Se toma como una sorpresa a veces grata, otras veces ingrata, cuando recibes la llamada telefónica de una persona que nunca te llama. Eso fue exactamente lo que me sucedió cuando hace apenas dos días recibí la llamada de Irene* una mujer que recién acaba de pasar la barrera de los 80 años de vida.

La conversación un poco prolongada – algo más de dos horas – pasó de las bromas y del buen humor, hasta cuando de un minuto para otro, Irene* se “destapó” en un llanto profundo entretanto me narraba lo desastrosa que fue su vida dadas las amargas experiencias que comenzó a vivir desde su niñez en su propia familia y que con los años trascendió a otros ámbitos.

Confieso que soy alérgico al momento de sostener conversaciones telefónicas y mucho más cuando estas son bastante prolongadas, pero este no fue el caso, ya que con los minutos pude darme cuenta de que la que estaba hablando no era una persona con deseos de gastar tiempo hablando sino una mujer que necesitaba urgentemente la Presencia del Señor Jesús en su vida.

Finalmente, toda esa amarga descripción que me hizo aquella mujer terminó con una frase mucho más contundente que su propio relato de vida: “Nicolás ¡me destruyeron la vida!”

Quiero precisar que sin perder mi respeto y atención hacia todo eso tan extremadamente escalofriante que me hablaba Irene* acerca de su tormentosa vida, yo no podía dejar de pensar en aquellos judíos que regresaron del exilio en Babilonia después de 70 años y encontraron el Templo hecho cenizas y la muralla destruida, todo era solo ruina y desolación; seguramente algunos hasta se atrevieron a pensar erradamente que las maldiciones proferidas muchos años atrás contra el pueblo de Dios se habían cumplido, pero no, no era así porque otros tantos hombres de fe como Nehemías este hombre del cual nos ha enseñado el Pastor Jr, en los últimos meses se atrevió a decir palabras más, palabras menos: “Lo peor ya pasó”. Francamente creo que este pensamiento me llegaba de parte de Dios “como anillo al dedo” ya que le pude decir a Irene*: aunque te hayan destruido la vida, lo peor ya pasó. Paso seguido le presenté al Experto Restaurador de vidas, llamado Jesús, al cual entre sollozos y mucha sinceridad y a través de una muy espontánea oración, Irene* recibió y aceptó como Señor de su vida.

Vale la pena decir que cuando vemos a Dios a la luz de Las Sagradas Escrituras, descubrimos no solamente una profunda sensación de seguridad para el presente, sino también esperanza y aliento para encarar el mañana. Gracias a ese mismo Dios podemos contar con lo siguiente: Aquel que tiene el control y la Soberanía sobre todo, también está en la capacidad de hacer todo excelentemente bien, a tal punto que hace nuevas todas las cosas incluida la vida de personas que como Irene*, a esta hora tienen su vida hecha un montón de ruinas.

¿Ya te has preguntado cuántas personas que como Irene* hay en tu entorno y que a gritos silenciosos están clamando por alguien que les hable y les presente a este Restaurador de vidas, y que les diga: Aunque te hayan destruido tu vida, lo peor ya pasó?

Quiero sugerirte que a partir de hoy le digas al Señor en oración que te permita conocer personas sin esperanza y con sus vidas destruidas para que les indiques que aun hay una Puerta de entrada llamada Jesús que quiere no sólo salvarles, sino dejarles sentir la Ternura de Su Grata Presencia, que les permitirá vivir la experiencia maravillosa de hacer mucho más llevadera su vida en esta tierra, sin frustraciones ni heridas sangrantes; y al final les permita también pasar la eternidad como habitantes de las Moradas Eternas, junto a Él, ya que:

Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir. Apocalipsis 21:4

*Se cambia el nombre real de la persona por respeto a su dignidad.

Rvdo. Nicolás Ocampo J.
Pastor
  

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