Edificación Espiritual

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Saludo Pastoral
27 de junio, 2020

Un antes y un después

He compartido una frase en redes sociales que reza así: “No hay razón para desgastarse porque en Dios hay más futuro que pasado” ¿Por qué? Porque evidentemente todos nosotros cuando fuimos hallados por el Señor, estábamos llevando una vida tan llena de vacíos y de pecado, que por momentos se nos olvida lo que Dios el Señor hizo en nosotros y procedemos casi siempre pensando en lo que éramos y no en lo que llegaremos a ser. Es decir, todos tuvimos un pasado del cual nuestro Dios no quiere ni acordarse, pero simultáneamente, Él quiere que nos proyectemos hacia el futuro que Él mismo nos asegura. Observa la siguiente Escritura: ¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? No siempre estarás airado, porque tu mayor placer es amar. Miqueas 7:18 Todo lo anterior lo escribo como punto de partida para tomar como ejemplo a un hombre como el apóstol Pedro, y que como él seguramente cada uno de nosotros tenemos nuestro antes, también nuestro después; no en vano cuando una persona me dice que quiere iniciar a leer La Biblia y me pide que le sugiera qué libro empezar a estudiar, le hablo de dos libros de manera particular: En el Antiguo Testamento, el libro de Proverbios y en el Nuevo Testamento, Las epístolas de Pedro. Usted me preguntará por qué. Bueno, el Libro de Proverbios porque su contenido es esencialmente una fuente de sabiduría y en cuanto a las cartas del apóstol Pedro porque la vida de este apóstol nos presenta un impresionante cuadro de lo que es la vida cristiana. Si tú observas su peregrinar en la fe, te das cuenta que su vida sufrió muchos altibajos, tropiezos, desalientos y dificultades que tuvo que superar. Entre todos los discípulos ninguno sobresale más que Pedro. Él se destaca en cualquier situación o escena en que se encuentra, sea que esté dando órdenes en un barco que se hunde cargado de pescados, o empuñando una espada a la luz de las antorchas en el huerto cuando el “peligro” y la “amenaza” acechan. Sin embargo, me alegra que Pedro haya madurado hasta llegar a convertirse en un guía espiritual fiel lo cual nos debe animar para seguir cuidadosamente bien sus consejos descritos especialmente, en su Primera Carta, en la cual nos da dirección para recorrer el abrupto sendero de la vida cristiana. Aprendamos de los mejores y los peores momentos de la vida de este impetuoso apóstol que le permitieron encontrar una nueva esperanza más allá del fracaso. Pedro por ejemplo tuvo un momento inigualable, yo lo llamaría, el Mejor Momento de su vida. Veamos: Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: —¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Le respondieron: —Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas. —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro. —Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo. Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. Mateo 16:13- 19 Pedro fue tan valeroso como para hacerle al Señor Jesús las preguntas más difíciles, pero también fue tan intrépido como para contestar las preguntas tan penetrantes que a menudo el Señor Jesús planteaba a los discípulos. También debo destacar que Pedro tuvo su peor momento, el cual nos describe el médico Lucas a continuación: (aclaro que voy a tomar algunos versículos de las siguiente Escritura): »Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo. Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos. —Señor —respondió Pedro—, estoy dispuesto a ir contigo tanto a la cárcel como a la muerte. —Pedro, te digo que hoy mismo, antes de que cante el gallo, tres veces negarás que me conoces. Lucas 22:31-34 Prendieron entonces a Jesús y lo llevaron a la casa del sumo sacerdote. Pedro los seguía de lejos. Pero luego, cuando encendieron una fogata en medio del patio y se sentaron alrededor, Pedro se les unió. Una criada lo vio allí sentado a la lumbre, lo miró detenidamente y dijo: —Éste estaba con él. Pero él lo negó. —Muchacha, yo no lo conozco. Poco después lo vio otro y afirmó: —Tú también eres uno de ellos. —¡No, hombre, no lo soy! —contestó Pedro. Como una hora más tarde, otro lo acusó: —Seguro que éste estaba con él; miren que es galileo. —¡Hombre, no sé de qué estás hablando! —replicó Pedro. En el mismo momento en que dijo eso, cantó el gallo. El Señor se volvió y miró directamente a Pedro. Entonces Pedro se acordó de lo que el Señor le había dicho: «Hoy mismo, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces.» Y saliendo de allí, lloró amargamente. Lucas 22:54-62 A Jesús no le quedaba mucho tiempo de vida. El jefe de los sacerdotes y los escribas que buscaban deshacerse de Él finalmente habían encontrado la forma con la ayuda de Judas Iscariote. Sin embargo, esa misma noche también llegaría el peor momento para Pedro. Pero días después es el mismo apóstol quien de manera elocuente presenta al Señor Jesús ante el pueblo Israelita en un discurso magistral e inolvidable. Puedes leer Hechos capítulo 2. Creo pues, que aunque Pedro tuvo su pasado, al pasar por La Cruz de Cristo Jesús, pudo probar, como lo puedes hacer tú hoy, que tu futuro es de lejos, mucho más valioso e incomparable, pero en Jesús el Señor. Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Saludo Pastoral
20 de junio, 2020

