Edificación Espiritual

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Saludo Pastoral
4 de abril, 2020

Llevados en brazos

Seguramente usted estará de acuerdo conmigo en la siguiente apreciación: Todos los seres humanos tenemos memoria sólo a partir de los cuatro años de edad aproximadamente; y recordamos con muy vagas descripciones algunos episodios en esta etapa de nuestra vida. Cierta persona me dijo alguna vez: “cómo han pasado los años Nicolás, poder verte ahora, saber que cuando eras un bebé fui yo una de esas tantas personas quien te cargaba” A lo cual respondí: Francamente no lo recuerdo. Pude entender entonces que podemos recordar fácilmente a quién cargamos, pero nunca recordaremos quién nos cargó, es decir quién nos llevó en sus brazos. Por estos días de aislamiento social, disfruto mucho mi devocional con mi esposa Marlen y en la lectura de las Escrituras que estudiamos en la mañana de hoy (Jueves 2 de abril), nos sorprendieron unos textos que quiero compartirlos con ustedes. En primer lugar, en Isaías 46:1-2; 46: 5-9 dice: Bel se inclina, Nebo se somete; sus ídolos son llevados por bestias de carga. Pesadas son las imágenes que por todas partes llevan; son una carga para el agota-do. Todos a la vez se someten y se inclinan; no pudieron rescatar la carga, y ellos mismos van al cautiverio. Además, el Señor agrega: » ¿Con quién vas a compararme, o a quién me vas a igualar? ¿A quién vas a asemejarme, para que seamos parecidos? Algunos derrochan oro de sus bolsas y pesan plata en la balanza; contratan a un joyero para que les haga un dios, y ante ese dios se inclinan para adorarlo. Lo levantan en hombros y lo cargan; lo ponen en su lugar, y allí se queda. No se puede mover de su sitio. Por más que clamen a él, no habrá de responderles, ni podrá salvarlos de sus aflicciones.» Recuerden esto, rebeldes; piénsenlo bien, ¡fíjenlo en su mente! Recuerden las cosas pasadas, aquellas de antaño; yo soy Dios, y no hay ningún otro, yo soy Dios, y no hay nadie igual a mí. “ Isaías 46:1-2; 46:5-9 Resulta que en el antiguo tiempo cuando las gentes iban a salir de viaje solían empacar y llevar a sus ídolos y dioses con ellos. Aun en nuestros días y sobre todo en el mundo occidental y especialmente en Suramérica, es muy notable que en fiestas patronales locales o en la llamada semana santa, los pueblos llevan a sus propios dioses en hombros en masivas procesiones, y hasta hay oficios que por costumbres ancestrales se van heredando como el caso de los cargueros, es decir aquellos que se encargan de llevar en hombros a sus ídolos. De eso seguramente todos tienen memoria. Sin embargo, en muchos apartes, La Biblia nos muestra claramente lo que significan esos ídolos y cómo los ve Dios el Señor. Veamos sólo un pasaje bíblico, de cientos que usted encuentra en La Eterna Palabra de Dios: ¿Por qué tienen que decirnos las naciones: «¿Dónde está su Dios?» Nuestro Dios está en los cielos y puede hacer lo que le parezca. Pero sus ídolos son de oro y plata, producto de manos humanas. Tienen boca, pero no pueden hablar; ojos, pero no pueden ver; tienen oídos, pero no pueden oír; nariz, pero no pueden oler; tienen manos, pero no pueden palpar; pies, pero no pueden andar; ¡ni un solo sonido emite su garganta! Semejantes a ellos son sus hacedores, y todos los que confían en ellos. Salmo 115:2-8 Otros pasajes bíblicos que hablan de lo que significan los ídolos son: Jeremías 10, El Salmo 135 y muchísimos más. Pero hay una marcada diferencia y es que, el pueblo del único Dios verdadero tiene la seguridad de que el Señor es el que nos carga, nos lleva, y nos sustenta en el curso de toda nuestra vida, incluidos los momentos de mayor aflicción y adversidad, tal como sucede en estos días. De Dios entonces recibimos: Fidelidad, confianza, dedicación, fuerza, y muchas otras virtudes que de Él emanan y que son el Sello del trato que el Señor Jesús tiene con aquellos que ama y que lo aman. Te invito para que detengas tu meditación en la siguiente y muy tierna Escritura: «Escúchame, familia de Jacob, todo el resto de la familia de Israel, a quienes he cargado desde el vientre, y he llevado desde la cuna. Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré.” Isaías 46:3-4 Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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4 de abril, 2020

