La oración

La oración puede traer victoria o frustración. ¡Sí! Así como lo leíste.

Resulta que, si cuando entramos a nuestro tiempo de oración, no tenemos claro con quién estamos hablando,

seguramente estuvimos perdiendo el tiempo y de paso, terminamos sintiéndonos frustrados.

Existen personas que oran ante un dios, ya sea el dios de la plata, el dios del oro, el dios del hierro, del barro etc. O como lo hacen los judíos ante un muro.

Todos hemos sentido esto alguna vez. Es entendible. Dado que no podemos percibir a Dios con ninguno de nuestros cinco sentidos, ¿cómo podemos tener una conversación con Él? Un diálogo en una sola dirección es algo extraño por decir lo menos. De hecho, si vemos a una persona hablando sola en la calle, asumimos que está delirando. Entonces, inevitablemente nos preguntamos: ¿Acaso Dios escucha cuando le hablo?

El problema es que muchas veces no tenemos suficientemente claro qué es lo que hacemos cuando oramos; no sabemos qué significa orar. No dimensionamos el enorme poder de esta herramienta espiritual que Dios creó llamada ‘Oración’.

La clave no está en que para orar necesitemos un objeto o una imagen enfrente. La clave está en que nos familiaricemos con Dios y encabecemos nuestra oración diciéndole ¡Abba! Es esta palabra con la que connotamos la intimidad familiar que puede llegar a tener un niño con su papá. La palabra ¡Abba es la expresión de cariño con la que un niño le diría a su papá algo así como: “Querido papito, ¿Qué quieres que haga?

El Señor Jesús tenía un grado de intimidad con Dios diferente de cualquier otra cosa en el judaísmo de la época y por esa razón le decía a Dios ¡Abba!

Creo entonces que ninguna persona por espiritual que sea podría cambiar los términos de nuestra relación con Dios a través de la oración tal como nos lo enseñó el Señor Jesús. ¿Estás listo para aceptar el modelo de oración  que nos dio el Señor Jesús y empezar tu tiempo de intimidad con Dios diciéndole: ¡Abba “Querido papito, ¿qué quieres que haga?

Leamos y escuchemos lo que nos dice el Señor Jesús en cuanto al modelo de oración que debemos seguir:

»Ustedes deben orar así: »“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.” »Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas. Mat 6:9-15

 

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor

  

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