Edificación Espiritual

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Torres gemelas peligrosas
Saludo Pastoral
16 de enero, 2021

Torres gemelas peligrosas

En medio de ires y venires en este camino terrenal, nos toca enfrentar muchas situaciones que nos impulsan consciente o inconscientemente a emitir juicios que valga decirlo, no siempre son nuestra competencia hacerlo. ¿Por qué no es nuestra competencia hacerlo? Porque nos dejamos tomar por las manos de dos gemelas altamente peligrosas: La soberbia y la altivez. Resulta que en la cultura hispano parlante nos la pasamos buscando el culpable de algún hecho cualquiera, entre tanto en la cultura anglosajona contrariamente, se buscan soluciones. Precisamente al buscar un culpable de algo, muchas veces lo hacemos con la intención de imponerle un castigo despiadado acompañado de una dosis de soberbia y altivez, buscando una oportunidad de venganza muy parecido a lo que dice la canción de Gilberto Santa Rosa: “Todo lo que sube tiene que caer” y como si fuera poco nos pasamos el tiempo observando nuestro objetivo, aplicando otra frase de la misma canción: “Déjala(o) que siga, yo la (o) agarro bajando, aunque dicho sea de paso, hay personas que ni siquiera merecen ser agarrados mientras van en desenfrenada picada. ¿Por qué? Porque solamente hay un rasero que no se puede evadir que además de ser  inclemente es temido por todos los seres humanos, sean ricos o pobres; feos o bonitos; altos o chiquitos; lejanos o cercanos; soberbios o humildes; ese rasero no escoge a quién medir, simplemente mide, dejando a todos en una misma ubicación: ¡La muerte! Es el sabio rey Salomón quien al respecto escribe: Los hombres terminan igual que los animales; el destino de ambos es el mismo, pues unos y otros mueren por igual, y el aliento de vida es el mismo para todos, así que el hombre no es superior a los animales. Realmente, todo es absurdo, y todo va hacia el mismo lugar. Todo surgió del polvo, y al polvo todo volverá. Eclesiastés 3:19-20  Y como si fuera poco, agrega el rey Salomón: Acuérdate de tu Creador antes que se rompa el cordón de plata y se quiebre la vasija de oro, y se estrelle el cántaro contra la fuente y se haga pedazos la polea del pozo. Volverá entonces el polvo a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio. Eclesiastés 12:6-7   Debemos pues, recordar lo que nos dice el sabio rey: “Los hombres terminan igual” de manera que es muy válido pensar a cuál de los conglomerados pertenecemos, si al conglomerado de los altivos y soberbios, o al de la gente noble que procede con humildad y se niega a esperar vengarse de algún semejante, que en algún momento fue su “victimario”.  No olvidemos como lo dijo el teólogo alemán Ángel Silesius: “En mar se convierte la gota de agua que cae al mar” Pregunto: De cuál mar eres una gota, del mar de los humildes y nobles, o del mar de la gente que se la pasa por la vida como caza fantasmas, guiados por estas dos gemelas peligrosas que solo dejan un lastre de desgracia como resultado de sus juicios vengativos, a sabiendas que algún día, serán juzgadas por el Juez Justo de Vivos y muertos, o como me lo decía mi padre, Don Ocampo, refiriéndose a que todo llegará a su fin: “Anda frío, que el sol calienta” Sea pues este inicio de 2021, y después de haber vivido un 2020 muy sui generis por todos los acontecimientos conocidos, que nos despeguemos de las manos de aquellas gemelas fatales mencionadas y nos aferremos de las manos del Espíritu Santo, del espíritu de rectitud y del espíritu de nobleza sobre los cuales el rey  David le rogó al Señor en el salmo 51 que le diera para de esa manera ser libre del espíritu vengativo, soberbio y altivo. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti,  Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia. Salmo 51:10-14 : Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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¡Me “cogió” el día!
Saludo Pastoral
16 de enero, 2021

¡Me “cogió” el día!

