Mentira Pacífica

No recuerdo desde cuándo se inició una campaña de “exterminio” de la verdad por parte del ser humano.

Ni recuerdo tampoco cuándo la mayoría de las personas tratando de evadir la verdad empezaron a usar expresiones como: Voy a decir una mentira blanca, o pequeña; o una mentira pacífica e inofensiva; es decir, se empezó a clasificar la mentira por colores y tamaños, además de adornarla tratando de esa manera hacerla pasar desapercibida, según la conveniencia de quien la fuera a difundir.

Cualquiera sea el concepto de mentira para justificar una evasiva a la verdad es un absurdo y es inconcebible en el diccionario de Dios.

Dicen por ahí que una verdad a medias es una mentira, y eso es cierto porque cada vez que se tergiversa la verdad, se causa daño en la mayoría de los casos, daño irreversible además de irreparable.

La primera víctima del disparo de ese proyectil letal de la mentira es quien la dice. Otro daño que se causa al tratar de tergiversar la verdad, es el rompimiento de relaciones con Dios. Otros perjudicados por las mentiras, son aquellos que las creen.

Resulta que este tema de la mentira trasciende mucho más allá de lo que muchas veces hacemos hasta inconscientemente, es decir hacemos de la mentira algo patológico y compulsivo, a tal punto que se nos sale de control.

Si una persona no puede ser confiable, que dice la verdad sobre todas las cosas, ¿Cómo podrían otras personas creer con respecto a la vida cristiana de individuo?; o ¿Cómo podría mostrar lo diferente que el Señor Jesús ha hecho en su vida? O yendo más allá: ¿Cómo podría hablar acerca de la verdad expresada en La Biblia al predicar la Palabra de Dios? También, permíteme agregar algo más: ¿Cómo podría hablar un mentiroso de la seguridad de la Vida Eterna?

Yo te invito para que pienses la próxima vez que te sientas tentado a descuidar la verdad y dar rienda suelta a la mentira, para que leas una de las innumerables veces que Dios denuncia la mentira y se queja de la práctica de la misma entre su pueblo:

Ustedes me han profanado delante de mi pueblo por un puñado de cebada y unas migajas de pan. Por las mentiras que dicen, y que mi pueblo cree, se mata a los que no deberían morir y se deja con vida a los que no merecen vivir. Por tanto, así dice el SEÑOR omnipotente: Estoy contra sus hechicerías, con las que ustedes atrapan a la gente como a pájaros. Pero yo los liberaré

de sus poderes mágicos, y los dejaré volar. Rescataré a mi pueblo de esos sortilegios, para que dejen de ser presa en sus manos. Así sabrán que yo soy el SEÑOR. Porque ustedes han descorazonado al justo con sus mentiras, sin que yo lo haya afligido. Han alentado al malvado para que no se convierta de su mala conducta y se salve. Eze 13:19-22

Rvdo. NICOLÁS OCAMPO J. - Pastor

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