Oportunidad para todos

Por estos días he oído a muchos cristianos decir que todo esto que está ocurriendo, no es otra cosa sino el castigo de Dios para el mundo. Es posible que sea cierto, es posible que no. Júzguelo cada uno. Lo que me preocupa es la forma intencional como algunos lo dicen. Dan rienda suelta al odio y con saña desearían que el Señor aniquilara a la gente de una vez por todas. No dan muestra del más mínimo de misericordia hacia los demás. Y aunque es cierto que todo lo que sucede ahora mismo, fue advertido por el Señor Jesús, también el mismo Señor es el que dice: “Misericordia quiero y no sacrificios… “Pensemos por un instante en la gente que se están yendo a la eternidad sin Cristo Jesús. Me pregunto: ¿Acaso no será ésta la maravillosa oportunidad que la Iglesia tiene para dar la mano a cuantos más podamos y salvarlos de la ira venidera? Dios no quiere una Iglesia como Jonás que en su momento y a regañadientes llevó el Mensaje de Salvación a los encarnizados enemigos del pueblo de Israel, los Asirios. Pensemos que Dios es un Dios de oportunidades. Que el Señor Jesús no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo. Si el mundo se condena es por sí mismo, no porque ese sea el propósito de Dios y no debe ser el de nosotros tampoco. El Señor no le da importancia a tu estrato socioeconómico, ni siquiera a tu nacionalidad. Dios creó a todas las personas y desea que todos tengamos una estrecha comunión con Él. Se me ocurre pensar en este momento en el profeta Jonás, que, como la Iglesia, amaba a Dios profundamente, pero no estaba dispuesto a aceptar que Dios mostrara su amor hacia otros pueblos como lo eran los más cerrados enemigos de Israel, los Asirios. Mientras que este controvertido profeta pensaba que los Asirios, especialmente los de la capital del Imperio, es decir los ninivitas, no merecían escuchar las Buenas Nuevas de salvación, Dios quería que él se las anunciara de todas maneras. Es por eso que me preocupa que nosotros como iglesia empecemos a pensar como Jonás y negarnos a llevarles la oportunidad a los demás, así no sean de nuestro agrado. Me preocupa además que resultemos involucrados con aquellos que se parecen a nosotros y que son de nuestro agrado. Seguramente no siempre ese es el plan de Dios. Si tienes problemas en sentir compasión por los demás, te invito para que veas una que otra noticia, de esas que a veces evitamos, pero que nos muestran la forma tan desesperante como mueren las personas a causa del virus. De verdad duelen las entrañas, pero este dolor se vuelve más intenso, cuando sabemos que murieron sin oportunidad de salvación. Permíteme te hago un llamado a la reflexión: Si el Señor Jesús pone un llamado en tu corazón, sigue ese llamado, obedécelo y a lo mejor, no solamente te salvará, sino que salvarás muchísimas vidas. Del Señor Jesús aprendamos, fíjate cómo actúa Él: Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos. Mateo 14:14 Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Saludo Pastoral
22 de marzo, 2020