¿Has escuchado o has expresado esta frase alguna vez? Estoy seguro que sí. Cada vez que echamos mano de esta frase, es para recriminarnos a nosotros mismos por algo que tenemos que hacer, pero que por razones de tiempo no pudimos cumplir. Pero el asunto no termina ahí. A veces por correr contra el tiempo, terminamos por hacer las cosas mal. Pueden suceder sucesos como: Alimentos mal preparados, salir a la calle con la ropa mal lucida, aflora el mal genio y con este, el maltrato hacia los demás; los riesgos de incidentes y más grave aún accidentes de tránsito; también corremos el riesgo de olvidar las cosas importantes y bueno, usted podrá imaginarse cuántas cosas más pueden suceder cuando estamos “cogidos” del día. Nuestra vida definitivamente es una carrera contra el tiempo. A propósito, alguien dijo alguna vez que uno de los síntomas que anuncian la vejez, es que al género masculino le empiezan a salir pelos en las orejas, fui y me revisé y efectivamente esto se hizo más notable porque yo siendo tan lampiño, y sin barba abundante, mejor dicho sin barba, fue muy extraño que sí me empezaran a volvérseme peludas las orejas. Ojala a nadie se le ocurra  mirarme las orejas, porque no las va a encontrar peludas, ya que es muy entretenido para mí arrancarme las pelusas, no para ocultar mi evidente edad, sino porque se  me hace muy entretenido. Retomando el tema, la verdad es que los días sí son más cortos. Si prestamos atención a cómo  explica la ciencia este fenómeno, nos damos cuenta que a causa del calentamiento global, los glaciales se derriten y muchos nevados desnievan, haciendo que la tierra pierda peso y como consecuencia, esta aumente su velocidad y con ella, el tiempo se haga más veloz. Si nos vamos a la fuente de suprema confianza, como son Las Sagradas Escrituras, en palabras propias del Señor Jesús, nos dice: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán. Mateo 24:35 Además, lo que había anunciado el Señor Jesús con respecto a una de las muchas señales que indicaban el final de los tiempos está una expresión contundente: Porque habrá una gran tribulación, como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás. Si no se acortaran esos días, nadie sobreviviría, pero por causa de los elegidos se acortarán. Mateo 24:21-22 ¿Son más cortos los días? Indudablemente ¡Sí! Lo dice el Señor Jesús y lo dice la ciencia. Si es inevitable para ti que el día te “coja” para cumplir con tus actividades cotidianas, te invito a que medites bien con respecto a un día en particular, del cual no te puedes dejar “coger” desprevenido, el día de la Segunda Venida del Señor Jesús. Por eso también ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen. ¿Quién es el siervo fiel y prudente a quien su señor ha dejado encargado de los sirvientes para darles la comida a su debido tiempo? Dichoso el siervo cuando su señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. Mateo 24:44-46 : Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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En 2020 ¡APRENDIMOS!
Saludo Pastoral
2 de enero, 2021

En 2020 ¡APRENDIMOS!