Ver para Creer

¿Será que llegamos a la era de “ver para creer”? o tal vez ¿Será que nunca hemos salido de ella? La verdad es que en una era en la que nos topamos frecuentemente con personas que hoy dicen sí y mañana dicen no, es fácil que caigamos en un estado de escepticismo e incredulidad. Pero cuando miramos con detenimiento a las promesas hechas por el Señor Jesús, nos damos cuenta de que sí podemos confiar. Una de las promesas por las que más urge la iglesia que se cumpla en cada uno de los creyentes es la del Espíritu Santo. Te invito a que leas sólo unos cuantos textos respecto a la promesa del Espíritu Santo. Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan! Lucas 11:13 »Cuando los hagan comparecer ante las sinagogas, los gobernantes y las autoridades, no se preocupen de cómo van a defenderse o de qué van a decir, porque en ese momento el Espíritu Santo les enseñará lo que deben responder.» Lucas 12:11-12 Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes. Juan 14:15-18 Todo esto lo digo ahora que estoy con ustedes. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho. Juan 14:25-26 Tengamos cuidado entonces de no ser parte de esa mayoría de personas que sólo confían cuando pueden ver o tocar algo con sus propias manos y de paso ser prisioneros de ese concepto que les permite pensar que, por ser impalpable, el Espíritu Santo de Dios puede parecer algo difícil de comprender. El deseo del Señor Jesús es que participemos de forma activa en Su Reino, aun en los aspectos sobrenaturales, y es a través del Espíritu Santo viviendo en nosotros que Él puede compartir esta parte de Sí Mismo con sus hijos. Además, el Espíritu Santo no les es dado solo a personas importantes o es, sino a todo aquel que cree, incluyendo a las mujeres, los niños y los siervos. El Espíritu Santo está esperando para obrar en tu vida. ¿Estás titubeando en medio del temor o las dudas? No hay razón para preocuparte por ti mismo cuando Dios está obrando en tu vida. La noticia importante para hoy y que está vigente es la que nos da el Señor por boca de su profeta: Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán sueños los ancianos y visiones los jóvenes. En esos días derramaré mi Espíritu aun sobre los siervos y las siervas. Joel 2:28-29 Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Saludo Pastoral
20 de junio, 2020

¡Hola Papá!

