CUIDADO CON EL ORGULLO ESPIRITUAL
Devocional

CUIDADO CON EL ORGULLO ESPIRITUAL

🗓️domingo 21 de septiembre, 2025
Nicolas Jr
Nicolas Jr

La Biblia dice:
¡Oh, si rasgaras los cielos y descendieras!
¡Las montañas temblarían ante ti, como cuando el fuego enciende la leña y hace que hierva el agua! Así darías a conocer tu Nombre entre tus enemigos, y ante ti temblarían las naciones.
Isaías 64:1-2 NVI

Es natural que nuestra primera reacción a un ataque personal sea contraatacar. Sin embargo, al medir nuestras fuerzas, a menudo nos damos cuenta de que no tenemos los recursos necesarios para sostener y ganar el conflicto.
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Ante esta realidad, la siguiente reacción suele ser clamar a Dios, pidiéndole que intervenga con una venganza repentina contra nuestros enemigos, tal como lo hizo en el pasado con los adversarios de Su pueblo.
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Pero cuando ese juicio no llega de la manera que esperamos, es fácil caer en el desánimo, la frustración e incluso el enojo contra Dios por no actuar de inmediato.
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En este punto, debemos detenernos y preguntarnos: ¿Qué es lo que Dios realmente quiere que yo haga en esta situación?

En primer lugar, Dios quiere que clamemos por salvación. Al hacerlo, reconocemos nuestra pecaminosidad y nuestra profunda necesidad de Él. Pedir venganza es fácil, pero pedir Salvación implica hacer un examen de conciencia y entender que sólo por el Sacrificio de Cristo tenemos Salvación y Gracia.
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En segundo lugar, dado que Dios nos ha dado el Espíritu de su Hijo (Gálatas 4:6-7), Él desea que actuemos como lo hizo el Señor Jesús. El Apóstol Pedro, quien estuvo tan cerca de Él, describió su comportamiento de esta manera:

En cambio, si sufren por hacer el bien, eso merece elogio delante de Dios.
Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes y les ha dado ejemplo para que sigan sus pasos.
«Él no cometió ningún pecado ni hubo engaño en su boca».
Cuando proferían insultos contra Él, no replicaba con insultos; cuando padecía, no amenazaba, sino que confiaba en Aquel que juzga con justicia.
1 Pedro 2:20b-23 NVI

Oración
Padre Celestial, necesito tu Salvación y tu Ayuda. Renuncio a mi deseo de querer desquitarme y descanso en que estás usando todo esto para hacer que me vuelva a ti de todo corazón.
Oro en el Nombre precioso del Señor Jesús y en el Poder de tu Espíritu Santo, Amén.

Rvdo. Nicolás Ocampo Jr.

Pastor

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