De algunos años hacia hoy, los habitantes de ciudades medianas y grandes, nos hemos tenido que acostumbrar a convivir con unos aparaticos que izados en postes y columnas están ejerciendo como el ojo que todo lo ve movimientos y acciones de la gente

Vivimos en un mundo donde ya es difícil encontrar confidentes de verdad y aunque son un artículo de difícil adquisición, todavía los hay, ¡Gracias a Dios!

»O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. ¿No enciende una lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo; ya encontré la moneda que se me había perdido.” 

En los últimos días he venido tomando algunas experiencias vividas por algunos famosos para enmarcar de manera real estos saludos, que a decir verdad, han sido muy útiles y de mucha bendición para algunos que los leen, empezando por mí.

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