La Biblia dice:
“Nosotros que somos del día, por el contrario, estemos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación…”
1 Tesalonicenses 5:8 NVI
Nuestra identidad define nuestra espera del Regreso del Señor Jesús. No somos personas confundidas o en oscuridad; somos hijos de la luz (1 Tesalonicenses 5:5).
“Hijos de la luz” corresponde a una expresión hebrea que caracteriza a los creyentes como hijos de Dios, su Padre celestial quien es luz y en quien no hay tinieblas en absoluto (1Jn 1:5-7).
Pablo nos llama a estar en “nuestro sano juicio”, es decir, conscientes de la realidad espiritual.
Mientras el mundo duerme en la indiferencia o se embriaga con el materialismo, nosotros nos vestimos con la coraza de la fe y amor, y con el casco de la esperanza de salvación. Con esta vestidura esperamos el Regreso del Señor Jesús.
La coraza es una parte importante del equipo militar porque cubre los órganos vitales del cuerpo. La fe es una protección esencial contra las tentaciones porque es confianza en la Promesa, el Plan y la Verdad de Dios. La creencia inamovible en la Palabra de Dios es lo que nos protege de las flechas de la tentación.
El amor a Dios también es esencial porque el amor perfecto por Él produce obediencia perfecta a Él. En otros pasajes se emplea la coraza de un guerrero para representar la justicia (Isaías 59:17; Efesios 6:14; 2 Timoteo 1:13).
El Casco siempre se asocia con la salvacion en sus aspectos futuristas (cp. Isaías 59:16-17; Efesios 6:17). Esto indica que, nuestra salvación futura está garantizada y nada puede deshacerla (Romanos 13:11).
Para meditar:
Tu identidad en Cristo es tu mejor armadura contra el desánimo de estos tiempos.
Oración:
Gracias Dios por llamarme hijo de la Luz. Ayúdame a caminar hoy con sobriedad espiritual, vistiendo la fe en Cristo Jesús Tu Hijo, Tu amor y la esperanza de Tu salvación como mi protección principal. Amén.
“Rvdo. Nicolás Ocampo J.
Pastor