Tener frente a ti un ser humano al que le diste vida y en sus primeros años por lo menos depende absolutamente de ti. ¿Qué significa saber que tu vida ha cambiado para siempre? Que no importa cuántas décadas hayan pasado, cuántos sueños incumplidos tengas, ahora hay algo más importante y al mismo tiempo más bello. ¿Cómo se siente el peso de la responsabilidad, la angustia de proveer económicamente, y la conciencia moral, o en la enseñanza que uno se ve forzado a trasmitir? Y más importante de todo ¿cómo hacerlo bien? ¿cómo ser un buen padre? ¿qué es lo que debo hacer? ¿qué es importante y qué no? Son preguntas a las cuales no tengo respuesta. Sin embargo, me parece sumamente interesante observar la forma en la que a lo largo de los siglos distintas culturas lo han respondido. En nuestro caso se puede abordar la pregunta desde varios ángulos: el padre es a la vez el maestro del hijo, su guía moral y el principal eslabón en la cadena de trasmisión de la devoción a Dios. Si la madre es en cierto sentido el sustento emocional y espiritual del hijo, quien le da sabor a la vida, le enseña a sentir la Presencia del Señor Jesús; el padre es quien da la estructura moral necesaria para continuar esa forma de vida. Es quien se encarga de enseñarle La Palabra del Señor al hijo, proveer económicamente para la familia y sentar las bases de su porvenir. Esa responsabilidad que se le asigna la vemos presente a lo largo de toda la historia familiar, en las tradiciones que se realizan y las historias fascinantes que encontramos en La Biblia. Hablaré de ello a continuación. Mencionaré las seis tareas a las cuales un padre está obligado, entre ellas se encuentra asegurarse de que su hijo sea presentado al Señor, y de paso dedicarlo al Creador; enseñarle Las Sagradas Escrituras, enseñarle un oficio, casarlo y enseñarle el amor por una profesión o un deporte. Mucho se ha dicho de cómo cada una de estas responsabilidades se dirige hacia un área específica en la vida que una persona necesita para generar la estructura de la que hablé antes. Por un lado, se encuentran las obligaciones referentes a la independencia material del hijo; un padre está obligado a darle las herramientas necesarias a su hijo para que sea independiente y eso incluye tener un oficio con el cual pueda mantenerse; ayudarlo a formar su propia familia y aprender a “nadar” en la época que haya un riesgo grande de morir “ahogado”. Por el otro se muestran aquellas pertinentes a la transmisión de la Palabra de Dios y los principios espirituales; es el padre quien le abre al hijo el camino hacia La Palabra de Dios, es él quien es responsable de que se dé esa conexión indesligable de la Presencia de Dios. Usted se preguntará y ¿Por qué el padre? El verdadero cristianismo siempre tiene varias áreas: La parte del respeto y la parte del amor, la parte voluntaria y la parte obligatoria, las emociones y las acciones. Natural o culturalmente tendemos a identificar a la figura del padre más con el miedo y el respeto que con el cariño y el amor emocional que la madre nos produce. Existen varias citas dentro la Palabra de Dios donde se nos pide honrar y temer a nuestros padres. »Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el SEÑOR tu Dios. Éxodo 20:12 »Honra a tu padre y a tu madre, como el SEÑOR tu Dios te lo ha ordenado, para que disfrutes de una larga vida y te vaya bien en la tierra que te da el SEÑOR tu Dios. Deuteronomio 5:16 «Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa— para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra.» Efesios 6:2-3 De todas formas, aunque en muchos casos muy a “regañadientes” es aceptado, el padre representa esa cara del cristianismo que es obligatoria, aquella que requiere que el hombre abra el camino y delinee los límites, y garantice un buen contenido y una sólida espiritualidad en su familia lo cual produce como resultado que la Presencia de Dios habite la casa. Nuestros antepasados Abraham, Isaac y Jacob, cada uno de ellos abrió una nueva dimensión espiritual para su descendencia y se encargaron de enseñarla y dar estructura a sus hijos para que la continuaran, eso sí, necesitaron de la cooperación de las esposas que dieron cabida y habitación a esa realidad; por eso a ellas siempre se les compara con tiendas que eran habitadas por la Presencia del Señor. Mientras que de ellos se narra los pasos que va dando cada uno para abrir un nuevo camino espiritual, por ejemplo, las pruebas que afrontó Abraham, la atadura en el altar del sacrificio de Isaac y la travesía de Jacob de Canaán a Padám Arán y su regreso a Canaán 20 años después, como referencia, en donde con cada acción el padre se vuelve una figura de apertura, estabilidad y transmisión. Eso fue mi padre Ocampo para mí, lo cual es razón válida para honrar su memoria en este día del padre. ¡Feliz día para todos los papás! Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Saludo Pastoral
30 de mayo, 2020

