El poder la manipulación

Si bien es cierto que las redes sociales se han convertido en una herramienta ciudadana para ejercer una mayor participación política y en un centro de depósito de información, también es cierto que se han convertido en instrumentos de manipulación de actores en su gran mayoría políticos, tan agitados por estos días.

Ante esta situación vale la pena preguntarse, ¿qué tan vulnerable es la iglesia ante este fenómeno?

Es en las redes sociales donde se han sentado las raíces de movimientos multitudinarios como el del rechazo a la violencia contra la mujer o el inconformismo social, se infiltran en algunos casos informaciones que vienen con el veneno de la duda, esta que en alguna ocasión llamé “La fe en el diablo”.  Ahora bien, así como se prestan para reivindicar derechos de los ciudadanos, también se pueden utilizar para manipular a las masas, desviar la atención hacia temas de menor relevancia o favorecer una u otra corriente política que busca llegar al poder del Gobierno o consolidar movimientos feministas, progresistas y humanistas, todos ellos en contravía a La Palabra de Dios y sobra decir, que al mismo Dios.

En Colombia, según cifras de una compañía analista de comportamiento en internet, al menos el 63% de toda la población, unos 31 millones de ciudadanos tienen acceso a internet. Según dicha compañía, la misma cantidad de usuarios de internet son usuarios activos de redes sociales y, en otras palabras, todo aquel que en Colombia tiene acceso a este servicio también hace parte de al menos una red social. De la misma forma, de esos 31 millones de colombianos que identificó la compañía, al menos 29 millones son usuarios activos de redes sociales en sus teléfonos celulares, al punto que a corte de enero de 2018, en el top 10 de páginas más visitadas por los colombianos se ubicaron las redes sociales Facebook, Twitter y la red de comunicación WhatsApp, redes claves principalmente en la participación política colombiana.

Estas tres se ubican a la par con gigantes como el buscador Google, pues mientras en un mes en Colombia la página más visitada es Google con casi 253 millones de visitas mensuales, Facebook registra poco menos de 149 millones, WhatsApp cerca de 33 millones de visitas, y Twitter se rozó los 17 millones de entradas de usuarios en el país. Cada una de estas redes compite con servicios de Streaming como el mismísimo YouTube, Wikipedia o Yahoo. [i]

Con los anteriores indicadores, permítame hago la siguiente observación y por qué no llamarla analogía también. En un caso del que nos habla La Biblia acerca de una víctima de manipulación, aparece el muy recordado y forzudo Sansón. La mayoría de los creyentes oyen la historia de Sansón y se preguntan: “¿De qué manera puedo evitar un final así?” Yo te sugiero que te plantees la pregunta de esta manera: “¿Cómo puedo evitar las sutiles tácticas de la esposa de Sansón?” (hago la precisión que en la vida de Sansón hubo dos mujeres: La esposa oriunda de Timnat y Dalila, la prostituta oriunda de Gaza). Resulta que existe una línea muy delgada entre lo que significa persuadir a otros para que hagan lo que es correcto y lo que significa manipular a los demás para inducirlos al error. Si tomas en serio el hecho de que eres alguien bajo cuya responsabilidad hay personas y deseas honrar a Dios, ya sea en el hogar, el trabajo, en la sociedad, etc. Debes pensar en el bienestar de otros antes que en el tuyo.

Muchos han caído en las garras de la manipulación y por darle credibilidad a los manipuladores profesionales terminaron siendo víctimas y en algunos casos hasta victimarios, y murieron creyendo que buscaban “el bien común” cuando en realidad de lo que no se dieron cuenta es que si con inteligencia hubiesen dado una mirada objetiva a la realidad, estaban buscando su propio bienestar, nunca el de los demás.

Creo que en este momento histórico que estamos viviendo en Colombia, la iglesia del Señor Jesús debe asumir por lo menos dos posiciones. La primera, no dejarse manipular por esa oleada de información sesgada que lo único que logra es poner a tambalear su fe en el único Dios Verdadero, evitando así, un trágico final como el de Sansón (Lee la historia en el libro de Los Jueces). La segunda, usar todos los medios posibles, incluidas las redes sociales, para persuadir a cuantos más podamos, haciendo la labor de verdaderos pescadores, llevándolos así, a los pies del Señor Jesús y de paso, haciendo que pasen por la Única Puerta que les garantiza La Vida Eterna.

[i] Fuente: Señal Colombia RTVC

 

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor

  

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