La Prueba

En mi época de estudiante, las jornadas académicas, distinto a hoy, eran a mañana y tarde. Como adolescente, disfrutaba todo y no medía consecuencias de nada; el mundo no parecía existir para mí, y no veía diferencia entre un día o un año. Todo lo tenía, todo lo gozaba, quizás no le daba el debido valor a las cosas, porque como reza el adagio: “Lo que nada nos cuesta, volvámoslo fiesta”, es decir podía darme el lujo de derrochar-lo todo, de antemano sabía que, ya sea porque mis mayores daban provisión, o yo mismo podía solucionar mis necesidades básicas con los recursos derivados de mi trabajo, volvería a gozar de lo que me antojara. Permítame precisar que desde niño he aprendido también a obtener mis propios recursos a través del trabajo. Si un alimento no me gustaba, no me lo comía y ¡Punto! Desprendía las hojas de mis cuadernos, sin considerar siquiera cuánto esfuerzo tenían que hacer mis mayores para dármelos. Esas y otras cosas más me hacían olvidar que por mucho que yo creyera que el tiempo estaba detenido para mí, éste no dejaba de correr. De pronto llegaba el fin del año y con él las pruebas académicas frente a las cuales lo único que sentía era pavor y era en ese preciso momento que añoraba el haber aprovechado todo lo que había recibido, no solo mi sustento, sino también como los útiles que se me confiaban con el fin de que aprobara el año lectivo. Bastó conque reprobara un año, resultado de mi actitud malagradecida e ignorante, para aprender la lección, que me indica que debo aprovechar y agradecer todo; lección que fue bandera de mi vida hasta este día. Dejando mi pasado, aterrizo en la actualidad, en la que puedo ver mares de personas llenando los supermercados, tratando de llevar a casa muchos productos que añoran tener, pero que antes ni siquiera merecían su atención: Cuántas veces despreciamos un huevo, y hoy queremos tener canastas llenas de estos. Cuántas veces pusimos problemas en casa porque la carne no era pulpa, hoy el anhelo es tener un trozo, así sea entreverado. Para no volver interminable esta lista, creo que llegó la hora de la prueba en la que toda la humanidad, de un momento para otro, se dio cuenta que todo en esta vida es pasajero, y que además nuestras costumbres van a cambiar, que seamos conscientes de la realidad que vivimos y dejemos de valorar lo pasajero y apreciemos lo verdaderamente esencial. En cuanto a la fe ni se diga. Cuántos le hicieron el asco a la oportunidad de ir al templo a adorar al Dios verdadero, y se dedicaron desde sus camas a rendirle culto al dios Morfeo, que es el dios del sueño. O practicando la doctrina del hedonismo que identifica el bien con el placer, especialmente con el placer sensorial e inmediato. Créame que hasta el domingo pasado (15 de marzo), no se me pasó por la mente que el templo iba a estar cerrado por algunos días y por supuesto cerradas nuestras reuniones presenciales, para hacerlas por medio de la tecnología virtual. Y hasta me pregunto: ¿y si el Señor Jesús regresa por estos días, sería ese 15 de marzo la última vez que nos vimos en esta tierra? Eso sin contar los que dejaron de ir no sólo ese día, sino que la desidia les cogió ventaja y nunca regresaron a la casa de Dios. ¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo median-te la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege median-te la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele. Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su fe, que es su salvación. 1Pedro 1:3-9 ¿Qué nos dice el apóstol Pedro aquí? Que el oro se coloca en un crisol que está puesto al fuego, logrando de esa manera que las impurezas salgan flotando a la superficie, dejando el oro mucho más puro que antes de pasar por el fuego. Lo mismo sucede con nuestra fe, que vale mucho más que el oro. Llegó el tiempo de que descubramos el calibre de nuestro cristianismo cuando nuestra fe es pasada por el fuego como hoy; esto es, puesta a prueba. Y así como no hay fin sin que haya un principio, ese fin tiene un ingrediente ineludible y es las pruebas que hay que presentar por medio del examen final ante el Juez de vivos y muertos y como decía mi padre: “El día de la quema se verá el humo”. Que Dios se apiade de nosotros. Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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21 de marzo, 2020

¿Apostamos?

