Abriendo la puerta

Alguna vez en los inicios de mi caminar con Jesús escuché a unos ancianos de la iglesia hablar sobre algún tema el cual francamente no recuerdo,

lo que sí recuerdo es que uno de ellos tomó su Biblia y les leyó el siguiente texto:

El que ama la disputa, ama la transgresión; Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina. Pro 17:19

Fue la segunda parte de ese versículo la que me quedó trabajando en mi mente, además que me llevó a meditar qué sería lo que quería decir allí el escritor sagrado. Algunas conclusiones en mi muy precario conocimiento de las Sagradas Escrituras me llevaron entender algo que hasta el más elemental de los mortales comprendería sin necesidad de esperar tantos años como me sucedió a mí.

Lo más probable es que si dejo abierta la puerta de algún lugar (Mi vida, mi casa, mi empresa etc.), doy cabida a la acción del enemigo (Satanás), y de esa manera le facilito su accionar que por naturaleza sabemos es el engaño, y este conlleva a la ruina.

Lo que he escrito hasta ahora, lo hago porque después de leer noticias, - algunas insólitas – me encontré con la siguiente:

“El pasado fin de semana festivo fue capturada una banda de presuntos ladrones de motos al interior de patios del tránsito de Sabaneta, ubicados en la vereda Pan de Azúcar. La captura de tres sujetos se dio gracias al reporte de la ciudadanía, quienes alertaron a las autoridades sobre la presencia de estos hombres dentro de los predios del tránsito. Cuando los uniformados llegaron al sitio, hallaron a los presuntos delincuentes desarmando las partes de una moto Yamaha RX-115. En medio de la captura, estos sujetos “cantaron” todo y revelaron que habrían ingresado al lugar tras pagarle al vigilante por dejarlos entrar. Al parecer, el guarda de seguridad recibió la suma de 200 mil pesos”

No pude evitar recordar lo que los ancianos arriba mencionados conversaban hace más de cuarenta años, y uno de ellos concluía con el texto bíblico también mencionado arriba. Además, después de leer la noticia, otros textos bíblicos vinieron a mi mente y saqué la conclusión que no sólo el enemigo es astuto, sino que, con tal de arruinar la vida de algún ingenuo, lo primero que hace es llevarlo a la ansiedad, como seguramente le pasó al vigilante de nuestra historia. Luego de la ansiedad lo llevó a dar el siguiente paso: Debilitar su carácter, le hizo perder el dominio propio y de paso lo llevó no solo a una ruina peor de la que estaba, (“se vendió” por 200.000 pesos), sino también lo llevó a prisión.

Muchos cristianos durante la historia han caído víctimas de la astucia de satanás quien para lograr su cometido echa mano de todo tipo de artimañas y es él mismo quien se encarga de divulgar a quienes caen en sus redes, llevándoles al escarnio y por supuesto a la destrucción.

Consejo: Antes que nada, cuando estés en modo “ansiedad”, piensa que el Señor Jesús te cuida, pero tú tienes que poner tu parte y es practicar el dominio propio y además mantenerte alerta, vigilante, porque el enemigo trabaja todo el tiempo buscando a quien devorar.

Deposita en él [Jesús], toda ansiedad, porque él cuida de ti. Practica el dominio propio y mantente alerta. Tu enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístelo, manteniéndote firme en la fe, sabiendo que tus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos. 1Pe 5:7-9

No abras la puerta y evitarás la ruina.

Rvdo. NICOLÁS OCAMPO J. - Pastor

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