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#142 DECISIONES EQUIVOCADAS: Cómo enfrentar sus consecuencias.

Dios dice en la Biblia:
“Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado.
¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto y ríos en lugares desolados.”
Isaías 43:18-19 NVI

El peso más difícil de cargar no es el comportamiento de tu esposo o esposa (según sea el caso), tampoco el mal ambiente de tu nuevo empleo o la insatisfacción de la profesión que escogiste, sino el “yo te lo dije” que resuena en tu mente y que pudo venir de tus padres, tus amigos o tu pastor.

La vergüenza de haber ignorado el consejo del pastor puede actuar como una barrera que te impide acercarte a Dios con confianza. Pero escucha (lee) esto:
Dios no disfruta restregando nuestros errores; Él es un Redentor que se especializa en restaurar vidas a partir de decisiones mal tomadas.

La Biblia aborda el error humano con un enfoque muy compasivo. No lo ve como el final del camino, sino como una oportunidad para la transformación. Si sientes el peso de una mala decisión, la narrativa Bíblica ofrece un proceso claro para encontrar paz y dirección.

Si te quedas viviendo en el “hubiera”, te perderás lo que Dios quiere hacer “hoy”.

Tu error no es más grande que Su Gracia.

Pedro ignoró la advertencia del Señor Jesús (Mateo 26:34) y falló, pero el Señor Jesús no lo desechó (Marcos 16:7); lo buscó en la orilla del mar para devolverle su propósito (Juan 21:15-19).

Para meditar:
* ¿Te duele no haber hecho caso a esa persona que te dijo: No lo hagas?
* ¿Estás experimentando desdicha por tu decisión equivocada?
* ¿Estás permitiendo que una decisión del pasado te robe la esperanza del futuro que Dios aún tiene para ti?

Oración:
Señor Jesús, hay decisiones que tomé y que con el tiempo comprendí que me equivoqué. Ahora estoy en una situación en la que ya no encuentro salida, no puedo volver atrás y tampoco solucionar.
Durante mucho tiempo la vergüenza de esa mala decisión me ha lastimado.
Suelto el látigo de la culpa por no haber escuchado la sabiduría en su momento. Creo que Tu Gracia es suficiente para cubrir mi pasado y que Tu Poder puede hacer algo nuevo en mi presente. Amén.


Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor
  
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