Sexo Prematrimonial

Hasta hace algunos años estuve enterado que una joven cantante cristiana de renombre internacional, se había propuesto junto a otros cantantes y movimientos juveniles cristianos,

adelantar una campaña mundial que consistía en lograr que los jóvenes llegaran vírgenes al matrimonio. Esta campaña por supuesto abarcaba hombres y mujeres.
Como en la mayoría de estos casos, siempre va a haber muchos que apoyan y otros que detractan.

Bueno, la verdad nunca volví a saber qué pudo haber pasado con dicho movimiento. Pero lo que sí sé es que el tema del sexo prematrimonial ha tomado gran fuerza, al punto que ha dado como resultado una proliferación de parejas jóvenes embarazados, además de un crecimiento escandaloso de la práctica del aborto.

Entonces se abre el debate acerca del sexo, el cual por supuesto es tratado por profesionales, la mayoría de los cuales en vista de la imposibilidad de lograr que los jóvenes no practiquen el sexo antes del matrimonio, optan por otras soluciones, entre ellas los métodos anticonceptivos, que derivan en un deterioro del organismo y llevan a muchas jóvenes a padecer enfermedades tempranas incurables, trastornos psicológicos, y una que otra frustración.

¡Ah! Olvidaba el bullying o Acoso físico y psicológico al que someten, de forma continuada, a aquellos que prefieren abstenerse de dicha práctica.

Ahora bien, como en todos los asuntos en los que se ve inmerso el ser humano y ante la imposibilidad de este para resolverlos, siempre se busca un responsable, Dios.

Veamos entonces qué piensa el Señor acerca del tema.
La pregunta que se me ocurre es la siguiente: ¿Está Dios en contra del sexo? ¡Claro que no!

Aclaro este mito ahora mismo.
Lo cierto es que jamás vamos a encontrar un defensor más grande del sexo que el mismo Dios. No podría ser de otra forma, porque Él mismo lo creó. Él fue el que diseñó los centros de placer de nuestros cuerpos.

Por lo tanto, las instrucciones que el Señor nos da a través de Su Palabra con respecto al sexo no se deben tomar como restricciones, sino como lineamientos. Dios sabe con toda la precisión lo que necesitamos hacer para disfrutar del sexo a plenitud. Y claro está que Él es el más interesado en dejarnos saber esa información.

Digamos que la instrucción número uno la podemos encontrar en la descripción que de sí misma da la amada en el libro de Cantar de los cantares:

"Una muralla soy yo, y mis pechos, sus dos torres. Por eso a los ojos de mi amado soy como quien ha hallado la paz."
Cantar de los cantares 8:10

Cuando habla de muralla, ella se refiere a su virginidad. Por lo tanto, el Señor pretende es que el sexo sea disfrutado exclusivamente en el matrimonio; evidentemente entre un hombre y una mujer.

A papá y a mamá les aconsejo cuando sus niños les pregunten acerca de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Su respuesta debe ser: ¡es necesario y conveniente que esperes el momento!

 

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor

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