Dependientes

Por estos días en los que, por razones ampliamente conocidas, nos hemos visto obligados a vivir un aislamiento que, aunque lo llaman social, también incluye y afecta lo familiar. Observando los planes de Dios, puedo ver que, en cuanto al ciclo de vida, Él ha hecho algo tan maravilloso y es precisamente esa manera de que todos tengamos personas que nos cuiden en los momentos difíciles algunos, críticos otros, de nuestra existencia. Fíjate que cuando éramos unos bebés, edad en la cual los seres humanos somos más proclives a cualquier tipo de peligros, y en la que más nos vemos expuestos a causa de nuestra evidente indefensión, nuestros padres nos cuidaron hasta que crecimos lo suficiente para valernos por nosotros mismos. Sin exaltar mi ego, ni mucho menos, debo decir que mis padres fueron objetivos importantes para mí, en cuanto los cuidados dados un anciano para hacerles más llevadera y digna su vida. Un día me di cuenta que ellos habían llegado de acuerdo al ciclo de vida, a ser personas dependientes, razón suficiente para brindarles todo tipo de protección hasta que pasaron a la eternidad. Quiero pedirte un favor, si tienes a tus padres vivos, o a alguno de ellos, míralos que ya han envejecido y se vuelven más frágiles, por lo tanto, como hijo puedes ahora retribuirles el favor cuidando de ellos. Aunque no dejo de reconocer que algunos viejitos se vuelven difíciles y no aceptan ayuda alguna, no por eso debes dejarlos solos. No hay excusas por lo tanto, como para desentenderse de ellos tal como lo hacían los fariseos en los tiempos del Señor Jesús, ¡Y hoy día también! En nuestro caso, quiero exaltar el minucioso cuidado que nos han brindado a mi esposa y a mí, nuestros hijos Nicolás y Claudia. ¡Doy una fuerte Alabanza a Dios, por sus vidas! No olvidemos que honrar a nuestros padres es una responsabilidad ordenada por Dios. Como cristianos, no tenemos más opción que tomar este asunto en serio y hacer nuestro mayor esfuerzo por brindarles un buen cuidado a los “nuevos” dependientes. Cierro con los siguientes textos: Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y también: “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte.” Mateo 15:4 Al que maldiga a su padre y a su madre, su lámpara se le apagará en la más densa oscuridad. Proverbios 20:20 Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa— para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra.» Efesios 6:2-3 Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Saludo Pastoral
23 de mayo, 2020

Acróstico para Mamá

Los acrósticos, esos que se trazan de manera vertical sobre una palabra, siempre fueron usados para escribir pequeños y sinceros poemas que expresaban admiración, amor, reconocimiento o elogios a una persona que es muy importante para quien los escribe. Observando de manera somera el capítulo treinta y uno de proverbios me doy cuenta la huella indeleble que deja una madre, cuando con sabiduría da consejos a sus hijos. Dichos consejos suelen convertirse en motivo de inspiración para que sean ellos (los hijos), y no los forasteros quienes se desborden en palabras que seguramente ella va a guardar en su corazón como tesoro. Veamos algunos de esos consejos: Pro 31:1 Los dichos del rey Lemuel. Oráculo mediante el cual su madre lo instruyó: Pro 31:2 «¿Qué pasa, hijo mío? ¿Qué pasa, hijo de mis entrañas? ¿Qué pasa, fruto de mis votos al SEÑOR? Pro 31:3 No gastes tu vigor en las mujeres, ni tu fuerza en las que arruinan a los reyes. Pro 31:4 »No conviene que los reyes, oh Lemuel, no conviene que los reyes se den al vino, ni que los gobernantes se entreguen al licor, Pro 31:5 no sea que al beber se olviden de lo que la ley ordena y priven de sus derechos a todos los oprimidos. Pro 31:6 Dales licor a los que están por morir, y vino a los amargados; Pro 31:7 ¡que beban y se olviden de su pobreza! ¡que no vuelvan a acordarse de sus penas! Pro 31:8 »¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos! Pro 31:9 ¡Levanta la voz, y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!» Pro 31:10 El rey Lemuel, que no es otro que el mismo Salomón (Lemuel significa: “que pertenece a Dios” o “consagrado a Dios”) después de oír a su mamá darle consejos y de observar su abnegado trabajo, le escribe el siguiente acróstico sobre la base del alefato hebreo: Acróstico a la mujer ejemplar Álef Mujer ejemplar, ¿dónde se hallará? ¡Es más valiosa que las piedras preciosas! Pro 31:11 Bet Su esposo confía plenamente en ella y no necesita de ganancias mal habidas. Pro 31:12 Guímel Ella le es fuente de bien, no de mal, todos los días de su vida. Pro 31:13 Dálet Anda en busca de lana y de lino, y gustosa trabaja con sus manos. Pro 31:14 He Es como los barcos mercantes, que traen de muy lejos su alimento. Pro 31:15 Vav Se levanta de madrugada, da de comer a su familia y asigna tareas a sus criadas. Pro 31:16 Zayin Calcula el valor de un campo y lo compra; con sus ganancias planta un viñedo. Pro 31:17 Decidida se ciñe la cintura y se apresta para el trabajo. Pro 31:18 Tet Se complace en la prosperidad de sus negocios, y no se apaga su lámpara en la noche. Pro 31:19 Yod Con una mano sostiene el huso y con la otra tuerce el hilo. Pro 31:20 Caf Tiende la mano al pobre, y con ella sostiene al necesitado. Pro 31:21 Lámed Si nieva, no tiene que preocuparse de su familia, pues todos están bien abrigados. Pro 31:22 Mem Las colchas las cose ella misma, y se viste de púrpura y lino fino. Pro 31:23 Nun Su esposo es respetado en la comunidad; ocupa un puesto entre las autoridades del lugar. Pro 31:24 Sámej Confecciona ropa de lino y la vende; provee cinturones a los comerciantes. Pro 31:25 Ayin Se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir. Pro 31:26 Pe Cuando habla, lo hace con sabiduría; cuando instruye, lo hace con amor. Pro 31:27 Tsade Está atenta a la marcha de su hogar, y el pan que come no es fruto del ocio. Pro 31:28 Qof Sus hijos se levantan y la felicitan; también su esposo la alaba. Pro 31:29 Resh «Muchas mujeres han realizado proezas, pero tú las superas a todas.» Pro 31:30 Shin Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al SEÑOR es digna de alabanza. Pro 31:31 Tav ¡Sean reconocidos sus logros, y públicamente alabadas sus obras! Por las circunstancias que vivimos en el mundo, es posible que no hayas comprado un regalo a mamá, pero te sugiero que hoy tomes el nombre de tu mamá lo escribas de manera vertical y le dediques a través de un acróstico, palabras que con plena seguridad ella va a guardar en su corazón, allí donde no se pueden guardar muchos regalos, pero los que allí se guardan, no se van a desgastar y mucho menos nadie se los podrá robar. Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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23 de mayo, 2020

