Una mala decisión

Hace pocos días pude ver un video en el que mostraban a un bebé “gateando” de manera muy particular y distinta a como lo hacen la mayoría de los niños en edad de aprendizaje a caminar.

Sinceramente me llamó mucho la atención y no pude evitar recordar un refrán que citaba mi madre: “Si uno supiera dónde va a caer, pasaría gateando”. También pude recordar una caída que sufrí hace unos 38 años cuando transitaba por una de las calles más importantes de la ciudad donde vivo con mi familia. Yendo por la calle Junín hacia la oficina de correos y cuando el piso estaba mojado a causa de la lluvia, confundido con el color del piso había un cartón mojado del cual no me percaté, lo pisé y fui a dar al piso donde llegaron muchos otros transeúntes a brindarme ayuda. Francamente si un segundo antes hubiese sabido lo que me iba pasar, mejor habría pasado gateando.

Es exactamente lo que pasa a muchos que por no aceptar una advertencia toman una mala decisión y terminan en el piso de su vida. La Eterna Palabra del Señor nos dice:

El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias. Proverbios 22:3 

Qué tal si piensas en esa decisión que estás a punto de tomar y verificas en la Presencia del Señor si la que vas a tomar es la decisión que agrada a Dios y encaja en Su Buena Voluntad.

Es muy común encontrar personas, me incluyo, que hemos tomado decisiones y hecho malas elecciones que luego como una caída, nos trajeron muchas amarguras y una que otra “fractura” en nuestra vida y que de haberlo sabido, o de haber acatado un buen consejo, habríamos pasado ese trayecto de nuestras vidas “gateando” evitando de esa manera una caía dolorosa.

Hoy día se habla de malas decisiones en cuanto a: Una inversión económica, una relación matrimonial, una elección de un gobernante o de un legislador, y en fin, malas decisiones que hoy tienen a más de un individuo agarrándose la cabeza y aun a naciones enteras llorando la desgracia de una caída que de haberlo sabido u obrado con sabiduría, habrían cruzado “ese trayecto” gateando y no presumiendo de pasos firmes e inciertos con resultados en muchos casos, irreversibles.

Mi recomendación es, si antes de este momento tomaste malas decisiones, tienes tiempo que vayas a La Presencia del Señor y le pidas perdón por no haberlo tenido en cuenta a Él, y simultáneamente  busca en Su Palabra el Consejo que te servirá para avanzar por las avenidas de este mundo sin el temor de sufrir alguna estrepitosa caída que te traería un fracaso doloroso y definitivo, pero además,  si por alguna razón volvieras a caer ya sería sin el dolor de no haberlo tenido en cuenta, sino más bien para gozar la hermosa experiencia de contar con su auxilio oportuno:

…porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará; los malvados, en cambio, se hundirán en la desgracia. Proverbios 24:16

Además, te recomiendo la siguiente Escritura Sagrada:

Señor: Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y me rodearás con cánticos de liberación. Selah. El Señor dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti.» Salmo 32:7-9 

 

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor

  

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