EL PECADO QUE HIERE EL CUERPO.
Devocional

EL PECADO QUE HIERE EL CUERPO.

🗓️viernes 7 de noviembre, 2025
Nicolas Jr
Nicolas Jr

La Biblia dice:
Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo.
1 Corintios 6:18 NVI

​El apóstol Pablo nos hace una advertencia urgente: “Huyan de la inmoralidad sexual“. Esta exhortación no es una más; va acompañada de una verdad radical: “Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo“.
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Todos los pecados son contra Dios (y a menudo contra el prójimo), pero la inmoralidad sexual añade una capa de gravedad: es un pecado contra uno mismo, un acto de violencia o crueldad contra el propio cuerpo.
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La cultura actual ve el cuerpo como una posesión personal, para moldear y usar a voluntad. Pero la Palabra de Dios tiene una perspectiva diferente y poderosa:
* ​ Tu Cuerpo Le Pertenece a Dios: “—¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios” (1 Co 6:19-20).
* ​ Tu Cuerpo es la Morada del Espíritu Santo: ¡Nuestro cuerpo es el lugar donde reside Dios! Pecar contra él es dañar Su morada. Es el instrumento de santidad que debe ser usado para la justicia.
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La inmoralidad sexual no solo rompe nuestra comunión con el Padre, sino que profana activamente el templo que Él mismo compró y habita.

Hoy, reflexiona en esta verdad: Tú no te perteneces. Fuiste comprado con la sangre de Jesús. ¿Estás honrando a Dios con el templo que Él te confió?

Para meditar:
* ​¿He estado tratando mi cuerpo como una posesión personal o como el Templo de Dios?
* ​¿Qué cambios debo hacer para honrar a Dios con mi cuerpo?

Oración
Padre Celestial, en ocasiones corro hacia aquello de lo que debería huir. Perdóname por tratar cruel, violenta y pecaminosamente mi cuerpo que es Templo de Tu Espíritu Santo.
En el Nombre precioso del Señor Jesús, te pido que me guíes en la reconciliación con mi cuerpo y en la consagración como Tu morada. Amén

Rvdo. Nicolás Ocampo Jr.

Pastor

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