¿Quién es verdaderamente Jesús?

Debo confesarte que por muchos años no fue fácil para mí identificarlo, y por lo tanto atreverme a afirmar quién verdaderamente es Él. Solamente y después de muchas y fuertes luchas conmigo mismo, me di cuenta de que Él es el eje de mis raíces judías.

Es el Mesías de Israel y el Salvador del mundo. Es el Único a quien le debo mi vida, y a través de quien he llegado a conocer al Dios Verdadero. Es el que me dio el perdón total de mis culpas, el que me amó cuando yo no era más que un miserable convicto de pecado, orgulloso, ingrato y rebelde. [ En este mismo instante tengo que parar porque me invade el llanto producto de la conmoción de espíritu que me produce el escribir de manera indigna, acerca de mi Señor y Dios]. Continúo.

Es Él, quien puso un corazón y un espíritu nuevo dentro de mí; Él se ha convertido en mi vida y me ha dado sentido para vivir. Él es la Planitud de Dios en forma humana. Es la máxima expresión e imagen del Padre Celestial; al verlo, veo y conozco al Señor Todopoderoso.

Es por eso que sin temor a titubeos puedo decir a voz en cuello que Él es la Esperanza del mundo. Fuera de Él, todo lo que puedo ver es mera oscuridad. Él es la Esperanza de Israel. Es más, Israel se esforzará agotando cualquier tipo de opción por salvarse, pero finalmente, tendrá que reconocer que el que se creía que era la fuente de todo su dolor y sufrimiento a través de los años, en realidad es Su Única Esperanza.

Él es el principio y el final, el todo en todo. Se estremecen mis entrañas con solo pensar mi existencia sin Él. No me alcanza mi imaginación al meditar la verdad aparte de Él. Tampoco puedo imaginarme mi sentido de la vida lejos de Él. Él es la máxima expresión de Dios para la humanidad. Es por esa razón que me la he pasado muchos años de mi vida y de manera puntual en los últimos 18 años junto a mi familia, al frente de una ilustre congregación llamada Íntima Devoción, hablándoles de la manera más compasiva y precisa, tanto como he podido, acerca de la Realidad de Dios que es Él. Esa es la congregación de la cual seguramente usted que a esta hora lee estas líneas tiene la dicha de pertenecer. Por eso no puedo impedirme el hablar lo mejor de Dios que es Él, a usted y su familia y decirles que Él los ama profundamente. Eso mismo haría con el mismo pueblo de Israel, en cuya capital; Jerusalén, o en cualquier otra ciudad de sus alrededores anhelamos abrir una nueva congregación Íntima Devoción. ¡Dios sabrá cuándo!¡ Él es Jesús!  

De Él, escribió el apóstol Pablo entre otros escritos el siguiente:

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de Él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de Él y para Él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de Él forman un todo coherente. Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero. Porque a Dios le agradó habitar en Él con toda su plenitud y, por medio de Él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en La Cruz. En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus malas acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos. Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables delante de Él, los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte, con tal de que se mantengan firmes en la fe, bien cimentados y estables, sin abandonar la esperanza que ofrece el Evangelio. Éste es el Evangelio que ustedes oyeron y que ha sido proclamado en toda la creación debajo del cielo, y del que yo, Pablo, he llegado a ser servidor. Col 1:15-23

 

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor

  

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