En años pasados, un hermano de la Iglesia se me acercó y me dijo lo siguiente: ” , quiero confesarle que desde hace varios meses he venido jugando la lotería más importante del país, ¡Por favor ayúdame a orar porque si me la gano, le doy para que compre un templo” Este mismo hermano, quien dicho sea de paso atravesaba una difícil situación económica, días atrás me había dicho que no contara con sus diezmos, porque no iba a volverlos a entregar. Por supuesto que no acepté aquella “maravillosa” oferta de ayudarme, y acepté que no entregara sus diezmos, después de todo no era mi problema, sino su dilema. Al hacer memoria en este día acerca dicho episodio, recordé que mi suerte no está supeditada al juego de azar que es tan incierto, si no que mi suerte la sustenta el Señor Jesús. El salmo 16:5 dice:“Tú Señor, eres mi porción y mi copa; eres tú quien ha afirmado mi suerte.” Ahora bien, ¿Quién no se ha visto tentado a jugar Loterías para dar “El gran golpe”? Seguramente muchos, entre ellos el hermano de la congregacion, y en una seguidilla en busca de la oportunidad de su vida, le llegó su ruina y no se dio por enterado. Ah, pero no solamente en los juegos de azar es donde muchos han puesto en riesgo su dinero. Pensemos en los que asisten frecuentemente al casino; o jugando vía Internet. Para otros, la “oportunidad” está en la bolsa de valores. Otros acuden a las pirámides, otros más, yendo a Iglesias donde les prometen prosperidad económica. También están los que apuestan en los deportes. En fin, la idea de estar apostando resulta irresistible para los codiciosos y avaros. El problema que tiene una persona de usar su dinero de manera tan arriesgada, es que en realidad no es el dinero el que está corriendo tanto riesgo, sino la misma persona. No olvides que todo lo que poseemos es un regalo del Señor JESÚS. Y entre otras cosas lo que demanda el Señor es que le demos un manejo responsable y usemos sabiamente el dinero. Escucha este consejo que nos da la Eterna Palabra de Dios. “El Dinero mal habido pronto se acaba; quien ahorra, poco a poco se enriquece.”Proverbios 13:11 En cuanto al hermano de esta historia, hasta ahora no se ha ganado ninguna lotería y sigue trabajando con un ingrediente adicional, está de avanzada edad, además creo que goza de buena salud.   Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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21 de marzo, 2020

El Buen Humor

Soy muy aficionado a los crucigramas y en uno de esos días que tejía uno de ellos me encontré con la siguiente pregunta: “Remedio infalible” y sólo tenía cuatro casillas para llenarlo. Casi termino con mis neuronas de tanto pensar, cuál sería ese bendito remedio. Mi sorpresa fue grande cuando descubrí que la respuesta era: RISA, sí así como suena, risa. Y me reí de mí mismo. ¡Ah! es que quien no se ríe de sí mismo, la va pasar mal cuando otros sí lo hagan. Me encanta el buen humor. Ese mismo que debe tener el mismo Dios y quien además se complace en quienes gozan de esta cada vez más escasa virtud. La escasez del buen sentido del humor es de tal magnitud, que algunos han llegado ha pensar que este no proviene de Dios. Tal despropósito comenzó a calar en algunos ámbitos cristianos, al colmo de llegar a pensar que quien se riera o hiciera reír, no tenía el “bautismo” del Espíritu Santo. A propósito, hoy estoy recordando con mucho cariño al personaje de “La fysfu” representado por mi hija Claudia, quien acuñó la bella y profunda frase: “Dios es amor y humor” ¡Que tiempos aquellos! Tiempos en los cuales cuando se anunciaba “El Show de La Fysfu” el templo se colmaba de personas que oían el Mensaje de La Palabra de Dios expuesto entre risas y alegrías. No fueron pocos los que empezaron a ver al Señor JESÚS, no sólo como su Salvador y Dios, sino también como ese gran amigo que los hacía reír una y otra vez. Créeme que lo que te voy a decir es en “serio”: El verdadero líder entre otras virtudes, se caracteriza por hacer reír a sus liderados, sin tener que burlarse de nadie. Es notable y creo que usted está de acuerdo conmigo, pero una persona con buen sentido del humor es bienvenido en cualquier grupo de personas y en cualquier situación. Ahora bien, mantener un buen sentido del humor requiere de mucha sutileza y un cuidadoso acto de equilibrio. No se trata de hacer chistes groseros, ni bromas ligeramente vulgares, porque pasaríamos rápidamente a ser molestos y de paso reprochados. La clase de humor equivocada, así como el sarcasmo, los insultos y las burlas inclementes, puede herir en vez de sanar. El apóstol Pablo escribe algo muy importante al respecto: “Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar, haya más bien acción de gracias.” Efesios 5:4″ Tener un buen sentido del humor significa además, saber cuándo aliviar el estado de ánimo y cuándo cerrar la boca. Significa no tener miedo de burlarse un poco de uno mismo con el fin de ayudar a otro a sentirse mejor. Tener buen humor significa honrar al Señor JESÚS de una manera que traiga diversión y risa a los demás. “El corazón alegre mejora la salud, pero un espíritu abatido seca los huesos.” Proverbios 17:22   Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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21 de marzo, 2020

