La Biblia dice:
“¿Qué concluiremos? Pues que Israel no consiguió lo que tanto deseaba, pero sí lo consiguieron los elegidos. Los demás fueron endurecidos, como está escrito: «Dios les dio un espíritu insensible, ojos con los que no pueden ver y oídos con los que no pueden oír, hasta el día de hoy». Y David dice: «Que sus banquetes se les conviertan en red y en trampa, en tropezadero y en castigo. Que se les nublen los ojos para que no vean y se encorven sus espaldas para siempre».”
Romanos 11:7-10 NVI
¿Bendición o Distracción?
A menudo usamos la palabra “misericordia” para etiquetar nuestras comodidades: un mejor sueldo, una casa nueva o un viaje soñado. Sin embargo, el Apóstol Pablo nos hace una advertencia profunda y necesaria: la misericordia de Dios no se mide por lo que tenemos en las manos, sino por lo que sucede en nuestro corazón.
El texto nos enseña que existe un peligro real en la abundancia material cuando esta se convierte en una “mesa de abundancia que se vuelve red y trampa”. Para muchos, la prosperidad no es una muestra del favor de Dios, sino un velo que endurece el corazón y les hace creer que “todo está bien” mientras se alejan de la Verdad.
La verdadera Misericordia de Dios es esta: Que Él decidió no endurecer tu corazón. Que hoy, cuando escuchas Su Palabra, tus oídos pueden oír y tu mente puede comprender.
El brillo de Su Gloria no está en el oro, sino en la capacidad que Él te dio para entender la grandeza de Su Carácter y atesorar el mensaje de Jesucristo.
Tener misericordia es que Dios te haya “abierto el corazón” para que la luz del Evangelio entre en él. Todo lo demás es pasajero; pero el entendimiento de Su Gracia es eterno.
Para Meditar:
* El origen de la fe: No entiendo a Dios porque sea más inteligente que otros, sino porque Él decidió tener misericordia de mí y quitar la ceguera de mis ojos.
* El examen del corazón: ¿Mis posesiones me acercan a Dios o me están sirviendo de excusa para dejar de buscarlo?
* La trampa del “Bienestar”: Estar “bien” económicamente no siempre significa estar bien espiritualmente. La verdadera riqueza es conocer a Cristo Jesús.
Oración
Señor Jesús, gracias porque hoy puedo entender Tu Palabra. Gracias por no permitir que mi corazón se endureciera y por hacerme brillar las riquezas de Tu gloria a través del Evangelio.
Padre Celestial, guarda mi corazón del orgullo. Que nunca crea que mis logros son por mis fuerzas y que ninguna bendición material me aleje de Tu presencia o de Tu iglesia. Ten misericordia de mí una vez más. En los tiempos de abundancia y en los de escasez, que mi refugio siempre esté bajo la sombra de Tus alas. Amén.
Para Practicar:
Hoy, antes de agradecer por las cosas materiales que recibas, tómate un momento para agradecer específicamente por un versículo o una verdad Bíblica que Dios te haya permitido comprender recientemente. Esa es Su misericordia real actuando en ti.
“Rvdo. Nicolás Ocampo J.