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#113 EL TEMOR DEL SEÑOR: El Antídoto Verdadero contra el aburrimiento

La Biblia dice:
​El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.
Eclesiastés 12:13 (RVR60)

​El texto que hemos leído nos confronta con la realidad de la vanidad (Jebel) y el tedio (Yaguéa) que impregna la vida “debajo del sol”. El Rey Salomón, con toda su sabiduría y riqueza, concluyó que la búsqueda de placer, riqueza, e incluso sabiduría, como fines en sí mismos, solo conduce al hastío, a la sensación de estar “corriendo tras el viento” (Eclesiastés 1:14).

Después de analizar los ciclos repetitivos de la naturaleza y la brevedad de la existencia humana, y de reconocer que debemos disfrutar de las bendiciones simples como un regalo de Dios (comer, beber, el trabajo, el sol), Salomón llega a una conclusión magistral y definitiva. Esta conclusión es el único camino que rompe el ciclo del aburrimiento existencial.

El Temor del Señor: La Conclusión.
Temer a Dios, es la clave que da un significado duradero a la vida. Es el único elemento que trasciende la monotonía de lo terrenal.

​Eclesiastés 12:13: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

​La palabra “temer” aquí no se trata de tener miedo, sino de un profundo sentido de reverencia, respeto y amor hacia nuestro Creador. Es reconocer Su soberanía y Su Gracia, y centrar nuestra vida en la relación con Él.

Cuando tememos a Dios:
1. La vida adquiere propósito: Al vivir para Su Gloria y cumplir Sus mandamientos, nuestras acciones dejan de ser meras tareas repetitivas y se convierten en actos de obediencia con un valor eterno. El tedio de la rutina se disipa porque nuestra motivación va más allá de lo temporal.
2. Superamos el vacío existencial: El aburrimiento existencial, producto de la falta de metas o sentido, se cura al encontrar nuestro propósito en la Voluntad de Dios. Él es quien pone satisfacción en nuestra vida, no las circunstancias.
3. Obtenemos la perspectiva correcta: Entendemos que aunque el mundo esté “dañado por el pecado” y lleno de tensión, nuestra esperanza y nuestro centro de gozo están fijos en Aquel que no cambia.

El temor del Señor es la única forma de darle a nuestra vida ese sentido trascendente que el corazón humano anhela y que ninguna actividad, riqueza o placer pasajero puede ofrecer.

Para meditar:
* ​¿He estado buscando el fin de mi aburrimiento solo en las cosas “debajo del sol” (novedad, más trabajo, más placeres, relaciones)?
* ​¿Qué acción práctica puedo tomar hoy para centrar mi día en el temor a Dios (reverencia y obediencia)? (Por ejemplo: dedicar un tiempo de calidad a la oración, leer Su Palabra para aplicar Sus mandamientos, servir a otros).
* ¿A Qué acción pecaminosa debo darle la espalda mientras corro velozmente a la Presencia de Dios?

Oración
Padre Celestial, injustamente Tu temor ha sido calificado como una carga imposible de llevar y de cumplir. Sin embargo, te adoro porque contrario a esa idea, Tu Temor es una verdadera bendición.
Te doy gracias porque por medio de Tu Palabra, Tu Espíritu Santo me ha enseñado a temerte para servirte con reverencia.
Gracias por el Temor reverente de mi Señor Jesús, a quien sigo como discípulo que soy.
Te adoro en Su Nombre y en el Poder de tu Espíritu Santo, Amén.

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor
  
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