Edificación Espiritual

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Saludo Pastoral
21 de julio, 2019

Sin goles en contra

Sin ser el más fanático por el deporte que se ha constituido en un símbolo nacional como lo es el fútbol, pude ver fragmentos de los partidos que la selección de mi país (Colombia), disputó en la Copa América que ha terminado esta semana en el vecino país de Brasil. No pretendo hacer ninguna crítica a este grupo de jugadores – ya que no soy voz autorizada para hacerlo – sí me propongo extraer una que otra lección que nos deben servir como principios de vida no solo en nuestro caminar diario como ciudadanos, sino en nuestro caminar con el Señor Jesús como hijos de Dios. En un partido disputado con su similar de Chile, Colombia perdió su pase a la semifinal de la Copa América, los chilenos fueron superiores durante los 90 minutos. A Colombia no se le vio ni la sazón en su futbol de partidos anteriores, ni mucho menos el deseo de conservar una estrategia que le permitiera avanzar a la siguiente fase del torneo. Es posible que el favoritismo que los identificaba como posibles ganadores del certamen futbolístico, pudo haber sido una de las causas que los llevó a su eliminación. Lo más lamentable de todo, es que dicha eliminación la recibieron siendo invictos ya que La Selección nacional abandona la competición sin goles en contra. Y como siempre, se les aplicó ese principio hipócrita y mal oliente que reza así: “Si pierdes, quien pierde eres tú; si ganas, ganamos todos” Es que una vez eliminada nuestra selección, todo el mundo salió a buscar culpables. Ahora me pregunto: ¿cuál sería la reacción de la fanaticada tras una victoria, acaso no sería el grito al unísono ¡Ganamos!? Quiero abandonar el tema de la Selección tricolor, para abordar un tema que sí nos debe ocupar a todos: La Salvación. Creo sin temor a equivocarme que estamos teniendo un triunfalismo tan excesivo que en ocasiones nos creemos invictos y que dicho estado nos permite abandonar nuestra comunión con Dios, por abrazar una religiosidad desmarcada de la realidad espiritual que nos demanda que en esta carrera si alguna característica debemos tener es la perseverancia, nunca la fluctuación. A veces pensamos que porque no tenemos “goles en contra” no solamente nos da la dignidad de ser jueces naturales de los demás, sino que ser campeones es la más segura y única opción. Creo que lo más conveniente para no tener un fracaso inesperado en nuestra carrera como hijos de Dios, sería supremamente importante que escucháramos con muy buena atención lo que nos aconseja nuestro “Director Técnico” Jesús, a través de su Santa y Eterna Palabra: Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. 1Co. 10:12 ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo? Luc. 9:25 ¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado. 1Co. 9:24-27 Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Saludo Pastoral
21 de julio, 2019

El caballito de palo

¿Recuerdas los caballitos de palo? Casi todos, si no tuvimos uno, por lo menos quisimos haberlo tenido. Dos caballitos de palo he tenido en mi vida: uno me lo regalaron mis padres cuando era niño, y el otro lo recibí ya siendo mayor como un regalo de mi hija Claudia. En esa cabeza loca de niño que me llevó a dar rienda a todo tipo de imaginación creativa, me creí el cuento que mi caballito de palo, sí era de verdad y en mi ingenuidad de niño, y hasta en mi muy precaria genialidad, “le di vida”. Por lo tanto, le hablaba, lo “chalaniaba”, lo consentía, le daba órdenes: Si quería que fuera un caballo de paso, lo era; si quería que fuera un caballo de trote, lo era; si quería que fuera un caballo de paso fino también lo era. Lo cierto es que aunque lo que yo le exigía a mi caballito de palo él lo hacía, no era sino mera imaginación, porque quien terminaba trotando, galopando o dando pasos finos era yo como “Jinete” y no él como “cabalgadura”. Quiero decir que en lo que sí era muy flexible el caballito era en obedecerme cuando le decía que se quedara firme en un solo lugar, eso despertaba una que otra burla y hasta lo criticaban quienes estaban alrededor del juguete y observaban tan “obediente” ejemplar cabalgadura. La firmeza, es lo que Dios está demandando hoy a su iglesia y que de manera compacta nos mantengamos firmes en esta carrera de la fe que tanto se nos critica por no negociar ninguno de los principios Bíblicos para gusto de aquellos que odian nuestro comportamiento genuino y obediente a la Eterna Palabra de Dios. Es que Dios no desea tanto una iglesia con paso deliberadamente galopante, bruscamente trotante, y mucho menos una iglesia de vanidoso y orgulloso paso. Lo que Dios quiere de su iglesia es que como Moisés en su momento y todos los héroes de la fe, nos mantengamos firmes como viendo al Invisible. 《Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible.》 Hebreos 11:24-27 A mi caballito de palo lo ponían en ridículo más por obedecerme en que se mantuviera firme, que por los pasos que pudiera dar.  Más tarde cuando aún era un adolescente mis mayores llevaron un caballo de verdad el cual se llamaba “diamante” y por ser un caballo de trote fino, no fueron pocas las gustosas “chalaniadas” que me di sobre sus muy finos y suaves lomos. Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Saludo Pastoral
14 de julio, 2019

