Estoy por estos días bordeando los 49años de haber llegado (año 1973), junto a mis padres y algunos hermanos, a radicarme en esta ciudad de acuerdo al Plan de Dios para mí. Quiero resaltar entre otros hechos muy importantes dos que encierran este período de mi historia. El primero mi llegada a la ciudad de Medellín y el más actual el nacimiento de mi tierna y angelical nieta, Victoria.

Era el año 1973 cuando en América Latina se empezaban a dar cambios políticos derivados de las polarizaciones entre grupos de Derecha y de Izquierda en una lucha abierta por hacerse al poder. Uno de esos cambios se dio en Chile cuando a sangre y fuego Augusto Pinochet (derechista), derrocó del poder a Salvador Allende (Izquierdista). Ese era un momento en el que se encendían las alarmas de lo que posteriormente sucedería en otros países de la región. Hubo  muchos muertos, dejando huérfanos y viudas a granel, también hubo desaparecidos. Fue un tiempo muy aciago y traumático como lo traumático fue para mí llegar a un nuevo lugar de residencia dadas las causas que lo originaron y que no es el caso que las mencione, y como si fuera poco, a duras penas me movía por las cuadras del barrio  ya que no era viable ir siquiera a conocer el centro de la ciudad. Pero fue precisamente transitando esas calles cuando un hombre de Dios me presentó a Jesús como mi Señor y Salvador.

Para esa época era casi un sacrilegio que en las iglesias se hablara de otro tema y menos de política, que no fuera el Evangelio. No era el caso de la iglesia en Chile donde ardía el país y mientras tanto los pastores que se oponían al Gobierno de Izquierda de Salvador Allende, rápidamente dieron una voltereta y posteriormente al Golpe de Estado, empezaron a mostrar animadversión por el Gobierno de Pinochet.

Como es bien sabido por todos, la Derecha ha sido un aliado incondicional en Latinoamérica del Catolicismo Romano. Fue de esa manera que igual como está pasando hoy en Colombia después de casi cincuenta años, un grande sector del cristianismo salta tan fácilmente como una bailarina de cabaret, entre la Izquierda y la Derecha, cometiendo el grave error que no se han dado cuenta, que nada podrán hacer en ninguno de los dos extremos. Debo decir a manera de advertencia, ojalá no sea tarde, que los dirigentes cristianos más influyentes de Colombia atiendan el llamado que el Espíritu Santo le hace a la Iglesia Cristiana en cuanto a que, seguidores de una corriente como de otra, son almas por las cuales murió el Señor Jesús. Están a tiempo de obedecer y hacer del Evangelio un instrumento de Salvación, nunca de confusión, y que debemos ser puentes de reconciliación nunca de división.

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros:

«En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.» Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios. 2Corintios 5:17-21

¿Recuerda que le hablaba de otro hecho muy importante en mi vida como el más reciente? El nacimiento de mi nieta Victoria. Usted me dirá: Qué tiene que ver lo uno con lo otro. Puede que usted tenga razón. Pero fíjese usted que según mi concepto sí. Porque cada vez que tengo el tiempo de reposo que me produce visitar a la bebé disfruto mucho cuando está tomando su alimento por medio de un biberón. Seguramente ahora sí, usted quedó más confundido aun. Déjeme me hago entender. Al observar a mi Victoria tomar con mucha ansiedad y gustar su leche materna por medio de un biberón no puedo dejar de recordar dos textos bíblicos que en su momento escribieron sendos hombres de Dios. Veamos (A propósito el siguiente texto lo estudiamos mi esposa Marlen y yo la mañana de este jueves 24 de marzo en horas de la mañana):

…y [Esdras] la leyó [La Biblia], en presencia de ellos en la plaza que está frente a la puerta del Agua. Todo el pueblo estaba muy atento a la lectura del libro de la ley. Nehemías 8:3

Y ésta es la palabra del evangelio que se les ha anunciado a ustedes. Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación, ahora que han probado lo bueno que es el Señor. 1Pedro 2:1-3

¿Ahora sí me hice entender? Cuando

El día que como mi pequeña nieta Victoria disfruta gustosamente el tomar la leche materna que la hace fuerte, hagan lo mismo con La Eterna Palabra de Dios los dirigentes cristianos y el pueblo de Dios en general y lo hagan diaria, ordenada y fervientemente, ese día el lenguaje cristiano se ocupará en hablar más de Cristo Jesús y Su Evangelio y menos de los asuntos políticos del reino de las tinieblas que mantienen no solo divididos a los hombres, sino en riesgo que pierdan sus almas. Ese día entenderemos también que las Congregaciones no están llamadas a ser organismos políticos, sino siendo – como son por naturaleza – un organismo espiritual, entiéndase el Cuerpo de Cristo Jesús.

Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Efesios 5:23

Rvdo. Nicolás Ocampo J.
Pastor
  

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