El Fracaso

El fracaso más que una palabra es un sentimiento de frustración con el cual muchos conviven y hasta luchan sin darse cuenta, más otros saben que su vida es un fracaso, pero quieren ocultarlo a toda costa.

Voy a tratar de darle figura al fracaso compartiendo esta experiencia personal.

En una ocasión compré en un almacén de cadena un escritorio de esos que vienen muy bien empacados con el fin de facilitar su transporte y que, además se pueden armar en casa.

Resulta que muy animado y por lucirme delante de mi esposa, empecé a tratar de darle forma a mi nueva adquisición, pero ¡oh sorpresa me llevé! Porque fui experimentando ese sentimiento de impotencia y fracaso al ver que lo que antes venía muy bien organizado y además muy bien empacado, ahora era un reguero de cosas y un completo desorden, de manera que ya no era fácil para mí darle forma al mueble en mención. ¿Cuál fue la razón para sentirme un fracasado? ¿Era culpable el fabricante de mi fracaso? ¡No! Es que llegué a sentirme fracasado por una sencilla razón: No le había prestado atención al manual de instrucciones que me indicaba cómo alcanzar mi objetivo de manera fácil y amena, antes de emprender la gran osadía de volverme un “ingeniero doméstico”

Pasa igual con muchas personas que se han dejado llevar del egoísmo, han asumido sus propios retos, se han dejado guiar por su propio parecer e instinto y, terminan engrosando el listado de personas fracasadas.

Surge entonces la pregunta de cómo evitar llevar una vida fracasada. Creo que la respuesta es más sencilla de lo que parece. Debes ir a consultar el manual de instrucciones de Dios que se llama Biblia y una vez estudiada la Palabra de Dios, te darás cuenta que no es necesario que tu vida sea un caos y absoluto fracaso, sino que el mismo Creador tuyo te guiará para que una vez seas lavado por la Palabra de Dios, todo en tu vida sea una verdadera “obra” digna de admirar.

Si te sientes una persona fracasada, debes empezar ahora mismo a poner en práctica las siguientes instrucciones:

  • Lee diariamente, fervientemente, ordenadamente La Palabra de Dios.
  • Congrégate en una iglesia de sana doctrina.
  • Toma nota de la predicación de la Palabra de Dios.
  • Alimenta la comunión con el Espíritu Santo.

 Te sugiero para empezar, la siguiente Escritura Sagrada.

Señor: Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. Psa 139:13-16 

 

 

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor

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