendo: “Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Practica hoy la dependencia total.

Oración
​Señor Jesús, hoy rindo mi voluntad ante Ti. Quita de mi corazón cualquier rastro de orgullo o autosuficiencia. Ayúdame a ser como un niño: sencillo, confiado y dispuesto a aprender. Que mi mayor grandeza sea servirte con una actitud mansa y obediente. Amén.
​Señor Jesús, hoy rindo mi voluntad ante Ti. Quita de mi corazón cualquier rastro de orgullo o autosuficiencia. Ayúdame a ser como un niño: sencillo, confiado y dispuesto a aprender. Que mi mayor grandeza sea servirte con una actitud mansa y obediente. Amén.

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor
  
Etiquetas:

Deja un comentario

Traducir »