Mentira Pacífica

No recuerdo desde cuándo se inició una campaña de “exterminio” de la verdad por parte del ser humano. Ni recuerdo tampoco cuándo la mayoría de las personas tratando de evadir la verdad empezaron a usar expresiones como: Voy a decir una mentira blanca, o pequeña; o una mentira pacífica e inofensiva; es decir, se empezó a clasificar la mentira por colores y tamaños, además de adornarla tratando de esa manera hacerla pasar desapercibida, según la conveniencia de quien la fuera a difundir. Cualquiera sea el concepto de mentira para justificar una evasiva a la verdad es un absurdo y es inconcebible en el diccionario de Dios. Dicen por ahí que una verdad a medias es una mentira, y eso es cierto porque cada vez que se tergiversa la verdad, se causa daño en la mayoría de los casos, daño irreversible además de irreparable. La primera víctima del disparo de ese proyectil letal de la mentira es quien la dice. Otro daño que se causa al tratar de tergiversar la verdad, es el rompimiento de relaciones con Dios. Otros perjudicados por las mentiras, son aquellos que las creen. Resulta que este tema de la mentira trasciende mucho más allá de lo que muchas veces hacemos hasta inconscientemente, es decir hacemos de la mentira algo patológico y compulsivo, a tal punto que se nos sale de control. Si una persona no puede ser confiable, que dice la verdad sobre todas las cosas, ¿Cómo podrían otras personas creer con respecto a la vida cristiana de individuo?; o ¿Cómo podría mostrar lo diferente que el Señor Jesús ha hecho en su vida? O yendo más allá: ¿Cómo podría hablar acerca de la verdad expresada en La Biblia al predicar la Palabra de Dios? También, permíteme agregar algo más: ¿Cómo podría hablar un mentiroso de la seguridad de la Vida Eterna? Yo te invito para que pienses la próxima vez que te sientas tentado a descuidar la verdad y dar rienda suelta a la mentira, para que leas una de las innumerables veces que Dios denuncia la mentira y se queja de la práctica de la misma entre su pueblo: Ustedes me han profanado delante de mi pueblo por un puñado de cebada y unas migajas de pan. Por las mentiras que dicen, y que mi pueblo cree, se mata a los que no deberían morir y se deja con vida a los que no merecen vivir. Por tanto, así dice el SEÑOR omnipotente: Estoy contra sus hechicerías, con las que ustedes atrapan a la gente como a pájaros. Pero yo los liberaré de sus poderes mágicos, y los dejaré volar. Rescataré a mi pueblo de esos sortilegios, para que dejen de ser presa en sus manos. Así sabrán que yo soy el SEÑOR. Porque ustedes han descorazonado al justo con sus mentiras, sin que yo lo haya afligido. Han alentado al malvado para que no se convierta de su mala conducta y se salve. Eze 13:19-22 – Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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7 de julio, 2019

