• A depender del Señor y a no dedicarnos tanto a pedirle.
  • A ser pacientes y darle un poco de forma a nuestro carácter.
  • A entender al otro, poniéndonos en sus zapatos.
  • A compartir y no esperar a que siempre nos estén dando.

Francamente creo que no. En el idioma de Dios no existe la palabra crisis. En nuestro idioma sí. 

Ahora bien, el tema de las crisis no está en nosotros poderlas evitar, pero sí poderlas superar, no por nuestras propias capacidades o recursos sino por la confianza que en Dios hemos puesto.

No sé si te ha pasado lo que a mí, pero te comparto la siguiente historia: En una reunión familiar que sostuve, nos contamos algunas anécdotas de esas que nos dejan una que otra enseñanza, o que también nos hacen sonrojar y terminamos por decir: “Hoy mi reacción no sería la misma si tuviera que vivir el mismo episodio.

Pasó también con el Señor Jesús.

Muchos se han devanado los sesos investigando la fecha exacta del nacimiento de nuestro Redentor. Las Sagradas Escrituras dejan entrever algunos detalles, algo así, cómo quién era el gobernante en aquella época,

He leído una y otra  vez la historia de los inicios de la iglesia en el Libro de los Hechos de los apóstoles y varias cosas me han quedado claras pero, al recibir las clases de la Iglesia Infantil, me doy cuenta de algunos detalles que han sido fundamentales en mi crecimiento espiritual,

Me encontraba en una encrucijada sobre qué escribir en este corto saludo, el cual hago con todo mi amor fraternal, además de permanecer disciplinado en no suspender, así sea que este no llegue a tus manos en forma impresa,

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