A depender del Señor y a no dedicarnos tanto a pedirle. A ser pacientes y darle un poco de forma a nuestro carácter. A entender al otro, poniéndonos en sus zapatos. A compartir y no esperar a que siempre nos estén dando. A escuchar y no a pasarnos todo el tiempo atropellando las ideas del otro. A apreciar lo que antes era común a nuestros ojos y por lo tanto ignorábamos. A valorar lo que antes subestimamos. A corregirnos y dejar que nos corrigieran. A soportar y que nos soportaran. A respetar y no a ganarnos el respeto a base de la temeridad. Aprendimos a ser AGRADECIDOS. Dejo de mencionar otras cosas seguramente más valiosas y seas  tú  quien continúe esta lista, la cual debe quedar en nuestra memoria para el resto de nuestras vidas. Si llegamos a olvidarnos de todo esto, seguramente nos tocará volver a emprender el camino del aprendizaje, el cual seguramente, como año que se repite, demandará mayor esfuerzo y quién sabe si para ese momento nuestras fuerzas serán las mismas. Mientras deseo para ti y los tuyos un 2021 lleno de La Presencia del Señor Jesús, de Su Paz y de Sus Bendiciones, te invito para que hagas la siguiente oración; entretanto, en tus propias palabras le das gracias al Señor por todo. ¡Bendigamos al Señor! Entonces David bendijo así al Señor en presencia de toda la asamblea: «¡Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre y para siempre! Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Tuyo es todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo. De ti proceden la riqueza y el honor; tú lo gobiernas todo. En tus manos están la fuerza y el poder, y eres tú quien engrandece y fortalece a todos. Por eso, Dios nuestro, te damos gracias, y a tu glorioso nombre tributamos alabanzas. »Pero, ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que podamos darte estas ofrendas voluntarias? En verdad, tú eres el dueño de todo, y lo que te hemos dado, de ti lo hemos recibido. Ante ti, somos extranjeros y peregrinos, como lo fueron nuestros antepasados. Nuestros días sobre la tierra son sólo una sombra sin esperanza. Señor y Dios nuestro, de ti procede todo cuanto hemos conseguido para construir un templo a tu santo nombre. ¡Todo es tuyo! Yo sé, mi Dios, que tú pruebas los corazones y amas la rectitud. Por eso, con rectitud de corazón te he ofrecido voluntariamente todas estas cosas, y he visto con júbilo que tu pueblo, aquí presente, te ha traído sus ofrendas. Señor, Dios de nuestros antepasados Abraham, Isaac e Israel, conserva por siempre estos pensamientos en el corazón de tu pueblo, y dirige su corazón hacia ti. Dale también a mi hijo Salomón un corazón íntegro, para que obedezca y ponga en práctica tus mandamientos, preceptos y leyes. Permítele construir el templo para el cual he hecho esta provisión.» Luego David animó a toda la asamblea: «¡Alaben al Señor su Dios!» Entonces toda la asamblea alabó al Señor, Dios de sus antepasados, y se inclinó ante el Señor 1Crónicas 29:10-20 : Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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No nacemos al día siguiente
Saludo Pastoral
26 de diciembre, 2020

No nacemos al día siguiente

Pasó también con el Señor Jesús. Muchos se han devanado los sesos investigando la fecha exacta del nacimiento de nuestro Redentor. Las Sagradas Escrituras dejan entrever algunos detalles, algo así, cómo quién era el gobernante en aquella época, para lo cual ha sido aprovechado para que algunos estudiosos tengan pie para atreverse a dar una fecha que sigue siendo incierta todavía. En la noche (miércoles 23 de diciembre), mientras pensaba sobre qué escribir en este saludo, vino a mi pensamiento el abordar el tema que ahora mismo te presento, en la siguiente apreciación. Si bien es cierto que de la Primera Venida del Señor Jesús (Belén), no hay fecha conocida, tampoco la hay para Su Segunda Venida (universal).  De la Primera Venida del Señor, el apóstol Pablo escribe lo siguiente, sobre el tiempo: Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos. Gálatas 4:4-5 Cuando “se cumplió el plazo”, es decir: el nano segundo, el segundo, minuto, la hora, el día, el mes, el año, el siglo etc. No dice el apóstol Pablo, al día siguiente, ni el día anterior. Creo que es suficiente, el saber que fue en el preciso instante, cuando así Dios el Señor determinó darnos el regalo del Redentor; ni un instante antes, ni un instante después. Vale la pena decir, que si Dios tiene esa fecha oculta, es inútil que los seres humanos hagan estudios “profundos” para encontrarla. Lo cierto sí es, que el Señor no nació un día después. De la Segunda Venida del Señor Jesús, basta que demos crédito a lo que Él mismo dijo: Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.  Lucas 12:39-40 Basta pues con que aceptemos, creamos y obedezcamos lo que nos dice La Eterna Palabra de Dios; no es de nuestra competencia ir más allá de lo que habla nuestro Creador, como tampoco lo es ocultar lo que Él nos ha revelado. Es que después de todo no debe ser nuestra ocupación el explorar lo que Dios tiene reservado dentro de sus secretos porque: —No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —les contestó Jesús—. Hechos 1:7  Y además: Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley. Deuteronomio 29:29 : Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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¿Existen las crisis para Dios?
Saludo Pastoral
19 de diciembre, 2020

