La esclavitud

Recientemente tuve la oportunidad de ver una crónica en televisión en la cual entrevistaban a una mujer afrodescendiente que había trabajado durante varios años como servicio doméstico y de manera abierta, narraba los vejámenes a los que era sometida por su “patrona”.

Dichas afrentas como no permitirle alimentarse; no permitirle salir de casa; no dejarle orar, y ni siquiera darle una paga por su servicio, y como si fuera poco, le decía cosas tan escalofriantes como: “Tú no eres persona”, o “Tú no tienes derecho a dormir en una cama, porque los animales no tienen cama”, me llevaron a mirar con horror semejantes cosas y no lo niego, lloré porque no creía que en este mundo todavía sucedieran horrores como ese. Para los que creen que la esclavitud ha sido extinguida, permítanme decirle que no se hagan falsas ilusiones. ¡No es cierto!

La esclavitud es tan antigua como la humanidad y siempre se ha practicado más aun a lo largo del mundo greco – romano [hoy todavía], y además estaba clasificado por categorías:

  1. El ilota. Era aquel ciudadano de una ciudad que estaba es subordinación permanente a otra ciudad. Ejemplo el pueblo de Gabaón. Josué 9
  2. El deudor. Era el reducido a esclavitud por deuda, pero solo podía obtener la absolución trabajando para liberarse de esa responsabilidad.
  3. El esclavo. Era visto como un objeto propiedad de su amo.

En fin, las personas caían en esclavitud de varias formas y por diversas razones. Como mencioné anteriormente, podían llevar a esta condición. Grandes cantidades de personas se convertían en esclavos a través de la conquista por ejércitos extranjeros que alcanzaban la victoria sobre otros ejércitos y podían vender los capturados como esclavos y, comúnmente estas almas miserables no volvían a ver sus tierras natales nunca más. Frecuentemente, los traficantes de esclavos simplemente raptaban personas, las llevaban muy lejos y las vendían. Los antiguos piratas regularmente practicaban esto, y el gobierno romano de la época buscaba “limpiar” los mares de flotas de piratas. Además, los hijos de las esclavas nacían en esclavitud sin importar el status de su padre.

No es por demás mencionarte que el grado de sufrimiento relacionado con la esclavitud también variaba considerablemente. Sin duda alguna, la peor parte caía sobre los esclavos que trabajaban en minas y en actividades de intensa labor o como lo llamamos comúnmente, trabajo forzado.  Además, y como si fuera poco, a los esclavos no se les consideraba personas, por lo tanto, no disfrutaban de derechos incluyendo la privacidad o el control sobre sus propias vidas sexuales. Por esa razón no es de sorprenderse que muchos esclavos escapaban, particularmente si no tenían esperanza de alcanzar su libertad. A propósito, pensemos por un instante en que la huida del esclavo de Filemón, Onésimo, no fue un acontecimiento peculiar o aislado. Ocasionalmente ocurrían rebeliones masivas y muchos esclavos escapaban sin dejar rastro de ellos, por temor a que si los encontraban lo más seguro que tenían era la muerte. Por eso la presión que el apóstol Pablo ejerció sobre Filemón fue ejemplar y el mismo apóstol instó a los esclavos cristianos a obtener de ser posible la libertad total. Veamos:

¿Eras esclavo cuando fuiste llamado? No te preocupes, aunque si tienes la oportunidad de conseguir tu libertad, aprovéchala. 1Corintios 7:21 

 

Además, el apóstol Pablo socavó los cimientos de la esclavitud cuando hizo la declaración de que en Cristo Jesús no hay distinción entre esclavos y libres.

…porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa. Gálatas 3:27-29   

 

Dichas Escrituras me llevaron a pensar que la muchacha del servicio que mencioné al principio había tomado una decisión admirable al reconocerse como esclava, pero no tener mente de esclava, lo que la impulsó a terminar exitosamente su carrera profesional en Derecho, para defender precisamente los derechos de todas aquellas que padecían el tormento injusto, repugnante y nada deseable de la esclavitud, originada en personas clasistas y que eso sí, son esclavas de sus propias frustraciones.

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor

  

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