Las Deudas

Fui esclavo de las deudas durante mucho tiempo.Viví situaciones terriblemente espantosas cuando me vi atrapado por las deudas. El día que, el Señor me dio libertad financiera pude tener un respiro muy grande en mis finanzas. Cuando empecé a disfrutar de esa libertad financiera tuve la siguiente experiencia: Me encontraba haciendo unas diligencias en el sector comercial y financiero de la ciudad con mi hija Claudia y de manera inesperada ella me dijo que nos detuviéramos; yo la miré sorprendido, pero fue mayor mi sorpresa, cuando vi que tenía unas cuantas lágrimas y de inmediato le pregunté por qué lloraba. Es que estábamos precisamente frente a una entidad financiera con la cual yo había tenido algunos compromisos financieros y me dijo: “Papá recuerdo bien todo lo que sufriste para cancelar las deudas a este banco” Agradecida me dijo: “Oremos dándole gracias al Señor por habernos hecho libres de deudas” Yo acepté y ahí mismo hicimos un altar de oración al Señor por habernos ayudado. Hasta ahí la historia. Ahora bien, si puedes evitar endeudarte, no lo dudes, hazlo. No enriquezcas a los emporios financieros con tu dinero trayendo pobreza y esclavitud a tu vida. Observa lo que dice la Palabra de Dios: … Hacerle regalos al rico, ¡buena manera de empobrecerse! Proverbios 22:16b ¿Crees que vivir bajo servidumbre es como estar muerto? Piensa de nuevo. Si tienes deudas financieras, eres esclavo de esa persona o de esa entidad que te ha otorgado el préstamo. Y las tarjetas de crédito no se quedan atrás, ya que esas son ese tipo de amo inclemente y como un verdugo no te dejan respirar. Ellas engañan a las personas haciéndoles creer que les están dando más y más libertad, en realidad lo que hacen es lo contrario, oprimen más y más. Ese concepto de “compre hoy y pague mañana” no es un lujo que nos podemos dar o que nos dé ciertas ventajas, eso es una trampa que debe ser evitada. Ahora bien, debo hacer una precisión y es que un préstamo deja de ser una deuda onerosa, cuando tenemos la manera de financiarlo. A lo que hago referencia en este escrito, es cuando gastamos más de lo que ganamos.  ¿Tienes deudas? Recuerda que aquel al que le debemos es nuestro amo. Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores. Proverbios 22:7   Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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21 de marzo, 2020