¿Existen las crisis para Dios?

Francamente creo que no. En el idioma de Dios no existe la palabra crisis. En nuestro idioma sí.  Ahora bien, el tema de las crisis no está en nosotros poderlas evitar, pero sí poderlas superar, no por nuestras propias capacidades o recursos sino por la confianza que en Dios hemos puesto. Las Sagradas Escrituras nos hablan no pocas veces de las crisis en el curso de la historia de la humanidad, derivadas por causas naturales, conflictos entre los pueblos, o simplemente porque Dios así lo determinó en casos específicos para llamar la atención de alguno que desafiando Su Soberanía, asumía una posición de desobediencia o rebeldía. Hoy por ejemplo hay una palabra de moda para enfrentar la crisis que vive el mundo entero, reinvención. Según dicen los expertos la reinvención se da, precisamente derivada de la capacidad del ser humano a sobreponerse ante cualquier eventualidad adversa. Yo no estoy tan seguro que esto sea así, aunque respeto a quienes así piensan. Más bien, si vamos a pensar en ese término reinvención, creo que para contrarrestarlo lo que debemos hacer es  recuperar nuestra confianza en Dios. Creo que hemos llegado a unos niveles de autoconfianza tan elevados, que terminamos por construir nuestra propia torre de babel con el único propósito de subir por nuestros propios medios al cielo y hacernos famosos en la tierra. Contra  esa torre de la autoconfianza es de la que Dios el Señor ha mostrado su indignación, porque hemos llegado a tener la capacidad de pensar que cuando estemos sentimental, social o económicamente mal, subimos al cielo a refugiarnos de las dificultades y tormentas, o si es al contrario, queremos tener una vida terrenal a las anchas y de disfrute desenfrenado. Pero gracias al Señor que con Él no funciona así. Me parece que una de las decisiones que debemos tomar ahora mismo, es volver nuestra confianza en Dios y no dejarnos trastornar nuestro pensamiento por todo aquello que el mundo habla, entre otras cosas porque hoy dicen una cosa y mañana dicen lo contrario, haciendo de esa manera  que la mente humana quede como un juguete  experimental a manera de vaivén muy al estilo cancha de tenis. Iglesia y apreciados lectores, lo que le espera a este mundo es una prueba muy grande y por lo tanto no debemos dejarnos llevar por lo que allí se dice o se decida. Contrariamente debemos abrir nuestros oídos a lo que dice el Señor Jesús:   Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.  He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Apocalipsis  3:10-11  Creo que el anterior texto nos deja muy a las claras que si confiamos en el Señor y en Su Palabra, no habrá crisis, por penetrante que sea, que intente siquiera destruir la iglesia del Señor, de la cual tú eres parte. Deseo que hoy cuando hemos decidido de parte de Dios reabrir el Templo donde se le Adora a Él,  sea un día muy propicio para decirle al Señor retomando las siguientes palabras del rey David: Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el Señor. Dichoso el que pone su confianza en el Señor y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos. Salmo 40:1-4  : Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Crecimiento bajo muchas amenazas
Saludo Pastoral
29 de noviembre, 2020

