Dios dice en la Biblia:
“Les devolveré lo que perdieron a causa del pulgón, el saltamontes, la langosta y la oruga. Fui yo quien envió ese gran ejército destructor en contra de ustedes.
Volverán a tener toda la comida que deseen y alabarán al Señor su Dios, que hace esos milagros para ustedes. Nunca más mi pueblo será avergonzado.”
Joel 2:25-26 NTV
Cuando tomamos decisiones equivocadas, experimentamos las consecuencias no de manera inmediata. Sin embargo, cuando pasa el tiempo comenzamos a experimentar culpa, vergüenza, dolor y una terrible sensación de abandono.
¿Qué hacer cuando esta es nuestra situación?
1. Aceptar la realidad con Arrepentimiento genuino.
A menudo, el dolor no proviene solo de la mala decisión (el matrimonio con la persona equivocada, el cambio de empleo o la elección de una carrera profesional sin vocación), sino de la resistencia a aceptar que sucedió.
Pasamos meses o años pensando: “Si tan solo hubiera escuchado”. Esta “rumiación” es como tratar de conducir un auto mirando solo el espejo retrovisor: el choque es inevitable.
JESÚS es el Dios “Emanuel”, Dios con nosotros (Isaías 7:14, Mateo 1:22-23), lo que significa que Él está contigo en la realidad que vives hoy, no en la que “deberías” estar viviendo. Él te encuentra en tu presente, por muy roto que parezca.
2. El concepto de “Restitución”.
En el libro de Joel, Dios promete devolver los años que la plaga (la langosta) destruyó. Lo asombroso es que la plaga a veces es causada por nuestra propia desobediencia. Dios no dice: “Como fue tu culpa, te quedarás en la ruina”.
Él dice: “Si te vuelves a Mí, Yo puedo redimir incluso el tiempo perdido”.
Tu vida no es un desperdicio. Dios puede tomar la madurez, la paciencia y la fortaleza que estás desarrollando en este matrimonio difícil o en ese empleo que produce angustia y usarlas para un propósito que aún no ves.
Nada se pierde en las manos de Dios. Esto es Esperanza.
3. No permitas que el error sea tu identidad
Hay una diferencia entre decir “cometí un error” y decir “soy un error”.
El enemigo de nuestras almas (1 Pedro 5:8) quiere que nos definamos por nuestra desobediencia. Pero en la Biblia, los grandes héroes se definen por su restauración, no por su caída.
Rahab fue conocida por su fe, no por su pasado; Pedro por su liderazgo, no por su negación.
Así que, usa tu nueva etiqueta: Eres un hijo/hija de Dios que está atravesando una situación difícil, no un “rebelde” condenado a la infelicidad eterna.
4. ¿Qué hacer con las consecuencias?
Las consecuencias (un cónyuge inmaduro, problemas económicos) son reales. Pero hay dos formas de vivirlas:
* Como un esclavo: Sintiéndote atrapado y sin salida.
* Como un administrador: Diciendo: “Señor, esta es la situación en la que estoy por mi decisión. Ayúdame a administrar este hogar con sabiduría, a poner límites y a buscar Tu guía para que, incluso aquí, Tu Nombre sea Glorificado”.
Para meditar:
Si el Señor Jesús estuviera hoy sentado frente a ti, ¿crees que te miraría con reproche o con una mano extendida diciendo: “Caminemos juntos desde aquí”?
Oración:
“Señor Jesús, hoy dejo de pelear con mi pasado. Acepto que me equivoqué y que he pecado contra ti, pero también acepto que Tu poder de restauración es mayor que mi capacidad de arruinar las cosas. Enséñame a vivir hoy con dignidad, fe y la esperanza de que Tú puedes hacer que mi futuro sea mejor que mi presente. Amén”.
“Rvdo. Nicolás Ocampo J.