Sexo Prematrimonial

Hasta hace algunos años estuve enterado que una joven cantante cristiana de renombre internacional, se había propuesto junto a otros cantantes y movimientos juveniles cristianos, adelantar una campaña mundial que consistía en lograr que los jóvenes llegaran vírgenes al matrimonio. Esta campaña por supuesto abarcaba hombres y mujeres.Como en la mayoría de estos casos, siempre va a haber muchos que apoyan y otros que detractan. Bueno, la verdad nunca volví a saber qué pudo haber pasado con dicho movimiento. Pero lo que sí sé es que el tema del sexo prematrimonial ha tomado gran fuerza, al punto que ha dado como resultado una proliferación de parejas jóvenes embarazados, además de un crecimiento escandaloso de la práctica del aborto. Entonces se abre el debate acerca del sexo, el cual por supuesto es tratado por profesionales, la mayoría de los cuales en vista de la imposibilidad de lograr que los jóvenes no practiquen el sexo antes del matrimonio, optan por otras soluciones, entre ellas los métodos anticonceptivos, que derivan en un deterioro del organismo y llevan a muchas jóvenes a padecer enfermedades tempranas incurables, trastornos psicológicos, y una que otra frustración. ¡Ah! Olvidaba el bullying o Acoso físico y psicológico al que someten, de forma continuada, a aquellos que prefieren abstenerse de dicha práctica. Ahora bien, como en todos los asuntos en los que se ve inmerso el ser humano y ante la imposibilidad de este para resolverlos, siempre se busca un responsable, Dios. Veamos entonces qué piensa el Señor acerca del tema.La pregunta que se me ocurre es la siguiente: ¿Está Dios en contra del sexo? ¡Claro que no! Aclaro este mito ahora mismo.Lo cierto es que jamás vamos a encontrar un defensor más grande del sexo que el mismo Dios. No podría ser de otra forma, porque Él mismo lo creó. Él fue el que diseñó los centros de placer de nuestros cuerpos. Por lo tanto, las instrucciones que el Señor nos da a través de Su Palabra con respecto al sexo no se deben tomar como restricciones, sino como lineamientos. Dios sabe con toda la precisión lo que necesitamos hacer para disfrutar del sexo a plenitud. Y claro está que Él es el más interesado en dejarnos saber esa información. Digamos que la instrucción número uno la podemos encontrar en la descripción que de sí misma da la amada en el libro de Cantar de los cantares: “Una muralla soy yo, y mis pechos, sus dos torres. Por eso a los ojos de mi amado soy como quien ha hallado la paz.”Cantar de los cantares 8:10 Cuando habla de muralla, ella se refiere a su virginidad. Por lo tanto, el Señor pretende es que el sexo sea disfrutado exclusivamente en el matrimonio; evidentemente entre un hombre y una mujer. A papá y a mamá les aconsejo cuando sus niños les pregunten acerca de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Su respuesta debe ser: ¡es necesario y conveniente que esperes el momento! Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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21 de marzo, 2020

La Necedad

Es muy usual y visto hasta normal el que un papá o una mamá llamen a sus niños “Necios” cuando estos son demasiado inquietos, precoces o kinestésicos, es decir, cuando el sentido predominante es el tacto, y por lo tanto tenemos la capacidad de usar todo el cuerpo para expresar ideas y sentimientos y la facilidad en el uso de nuestras propias manos para producir o transformar cosas. No pocas veces oí decirme “Necio” a mis padres, a mis maestros en la escuela, y profesores en el colegio; eso sin contar otros ámbitos sociales donde en el curso de mi vida me he desenvuelto como persona. Hoy se nos llama kinestésicos.La verdad del significado de “Necio” no es nada de lo que he mencionado, porque conozco “Necios” muy parcos e inquietos muy sabios; el significado de “Necio” es mucho más profundo. Una vez que comprendes lo que la Biblia quiere decir con “necedad”, se hace tan claro como un cristal por qué El Señor no se complace de los Necios. Ser Necio no significa carecer de la información adecuada, ser Necio es repudiar de manera terca y obstinada a hacer lo que es correcto. La Necedad es desafiar la verdad, es insolencia, nunca ignorancia. El Necio, por ejemplo, tiene en muy poco la Perfecta Voluntad de Dios, rechazando Su Palabra. Como hombres y mujeres cristianos en una “era de Necios” como la actual, necesitamos tener cuidado de no complacernos con las cosas que el Señor Jesús aborrece. ¿Sabes que la rebeldía y la Necedad humana le costaron la vida al Señor Jesús? Entonces por favor, no la toleres y mucho menos la celebres. El apóstol Pablo escribiendo acerca de la necedad, afirma lo siguiente: “Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad.Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado.Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón.Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios.” Romanos 1:18-22 Queda claro entonces, que no debemos como padres de familia ofuscarnos, mucho menos desesperarnos cuando nuestros niños sean “insoportablemente” inquietos, y todavía menos aún atarlos con expresiones tales como: ¡Que niño tan Necio! Debemos mejor cultivar en ellos la sabiduría y enseñarles que hallarla es una prueba del favor de Dios. Además, darles un aprendizaje sencillo tal como que Dios es la fuente de toda sabiduría y entendimiento y que eso es lo que Él desea para cada uno; porque a la postre el Señor lo que quiere es que, por medio de la Sabiduría, seamos diestros en hacer llevadero nuestro paso por esta tierra. Creo, además, que debemos animar a nuestros hijos para que a través de la oración se enfoquen en desechar la “Necedad” y se ocupen en adquirir la Sabiduría.   Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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7 de marzo, 2020