Prioridades

Los acrósticos, esos que se trazan de Las prioridades y la manera como damos orden a nuestros compromisos ocupan parte de nuestro tiempo en el diario vivir.  En ocasiones cuando no llevamos un debido orden corremos el riesgo de darle prioridad a lo elemental y manejable, y dejamos de lado lo importante y realmente urgente. Para tocar un solo ejemplo, quiero llamar tu atención sobre todo lo que está pasando a nuestro alrededor en el mundo entero y veas que la mayoría de las personas está centrando su atención sobre un solo asunto y ha dejado de lado asuntos tan importantes como el lado espiritual que a la postre es el que interesa. También quiero llamar tu atención para que imagines la ingrata sorpresa que algunas personas que no dieron prioridad al asunto espiritual, como saber escuchar lo que el Señor Jesús dice en Su Palabra, experimentarán cuando esperando una estupenda bienvenida en el Cielo, sean excluidas y alejadas de La Presencia de Dios. Algunos creyendo falsamente en que están llenos de méritos y de credenciales repletas de reconocimiento terrenal impresionante, se sentirán “sobreseguros” de recibir la misma o mayor cantidad de aplausos en el cielo como ocurría acá en la tierra. Podrán ser excelentes oradores, buenos maestros, o también campeones en recaudar fondos, figuras religiosas de un inigualable reconocimiento, pero que olvidaron una cosa que tenían en común, el haber cometido el error de impresionar a Dios con sus logros. Dios quiere de Su Pueblo una verdadera y sincera obediencia. Esa debe ser nuestra prioridad número uno. El status terrenal no significa nada para el Señor Jesús. Si tu confianza está puesta solamente en Cristo Jesús y eres fiel en cumplir la Voluntad de Dios en tu hogar, en tu barrio, tu lugar de trabajo y cualquier otro sitio donde Él te coloque, serás bienvenido en Su Reino. No olvides pues, darle prioridad a lo espiritual y tener como número uno tu verdadera y sincera comunión con Dios. Lee lo que te dice el Señor Jesús en el siguiente pasaje bíblico: »No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” »Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa, y ésta se derrumbó, y grande fue su ruina.» Mat 7:21-27 Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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23 de mayo, 2020