Crecimiento bajo muchas amenazas

He leído una y otra  vez la historia de los inicios de la iglesia en el Libro de los Hechos de los apóstoles y varias cosas me han quedado claras pero, al recibir las clases de la Iglesia Infantil, me doy cuenta de algunos detalles que han sido fundamentales en mi crecimiento espiritual, entre otras cosas porque la iglesia en sus inicios tuvo que enfrentarse a no pocas dificultades, siendo una de ellas la persecución. ¿Por qué me atrevo a hacer dicha afirmación? Porque la expansión del verdadero cristianismo fue un resultado directo de la persecución. Resulta que en el mismo día en el que el joven Esteban se convirtió en el primer mártir cristiano, se desató una violenta persecución en Jerusalén. Los cristianos que habitaban en dicha ciudad se esparcieron a través de Judea y Samaria, proclamando el Evangelio por donde quiera que fueron. Y Saulo estaba allí, aprobando la muerte de Esteban. Aquel día se desató una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén, y todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Saulo, por su parte, causaba estragos en la iglesia: entrando de casa en casa, arrastraba a hombres y mujeres y los metía en la cárcel. Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban. Hechos 8:1-4 Pues resulta que en la actualidad, y sobre todo en estos primeros 20 años de este siglo XXI, ha habido una persecución pasiva y otra activa hacia la iglesia, como nunca antes había ocurrido. En primer lugar, la persecución pasiva, la ha desatado el mismo pueblo de Dios contra sí mismo y de eso, el mundo ya empezó a darse cuenta. ¿No le parece a usted que el hecho que nos trencemos en discusiones inútiles, no evangelicemos, no nos atrevamos a rendirle culto al Señor, entre otras fatales “acciones”, sean la materia prima suficiente como para que la iglesia haya caído en un profundo sueño; de esos que como una princesa encantada, damos la apariencia de estar vivos, pero en realidad estamos muertos, mientras que por parte de este sistema mundanal se desata la persecución activa, por parte de los diversos ámbitos de la sociedad, desde lo oficial hasta lo industrial y comercial? Hay movimientos que como el progresismo y el nacionalismo se presentan como las soluciones a los problemas de este mundo, pero no son otra cosa que un lobo vestido de oveja, y lo único que hace  es tratar desde las tinieblas alcanzar que la gente simpatice con la maldad, y de esa manera desatar por lo menos dos tipos de persecución, la una, desde las tinieblas intentando opacar la Luz del Evangelio y la otra adoctrinando a la humanidad para que empiece a darle calificación AAA a lo malo, y al contrario, que rechacen lo bueno y mostrarlo como malo. Sabemos claramente que algún día el Señor emitirá un severo juicio sobre los que así proceden, como nos lo anticipa el profeta Isaías: ¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! Isaías 5:20 Mientras tanto, me pregunto: ¿Y la iglesia que está haciendo para sobrevivir ante la avalancha de oscuridad que se cierne sobre la tierra? Creo muy oportuno que no debemos llorar por tantos momentos difíciles que nos ha tocado vivir, al contrario, debemos ser evangelizadores esforzados como Felipe, quien con su abnegación y entrega, sirvió como referente a los apóstoles Pedro y Juan quienes viajaron para unirse a él en el desarrollo de la visión de predicar el Evangelio del Señor Jesús contra toda oposición. A partir de hoy, piensa bien si vale la pena evangelizar y discipular, o nos estancamos a observar cómo la tormenta del mal avanza amenazante intentando destruir lo que con tanto esfuerzo y a riesgo de sus vidas, hicieron los primeros discípulos. Hagamos memoria de las palabras contundentes del Señor Jesús antes de irse al cielo, desde donde un día muy cercano regresará: Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista. Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: —Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse. Hechos 1:8-11 : Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Preocupado por los hijos
Saludo Pastoral
21 de noviembre, 2020

