La Biblia dice:
“Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —afirmó Jesús—.”
Juan 8:34 NVI
El pecado personal es una entrega voluntaria a lo que ofende a Dios. Este pecado personal se manifiesta así:
A. Pecado de Pensamiento: La Raíz en el Corazón
El Señor Jesús elevó la vara cuando en Su Sermón de la montaña explicó ampliamente que no hace falta la ejecución física de un acto para pecar (Mateo 5:27-28). Codiciar (que es el deseo voraz e incontenible) es cometer el acto en el interior.
Sin duda alguna, el Señor Jesús no estaba impidiendo que la belleza se admire, pero fue muy tajante al decir que, la codicia se castiga.
B. Pecados de Palabra: El Poder de la Lengua
Somos lo que decimos. La palabra tiene el poder de crear (como Dios) o destruir (como Satanás). Una lengua sin freno invalida la religión (Santiago 1:26).
El Señor Jesús dijo:
“De la abundancia del corazón habla la boca.” (Mateo 12:34).
C. Pecado de Acción: El Fruto de la Desobediencia
Desde Caín hasta hoy, las acciones violentas suelen comenzar con actos que parecen “idílicos” o inocentes (Génesis 4:8), pero que esconden desobediencia como Eva al ver el fruto (Génesis 3:6). Esta historia de la primera familia nos enseña que un “pequeño” acto de pecado es como una espiral descendente de maldad, desgracia y maldición.
Toda mala acción trae desolación.
D. Pecado de Omisión: El Silencio Culpable
Pecamos no solo por lo que hacemos, sino por lo que dejamos de hacer.
* No dar (faltar a la fidelidad financiera).
* No ayudar a quien podemos.
* Callar la verdad cuando el mundo promueve la oscuridad (como las empresas que cambian Biblias por pornografía). O como cuando los líderes políticos del país acusan al Señor Jesús de fornicario y pecador.
El Espíritu Santo por pluma de Santiago, el hermano medio del Señor Jesús nos enseña:
“Comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace”. (Santiago 4:17).
Para meditar:
* No permitas que el engaño nuble tu juicio. Identifica hoy si estás cayendo en pecados ocultos, si tus palabras están envenenando tu entorno o si tu silencio está permitiendo que el mal avance.
* Cristo Jesús es el único que puede limpiar nuestra naturaleza y darnos la victoria sobre la práctica del pecado.
Oración:
Señor Jesús, reconozco que soy pecador. Limpia mis pensamientos, refrena mi lengua y quita de mí toda omisión. No quiero honrar al mentiroso con mi silencio, sino a Ti con la verdad. Amén.
Pastor
“Rvdo. Nicolás Ocampo J.