Respuestas definitivas

Él no toma en cuenta a los que se creen sabios; por eso le temen los mortales.» El SEÑOR le respondió a Job desde la tempestad. Le dijo: «¿Quién es éste, que oscurece mi consejo con palabras carentes de sentido? Job 38:1-3

Apenas cursaba mi primer año de primaria y era inevitable para mí el no hacer preguntas a mi profesora acerca de cosas que por supuesto no entendía, pero que además quería saber. Para ese momento de mi vida era de entenderse, que mi lectura y mi escritura eran muy precarias. Por esos días se hacía muy famosa una marca fabricante de calzado de caucho llamada Stanton. Debido a esa campaña publicitaria, llegó a mis manos un lápiz Stanton y como apenas sabía leer palabras con vocal seguida de consonante o al contrario, francamente para mí fue un dolor de cabeza saber pronunciar dicha palabra que más que eso era el apellido de una familia judía fabricante de tan famosos zapatos, entonces recurrí a mi maestra para que me enseñara dicha pronunciación “tan difícil” con la desdicha que no quedé satisfecho con la respuesta de la que para ese momento era la responsable de enseñarme a leer y a escribir bien.

Pues bien, cambiando de frente sobre el tema, se me ocurrió pensar en un hombre famoso de nombre Job, a quien El Señor le hizo unas preguntas pero que no tenía respuestas al interrogatorio Divino. A lo largo de este interrogatorio, Dios el Señor le reveló a Job que es sin duda Todopoderoso y que, como Creador de todas las cosas, sabe las respuestas que mantienen al mundo como un todo coherente. Veamos:

Él[Cristo Jesús],  es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente. Colosenses 1:15-17 

Es que, a través de los siglos, los científicos han explorado el Universo. Y aunque algunos de ellos han visto la Firma de Dios en sus descubrimientos, otros han tratado de encontrar explicaciones de corte natural. Al final, sin embargo, las explicaciones naturalistas no proporcionan todas las respuestas.

Por ejemplo desde la Física: si bien muchos científicos con razón tratan de encontrar explicaciones, no es la misión de la Física explicar todo lo naturalista.  ¿Por qué? Porque la esencia de la Física es buscar una explicación naturalista, en la medida que se pueda, pero como la Física sólo puede explicar un conjunto de leyes invocando otro conjunto de leyes más fundamental, no puede explicar por sí misma las leyes más profundas y por supuesto esenciales. ¿Sabes por qué surgió la metafísica? Por tratar de explicar las leyes más esenciales. Ahora bien, si invocar el Nombre de Jesús no puede ser estrictamente parte de la ciencia, es en el espíritu de ella que se siguen las pruebas y sus consecuencias de la existencia de Dios donde quiera que vayamos.  Por lo tanto, entendamos o no la existencia de Dios, una cosa sí nos debe quedar clara: Dios es el Creador de todas las cosas y es la misma Creación la que el Señor usa para darnos una respuesta infalible ante cualquier duda que alguno llegara a tener acerca de Él.

En cuanto a la muy tenue respuesta de mi profesora acerca de mi inquietud, esa no fue la causa para que yo abandonara mi anhelo de aprender a leer palabras con dos consonantes seguidas, sino más bien, fue una fuerza que me impulsó a querer leer, como lo hago hasta hoy, todo aquello que llegue a mis manos, dando prioridad al gran privilegio que tengo de estudiar Las Sagradas Escrituras, es decir, La Biblia; diariamente, ordenadamente y fervientemente; en ellas hallo permanentemente las respuestas inequívocas y precisas que me enseñan a conocer, saber y ser de Aquél que por amor me salvó ¡Jesús!

 

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor

  

Edición impresa: El Tiempo Final

Boletín 854
Boletín 854

Boletín 853
Boletín 853

Boletín 852
Boletín 852

Boletín 851
Boletín 851

Boletín 850
Boletín 850

Boletín 849
Boletín 849