Orlando

Transcurría el año 1966 cuando ya estaba cursando mi segundo año de primaria. Al pueblo de donde soy oriundo no eran muchas las familias que llegaran como visitantes, mucho menos para quedarse a vivir, razón por la cual cada vez que alguien llegaba, era evidente y todos, grandes y pequeños lo notábamos de una vez. Tengo entre mis recuerdos a una señora que quizás no era de tan avanzada edad, pero por ser yo tan niño la veía así. Con ella venía un niño que de inmediato se notaba que era su hijo. En mi mente de niño, me pregunté: ¿Y el papá dónde estará? La pregunta tuvo su respuesta cuando este niño fue matriculado en mi escuela y terminó siendo un compañerito más de curso. Ver a esta pareja – mamá e hijo – de por sí causaba en mí un sentimiento de tristeza y un dolor de entrañas, porque era notable que eran personas que sufrían. Mi tristeza y compasión aumentaron cuando Orlando me dijo que no conocía a su papá. Si usted puede creerme, a esta hora cuando escribo estas líneas se me aguan los ojos, porque tengo frescos los relatos lastimeros que me hacía Orlando, no sólo por sus carencias en lo material, sino por la necesidad de conocer a su padre. Aunque a mi edad, para entonces 8 años, no entendía muchas cosas, lo que sí sé es que de lo mucho o de lo poco que yo tenía, hice todo lo posible para que Orlando nunca volviera a sentir un hambre más. Hoy quiero dirigirme a todos los “Orlandos” que estén viviendo situaciones similares. Si provienes de un hogar con un solo progenitor hay serias probabilidades de que hayas tenido que lidiar con temas que la mayoría de los niños provenientes de hogares con papá y mamá ni siquiera podrían imaginar. Es más, puede que hayas descubierto como persona adulta que algunos de estos temas no son sencillos de superar. Si todavía estás experimentando las secuelas de la inseguridad o la incertidumbre que marcaron tu niñez, te tengo buenas noticias. El refugio, la liberación y la confianza que describe el salmista en el salmo 71 están disponibles para ti. En ti, SEÑOR, me he refugiado; jamás me dejes quedar en vergüenza. Por tu justicia, rescátame y líbrame; dígnate escucharme, y sálvame. Sé tú mi roca de refugio adonde pueda yo siempre acudir; da la orden de salvarme, porque tú eres mi roca, mi fortaleza. Líbrame, Dios mío, de manos de los impíos, del poder de los malvados y violentos. Tú, Soberano SEÑOR, has sido mi esperanza; en ti he confiado desde mi juventud. De ti he dependido desde que nací; del vientre materno me hiciste nacer. ¡Por siempre te alabaré! Sal. 71:1-6 Finalmente, terminado el año lectivo esta pareja de errabundos abandonó el pueblo y jamás volví a saber de mi compañerito y de su madre. Recuerda: Nunca eres demasiado viejo para hallar consuelo y seguridad en los brazos del Señor Jesús. Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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