La Palabra de Dios no está prisionera

Por estos días en los que la sociedad mundial vive una relativa quietud y zozobra, la iglesia por el contrario debe estar más viva que nunca. Quizás este sea el mejor momento que el Señor Jesús está otorgándonos para que testifiquemos y hablemos acerca de Las Buenas Nuevas del Evangelio de Dios. Este es precisamente el año en el que la humanidad reciba el segundo y último toque de la Misericordia de Dios a través del mensaje que cada uno de nosotros les podamos dar. Dios quiere que este tiempo de encierro, sea para la humanidad, no para Su Eterna Palabra. Así que no hay disculpa para silenciarnos. Te recuerdo que los encerrados o por no decir “prisioneros” somos nosotros, no la Palabra de Dios. Voy a tomar el ejemplo de varios hombres de Dios que tuvieron la oportunidad de silenciar su Mensaje dadas las situaciones personales que estaban viviendo, y no lo hicieron. El apóstol Pablo estando prisionero, nunca se disimuló, nunca evadió su responsabilidad aduciendo que estaba prisionero, por el contrario, fue un tiempo en el que se dedicó a seguir llevando a cabo su tarea como apóstol. Veamos: Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. Efesios 2:19-22 Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; Efesios 3:1 Ahora bien, usted me dirá: , yo no estoy prisionero, pero no tengo las palabras apropiadas, no soy persona de fácil expresión. Permíteme decirte que esa no es disculpa, porque los apóstoles Pedro y Juan, no tenían una elocuencia admirable, ni eran oradores profesionales, ellos no habían tenido una formación en locución profesional, no eran expertos en sostener debates, es más, no tenían la más sólida experiencia en cuanto a defender la fe. Sin embargo, hay algo que estos santos hombres de Dios poseían: Ellos sabían lo que el Señor Jesús había dicho y hecho. Además, sabían la forma tan especial como el Señor había transformado sus vidas a partir de su relación con Él. Esto nos debe bastar para darnos cuenta de que otras personas necesitan también oír las mismas cosas que escucharon los apóstoles y que las hemos escuchado nosotros también. Así que no tengas miedo de pasar por la humillación a la que te expondrías por falta de destreza o de entrenamiento para evangelizar, basta con que te arriesgues, aun si tienes que sufrir uno que otro golpe físico; lo importante es obedecer el mandamiento y la tarea que el Señor Jesús nos asignó. Te animo para que pienses en ese número de personas que fueron llevadas a Cristo Jesús por medio del mensaje de los mencionados apóstoles, estaban tan impresionadas, que cuando escucharon lo que estos hombres “ordinarios” les testificaron, no pudieron resistirse a La Palabra de Dios. Recuerda que lo que vas a Predicar es La Palabra de Dios, y no tu palabra. Es probable que tu palabra no transforme a nadie, pero La Eterna Palabra de Dios, sí lo logrará. Lee lo siguiente, y por un instante fija tu nombre ahí donde están los nombres de Pedro y Juan, y te darás cuenta lo impresionado que quedarás. Los gobernantes, al ver la osadía con que hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús. Hechos 4:13 Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Saludo Pastoral
2 de mayo, 2020