Preocupado por los hijos

No sé si te ha pasado lo que a mí, pero te comparto la siguiente historia: En una reunión familiar que sostuve, nos contamos algunas anécdotas de esas que nos dejan una que otra enseñanza, o que también nos hacen sonrojar y terminamos por decir: “Hoy mi reacción no sería la misma si tuviera que vivir el mismo episodio. Fue un fin de semana, que incluía el lunes festivo, cuando invitados, mis hijos, para ese momento niños de unos 5 y seis años de edad, fueron llevados a una especie de actividad de campo y recreación. Era la primera vez que mi esposa Marlen y yo, nos veíamos separados de nuestros hijos. Fueron tres días de intensa angustia, incertidumbre, desazón porque no solamente perdimos el apetito, sino también el sueño. El domingo en la iglesia, no fue igual sin ellos; como el lugar a donde habían sido llevados con otros muchos niños de edad parecida a la de ellos, era cerca a la ciudad, el segundo día, es decir el domingo después de salir de la iglesia, le propuse a mi esposa que tomáramos nuestro auto y así fuera a merodear el lugar del campamento, pudiéramos darnos un leve descanso de nuestra angustia, producida por la ausencia de nuestros niños, los cuales a decir verdad, estaban pasándola súper bien , ya que hasta reinado entre las niñas hubo, y ¿sabes quién fue la reina? Nuestra hija Claudia. ¿Por qué te cuento esta historia? Porque quiero hacer una analogía – guardando todas las proporciones por supuesto –   esto es muy cercano a lo que puede estar sintiendo nuestro Padre Celestial, al darse cuenta de todo aquello que nosotros sus hijos podemos estar pasando en este mundo, el cual no es el lugar que Él ha escogido para que vivamos eternamente, sino transitoriamente. Acá, vivimos buenos tiempos y malos tiempos. Acá en este mundo tenemos momentos fáciles y difíciles; tiempos de salud y bienestar, y tiempos de escasez y estrechez; tiempos de amenazas latentes por parte de este sistema mundanal y diabólico, y tiempos en los que gozamos de la libertad prometida a los hijos de Dios. Tantos “ires y venires” por los que pasamos, los cuales podemos sobrellevar, ya que aguardamos la esperanza que seremos llevados de este mundo a nuestro hogar permanente. Te puedo asegurar que si a nuestros niños, les hubieran dicho que se los iban a llevar a vivir del todo lejos de sus papás, ellos no hubieran aceptado tan “maravillosa invitación.” Para el momento en el que lees este escrito quiero que sepas, sin importar el momento que estés pasando, que el Señor un día le prometió a Israel que lo traería de los lugares a donde habían sido esparcidos, para llevarlos a la tierra que había prometido a los antepasados que les daría. Igual, dijo el Señor Jesús con respecto a su iglesia. Te comparto las Escrituras respectivamente: Los sacaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los pueblos, y los haré regresar a su propia tierra. Los rociaré con agua pura, y quedarán purificados. Los limpiaré de todas sus impurezas e idolatrías. Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes. Vivirán en la tierra que les di a sus antepasados, y ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios. Los libraré de todas sus impurezas. Haré que tengan trigo en abundancia, y no permitiré que sufran hambre. Multiplicaré el fruto de los árboles y las cosechas del campo, para que no sufran más entre las naciones el oprobio de pasar hambre. Ezequiel 36:24-30 Con respecto a Su Iglesia, el Señor Jesús nos dice: El juicio de este mundo ha llegado ya, y el príncipe de este mundo va a ser expulsado. Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. SEÑOR JESÚS. Juan 12:31-32 No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. SEÑOR JESÚS. Juan 14:1-3  Llegó el día lunes, por fin, el tan esperado lunes, Marlen y Yo, dispusimos todo para ir  recoger a nuestros niños, deseábamos como nunca verlos, cargarlos, abrazarlos, besarlos, reír y gozar, y hasta regalos les teníamos,  para celebrar nuestro tan ansioso reencuentro.  Pierde cuidado porque el Señor Jesús, nos tiene una gran fiesta preparada con regalos incluidos, para el día de nuestra reunión con Él, la cual nunca tendrá ningún tipo de intermitencias, mucho menos de interrupción. : Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Decisiones
Saludo Pastoral
14 de noviembre, 2020