Abriendo la puerta

Alguna vez en los inicios de mi caminar con Jesús escuché a unos ancianos de la iglesia hablar sobre algún tema el cual francamente no recuerdo, lo que sí recuerdo es que uno de ellos tomó su Biblia y les leyó el siguiente texto: El que ama la disputa, ama la transgresión; Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina. Pro 17:19 Fue la segunda parte de ese versículo la que me quedó trabajando en mi mente, además que me llevó a meditar qué sería lo que quería decir allí el escritor sagrado. Algunas conclusiones en mi muy precario conocimiento de las Sagradas Escrituras me llevaron entender algo que hasta el más elemental de los mortales comprendería sin necesidad de esperar tantos años como me sucedió a mí. Lo más probable es que si dejo abierta la puerta de algún lugar (Mi vida, mi casa, mi empresa etc.), doy cabida a la acción del enemigo (Satanás), y de esa manera le facilito su accionar que por naturaleza sabemos es el engaño, y este conlleva a la ruina. Lo que he escrito hasta ahora, lo hago porque después de leer noticias, – algunas insólitas – me encontré con la siguiente: “El pasado fin de semana festivo fue capturada una banda de presuntos ladrones de motos al interior de patios del tránsito de Sabaneta, ubicados en la vereda Pan de Azúcar. La captura de tres sujetos se dio gracias al reporte de la ciudadanía, quienes alertaron a las autoridades sobre la presencia de estos hombres dentro de los predios del tránsito. Cuando los uniformados llegaron al sitio, hallaron a los presuntos delincuentes desarmando las partes de una moto Yamaha RX-115. En medio de la captura, estos sujetos “cantaron” todo y revelaron que habrían ingresado al lugar tras pagarle al vigilante por dejarlos entrar. Al parecer, el guarda de seguridad recibió la suma de 200 mil pesos” No pude evitar recordar lo que los ancianos arriba mencionados conversaban hace más de cuarenta años, y uno de ellos concluía con el texto bíblico también mencionado arriba. Además, después de leer la noticia, otros textos bíblicos vinieron a mi mente y saqué la conclusión que no sólo el enemigo es astuto, sino que, con tal de arruinar la vida de algún ingenuo, lo primero que hace es llevarlo a la ansiedad, como seguramente le pasó al vigilante de nuestra historia. Luego de la ansiedad lo llevó a dar el siguiente paso: Debilitar su carácter, le hizo perder el dominio propio y de paso lo llevó no solo a una ruina peor de la que estaba, (“se vendió” por 200.000 pesos), sino también lo llevó a prisión. Muchos cristianos durante la historia han caído víctimas de la astucia de satanás quien para lograr su cometido echa mano de todo tipo de artimañas y es él mismo quien se encarga de divulgar a quienes caen en sus redes, llevándoles al escarnio y por supuesto a la destrucción. Consejo: Antes que nada, cuando estés en modo “ansiedad”, piensa que el Señor Jesús te cuida, pero tú tienes que poner tu parte y es practicar el dominio propio y además mantenerte alerta, vigilante, porque el enemigo trabaja todo el tiempo buscando a quien devorar. Deposita en él [Jesús], toda ansiedad, porque él cuida de ti. Practica el dominio propio y mantente alerta. Tu enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístelo, manteniéndote firme en la fe, sabiendo que tus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos. 1Pe 5:7-9 No abras la puerta y evitarás la ruina. – Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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24 de noviembre, 2018

