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#151 PODÍA IRSE, PERO PREFIRIÓ QUEDARSE

La Biblia dice:
“Puedes irte —le dijo Jesús—; tu fe te ha sanado. Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino.”
Marcos 10:51-52

​Imagina por un momento la vida de Bartimeo. Había pasado años en la oscuridad, dependiendo de la lástima de los demás, estancado a la orilla del camino. Cuando el Señor Jesús lo sana, le otorga algo más que la vista; le otorga su libertad.

El Señor Jesús le dice: “Puedes irte”.
​En ese instante, Bartimeo tenía el mundo a sus pies. Podía haber corrido a buscar a su familia, a buscar un trabajo, o simplemente a contemplar los colores del atardecer que tanto había extrañado. Tenía el “permiso” del Señor para seguir su propio rumbo. Sin embargo, el texto nos revela una decisión extraordinaria: él decidió que no había ningún lugar mejor a donde ir que detrás de Aquel que le había dado la luz.

Muchas veces buscamos a Dios por el “milagro”: una solución económica, una sanidad o una puerta abierta. Pero el verdadero discipulado comienza después del milagro. La fe de Bartimeo no solo le abrió los ojos del cuerpo, sino también los del espíritu. Él entendió que la bendición nunca debe ser más atractiva que el Bendecidor.

Este pasaje nos muestra:
* La libertad de elegir: Dios no nos obliga a seguirle. Él nos sana, nos bendice y nos libera, dejándonos la opción de “irnos” o “quedarnos”.
* De la orilla al camino: Bartimeo pasó de estar sentado al lado del camino a caminar en el camino con el Señor Jesús (Marcos 10:46).
* Gratitud en acción: La mejor forma de agradecer una intervención divina es poniendo nuestra vida al servicio de Cristo Jesús.

Para meditar:
* “Si experimentas la gratitud como una carga, no conoces la gratitud, porque la verdadera gratitud no es un esfuerzo de la voluntad; es un desbordamiento del sentido de haber sido tratado mejor de lo que mereces.”

Oración
​Señor Jesús, gracias porque has escuchado mis gritos de auxilio y has tenido misericordia de mí. Gracias por la libertad que me das. Hoy te pido que mi corazón no se conforme solo con recibir tus bendiciones, sino que mi mayor deseo sea seguir tus pasos. Que, aunque el mundo me ofrezca muchos caminos a donde ir, yo siempre prefiera quedarme a tu lado. Amén.

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor
  
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