Decisiones

Me encontraba en una encrucijada sobre qué escribir en este corto saludo, el cual hago con todo mi amor fraternal, además de permanecer disciplinado en no suspender, así sea que este no llegue a tus manos en forma impresa, o lo que temo muchas veces y es que ni siquiera alguien lo lea por no encontrarlo atractivo ni importante.  Al manifestarle a mi esposa Marlen mi encrucijada, ella muy acuciosa y sin pensarlo dos veces me dijo: Escribe sobre las decisiones, buenas y malas. Gracias a Dios por la vida de ella, definitivamente, es mi ayuda adecuada. Escribiré sobre dicho tema. Comienzo por preguntarte: ¿Alguna vez tomaste una decisión sin consultar en oración la Voluntad del Señor y te fue mal? ¿En razón a esto, tuviste que orar al Señor, pero rogándole ayuda para que te librara de las consecuencias? Créeme que esto me ha ocurrido una y mil veces, aunque paulatinamente he venido aplicando esta disciplina de no dar un solo paso sin tener la certeza que lo que voy a hacer le agrada al Señor. Estoy recordando en este mismo instante una de las tantas situaciones que les tocó vivir a los hermanos judíos mientras estaban cautivos en Babilonia. Allí a orillas de dos caudalosos ríos como lo son el Tigris y el Éufrates están viviendo situaciones difíciles que los tienen a punto de morir anegados, como seguramente nos ha tocado vivir a nosotros las amenazas de perecer ahogados por los acosos de la gente incrédula y rebelde, y como si fuera poco, se nos dice que decidamos si morir asfixiados obedeciendo al Señor, o vivir en espaciosos lugares, pero sin Su Presencia. Te invito para que leamos el salmo 137. Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos, y llorábamos al acordarnos de Sión. En los álamos que había en la ciudad colgábamos nuestras arpas. Allí, los que nos tenían cautivos nos pedían que entonáramos canciones; nuestros opresores nos pedían estar alegres; nos decían: «¡Cántennos un cántico de Sión!» ¿Cómo cantar las canciones del Señor en una tierra extraña? Ah, Jerusalén, Jerusalén, si llegara yo a olvidarte, ¡que la mano derecha se me seque! Si de ti no me acordara, ni te pusiera por encima de mi propia alegría, ¡que la lengua se me pegue al paladar! Señor, acuérdate de los edomitas el día en que cayó Jerusalén. «¡Arrásenla —gritaban—, arrásenla hasta sus cimientos!» Hija de Babilonia, que has de ser destruida, ¡dichoso el que te haga pagar por todo lo que nos has hecho! ¡Dichoso el que agarre a tus pequeños y los estrelle contra las rocas! Salmo 137:1-9 Quiero llamarte la atención y fijes bien tus ojos en los versículos 3 al 6. Es muy conmovedor, ver cómo a los cautivos se les pedía por parte de los babilonios que no colgaran sus arpas en los álamos. ¿Sabes por qué ellos colgaron sus arpas en los álamos? Porque los malvados querían que esos instrumentos, junto con las canciones fueran tocados, pero a manera de entretenimiento para sus juergas y sus bailes exóticos. Permíteme no cuestionarte a ti, pero sí plantearte algunas preguntas. Te recuerdo que hoy la iglesia, [es decir, tú], está cautiva bajo el régimen del imperio romano, que a la postre es lo mismo que el babilonio. ¿Estás de parte de los “babilonios”, o decides estar del lado del Señor? ¿Has cedido a las demandas de los “babilonios” o prefieres tomar la decisión de obedecer a Dios? ¿Has puesto al servicio de “los babilonios” todo aquello con lo que de antemano sabes que le corresponde al Señor? (Entiéndase tu tiempo de Culto, tu tiempo de la lectura de las Sagradas Escrituras, tus diezmos, tus ofrendas y todo aquello que le pertenece al Señor). Y a lo mejor tú me dirás: , como no tenemos templo donde reunirnos, he decido poner todo lo que le corresponde al Señor, al servicio de mi placer y de todo lo que el mundo me demanda. ¡Cuidado! Recuerda que los cautivos en Babilonia tampoco tenían templo para adorar al Dios Único y Verdadero, sin embargo, nunca cedieron a las pretensiones de los paganos.   Piénsalo bien, y ve en oración delante del Señor, antes de tomar tus decisiones. Aunque, a decir verdad, hay asuntos que debemos tener claros y dar por sentado, como que, obedecer al Señor no se debe pensar dos veces, porque en la obediencia al Señor está la bendición.  A todas esas, ¿al servicio de quién decides que esté tu instrumento? : Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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La mano derecha
Saludo Pastoral
31 de octubre, 2020