Educando a papá

Creo que muchos recuerdan esa famosa tira cómica que nos hacía reír con las ocurrencias de esta pareja singular de esposos que siempre se la pasaban discutiendo. Me refiero a Educando a Papa, esta tira cómica que cuenta la historia de un matrimonio formado por Pancho y Ramona. Donde Ramona le vive pegando al pobre Pancho por cualquier cosa, generalmente con el rodillo de la cocina o una escoba. Pancho es un nuevo rico que siempre vivió en la pobreza y al tener dinero, no lo sabe emplear, queriendo vivir como siempre; pero Ramona, que es una intrusa interesada, lo quiere manejar a su manera. Tarea bien difícil, pues Pancho ya está curtido y acostumbrado a vivir a su manera. De ahí se desprende situaciones muy chistosas. Después de haberle refrescado su memoria con esa tira cómica, francamente no es mi tema a tratar. Lo que quiero es traerle a una realidad actual y muy  común en nuestros días, la de aquel fenómeno social que viene en ascenso cuyos orígenes están en el seno familiar. La relación de padres e hijos. Si bien es cierto que ninguno o casi ninguno recibió un manual de instrucciones que le capacitara para ser papá o mamá, también es cierto que por lo menos como instinto y luego por experiencia, vamos alcanzado el nivel para hacer más llevadera la relación intrafamiliar. Lo más curioso de todo es que en la mayoría de las familias donde no se muestra interés por educar a los hijos, son estos los que a su manera están educando a papá y mamá, y de paso se llevan al abismo todo el hogar. Los niños, manipuladores por instinto y en otros casos de profesión, saben cuál es el talón de Aquiles en cada uno de sus progenitores y se aprovechan de todo tipo de situación para sacar de ella provecho sin importarles si van en perjuicio de los demás o no. Por ejemplo: Hoy los niños reciben premios como oferta previa de sus padres si ganan las materias en sus estudios. Esta es una de las razones por las que el niño va a estudiar; más por interés que por devoción, estudia por ganar un premio a manera de coima, que por adquirir conocimiento. Estudian, pero no se educan. Otros se la pasan despertando lástima hacia sus padres, de manera que alcanzan logros materiales, nunca sustanciales. En fin, tantas cosas por decir, que me da la impresión que estamos dejando que los niños eduquen a papá, cuando ni siquiera ellos han aprendido lo que es educación. El peligro está en que como dice el Señor Jesús: “Si un ciego guía a otro ciego, los dos se van al profundo hueco de la miseria y el dolor irreversibles. Acudamos mejor al orden bíblico para ahuyentar la tragedia familiar: …mi padre me instruyó de esta manera: Aférrate de corazón a mis palabras; obedece mis  mandamientos, y vivirás. Pro4:4 Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Pro 22:6 Después de instruir al niño con amor, puedo decirlo con autoridad y por experiencia, que ni el niño se va a dejar llevar por los excesos, ni el padre tendrá temor de ser manipulado, sino que va a ser preciso, justo y equitativo en su trato con la familia manifestando su amor hacia la misma. De esa manera tendrá discernimiento y recibirá capacidad y entereza, para decir “sí”, cuando sea “sí”, y “no”, cuando sea “no”, porque “no” también es una respuesta.Y aunque el apóstol Pablo dice que somos los padres los que debemos ahorrar para los hijos, es cierto que los hijos no pueden quedarse atrás, haciendo algo mejor por sus padres.Miren que por tercera vez estoy listo para visitarlos, y no les seré una carga, pues no me interesa lo que ustedes tienen sino lo que ustedes son. Después de todo, no son los hijos los que deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos.Así que de buena gana gastaré todo lo que tengo, y hasta yo mismo me desgastaré del todo por ustedes. Si los amo hasta el extremo, ¿me amarán menos? 2Co 12:14-15Recibido este consejo, la decisión está en cada uno: Educamos a nuestros hijos, para que cuando crezcan no sufran los rigores de nuestra ausencia, o  dejamos que los niños inexpertos nos eduquen a nosotros, llevando al traste el modelo de familia que Dios ha establecido. ¿Qué escoges? – Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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Saludo Pastoral
24 de noviembre, 2018

El gozo del Perdón

El débil nunca puede perdonar. Perdonar es el atributo del fuerte” Quiero con esta frase magistral, empezar este saludo para tratar de hacerme entender por aquellos que aun piensan que Dios no puede perdonar. Creer eso es creer que Dios es débil. Teniendo en cuenta que el tema del perdón es un tema tan complejo para ser entendido, lo más prudente es no analizarlo desde el pensamiento y relación entre humanos, sino desde la perspectiva de la relación de Dios con el hombre. Creo que todos o por lo menos la mayoría de las personas somos proclives a meter el tema del perdón en un entramado de evasivas al momento de necesitar del perdón por parte de un semejante. Cosa distinta queremos que suceda cuando se trata de que se nos otorgue el perdón. El escenario cambia cuando hemos recibido el perdón de parte de Dios, ya que es de esa manera que aprendemos no sólo a perdonar sino también a pedir perdón. ¿Te sientes perdonado? ¿Eres capaz de perdonar? Veamos qué pasó cuando en una ocasión el rey David pecó contra Dios; su experiencia, pero también su enseñanza recibida, él la deja plasmada en la historia en el siguiente salmo. Medita en esta Escritura Sagrada si eres de los que piensa que para Dios es imposible perdonar. Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados, Dichoso aquel a quien el SEÑOR no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño. Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Selah Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al SEÑOR», y tú perdonaste mi maldad y mi pecado. Selah Por eso los fieles te invocan en momentos de angustia; [d] caudalosas aguas podrán desbordarse, pero a ellos no los alcanzarán. Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y me rodearás con cánticos de liberación. Selah El SEÑOR dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti.» Muchas son las calamidades de los malvados, pero el gran amor del SEÑOR envuelve a los que en él confían. ¡Alégrense, ustedes los justos; regocíjense en el SEÑOR! ¡canten todos ustedes, los rectos de corazón! Psa 32:1-11 – Rvdo. Nicolás Ocampo Sr. Pastor
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