La Obediencia

Por estos días he oído a muchos cristianos decir que todo esto que está ocurriendo, no es otra cosa sino el castigo de Dios para el mundo. Es posible que sea cierto, es posible que no. Júzguelo cada uno. Lo que me preocupa es la forma intencional como algunos lo dicen. Dan rienda suelta al odio y con saña desearían que el Señor aniquilara a la gente de una vez por todas. No dan muestra del más mínimo de misericordia hacia los demás. Y aunque es cierto que todo lo que sucede ahora mismo, fue advertido por el Señor Jesús, también el mismo Señor es el que dice: “Misericordia quiero y no sacrificios… “Pensemos por un instante en la gente que se están yendo a la eternidad sin Cristo Jesús. Me pregunto: ¿Acaso no será ésta la maravillosa oportunidad que la Iglesia tiene para dar la mano a cuantos más podamos y salvarlos de la ira venidera? Dios no quiere una Iglesia como Jonás que en su momento y a regañadientes llevó el Mensaje de Salvación a los encarnizados enemigos del pueblo de Israel, los Asirios. Pensemos que Dios es un Dios de oportunidades. Que el Señor Jesús no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo. Si el mundo se condena es por sí mismo, no porque ese sea el propósito de Dios y no debe ser el de nosotros tampoco. El Señor no le da importancia a tu estrato socioeconómico, ni siquiera a tu nacionalidad. Dios creó a todas las personas y desea que todos tengamos una estrecha comunión con Él. Se me ocurre pensar en este momento en el profeta Jonás, que, como la Iglesia, amaba a Dios profundamente, pero no estaba dispuesto a aceptar que Dios mostrara su amor hacia otros pueblos como lo eran los más cerrados enemigos de Israel, los Asirios. Mientras que este controvertido profeta pensaba que los Asirios, especialmente los de la capital del Imperio, es decir los ninivitas, no merecían escuchar las Buenas Nuevas de salvación, Dios quería que él se las anunciara de todas maneras. Es por eso que me preocupa que nosotros como iglesia empecemos a pensar como Jonás y negarnos a llevarles la oportunidad a los demás, así no sean de nuestro agrado. Me preocupa además que resultemos involucrados con aquellos que se parecen a nosotros y que son de nuestro agrado. Seguramente no siempre ese es el plan de Dios. Si tienes problemas en sentir compasión por los demás, te invito para que veas una que otra noticia, de esas que a veces evitamos, pero que nos muestran la forma tan desesperante como mueren las personas a causa del virus. De verdad duelen las entrañas, pero este dolor se vuelve más intenso, cuando sabemos que murieron sin oportunidad de salvación. Permíteme te hago un llamado a la reflexión: Si el Señor Jesús pone un llamado en tu corazón, sigue ese llamado, obedécelo y a lo mejor, no solamente te salvará, sino que salvarás muchísimas vidas. Del Señor Jesús aprendamos, fíjate cómo actúa Él: Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos. Mateo 14:14 Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Saludo Pastoral
2 de mayo, 2020

La Roca

Meditaba en la mañana acerca de todo este caos que se cierne sobre la humanidad y recordé que en una ocasión invité a mi esposa y mis dos hijos a darnos un paseo a un pueblo cerca de nuestra ciudad que tiene como atractivo turístico la famosa Piedra del Peñol. También recordé que cuando me vi frente a esa imponente piedra, lo único que sentí fue un pavor sobrecogedor. Pero simultáneamente al pavor sentí también el anhelo de poder escalar hasta lo alto y una vez estuve allá arriba sentí dos cosas básicamente. La primera es que mi miedo desapareció y la segunda es que ya no quería bajar de allí porque me sentía más seguro en lo alto que en la superficie. ¿Alguna vez has estado en la base de un cerro y colocaste tu mano sobre la roca? Los cerros se elevan hacia lo alto, macizos, sólidos y aparentemente inconmovibles. Pero Dios es nuestra Roca. Él no cambia ni nada lo perturba. Cuando estás atravesando un tiempo difícil en tu vida, tu matrimonio o tu trabajo, ¿a quién recurres? Este es un mundo alocado, donde a veces el caos parece ser la única constante. Sin embargo, en medio de toda esta confusión se encuentra El Señor Nuestra Roca, Sólida, Estable, Inconmovible. No importa entonces, de qué clase de problema se trate, si nos unimos al Señor Jesús, podemos estar se guros de algo, que estamos pisando terreno firme. El cerro, que es el mundo, comparado con La Roca, que es el Señor, es tan débil que hoy precisamente un microscópico virus lo tiene tambaleando. Años después, muchos años después, el Señor inspiró a mi hija Claudia a componer una canción que ha traído bendición a quienes hemos sido ministrados con ella, dicha canción está basada sobre una palabra profética salida de los labios de un ama de casa llamada Ana la mamá del profeta de Dios, Samuel. Ana elevó esta oración: «Mi corazón se alegra en el SEÑOR; en él radica mi poder. Puedo celebrar su salvación y burlarme de mis enemigos. »Nadie es santo como el SEÑOR; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él! 1Samuel 2:1-2 Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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