La mano derecha

La mano era simbólica en el mundo antiguo. Se creía que con ella se confería gracia o se pronunciaba castigo. Además, la mano derecha representaba la autoridad de un individuo, el instrumento para llevar a cabo las intenciones de una persona. La mano derecha, en particular, era especial por dos razones. PRIMERO: La mano izquierda se reconocía universalmente como la que se usaba para propósitos sanitarios y, por lo tanto, se respetaba menos que su compañera. SEGUNDO: Ya que la mayoría de las personas eran diestras, la mano derecha se consideraba que tenía más fuerza y destreza superior innata. Debido a su estatus físico especial, a la mano derecha se le asignó un significado metafórico importante,  que con frecuencia expresaba bendición, fraternidad o consuelo. Ciertos actos de limpieza ritual, así como la ordenación del sacerdocio aarónico, involucraban la mano derecha o el lado derecho. La mano derecha también se usaba en juramentos sobre cuestiones jurídicas, ya que se creía representaba el carácter, la voluntad y las acciones del individuo que prestaba juramento. En la literatura, la mano derecha personificaba el carácter y las hazañas de un rey o deidad, mientras que en la Biblia hebrea representaba la fuerza y provisión máxima de Dios para su pueblo. Sentarse a la mano derecha de un gobernante o anfitrión significaba ocupar un lugar de máximo honor. Esta posición se consideraba un indicador del poder y la autoridad del que la ocupaba. La persona que se sentaba a la derecha del rey era, como en el modismo actual su “mano derecha”, la persona que actuaba como el agente principal de la autoridad del rey, a través de quien él llevaba  a cabo su trabajo más importante. Además, sentarse al lado derecho era una declaración de fraternidad y favor entre la figura central y el individuo honrado de tal manera. Jesucristo se representa varias veces en la Biblia como sentado a la mano derecha de Dios el Padre por toda la eternidad. Así dijo el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.  Salmo 110:1  Exaltado por el poder  de Dios, y habiendo recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, ha derramado esto que ustedes ahora ven y oyen. David no subió al cielo, y sin embargo declaró: »“Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.”  Hechos 2:33-35  Por su poder,  Dios lo exaltó como Príncipe y Salvador, para que diera a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. Hechos 5:31  ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. Romanos 8:34  …que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, Efesios 1:20  Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Colosenses 3:1  El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas. ¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: «Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies»? Hebreos 1:3  Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, aquel que se sentó a la derecha del trono de la Majestad en el cielo, Hebreos 8:1  Pero este sacerdote, después de ofrecer por los pecados un solo sacrificio para siempre, se sentó a la derecha de Dios, Hebreos 10:12  Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Hebreos 12:2  Esta salvación es posible por la resurrección de Jesucristo, quien subió al cielo y tomó su lugar a la derecha de Dios, y a quien están sometidos los ángeles, las autoridades y los poderes. 1Pedro 3:21b-22 : Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
Nicolas Sr
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