Sé que con seguridad usted habrá tenido serios conflictos con referencia a algún texto bíblico en cuanto a su aplicación por encontrarlo difícil de cumplir. Créame que yo también.

Te lo voy a expresar de esta manera. Para mí siempre fue difícil “aceptar” por no entenderla la siguiente expresión del Señor Jesús:

Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.” Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa. Mateo 5:38-40

 

Reitero que muchos de nosotros luchamos con el dicho del Señor Jesús de “poner la otra mejilla”, que como puedes observar viene ligada a la expresión “ojo por ojo y diente por diente” también conocida como la ley del talión. La verdad, esto suena muy horrible, raya en la barbaridad, pero resulta que en la época del Señor Jesús esta ley siempre se interpretó como una multa monetaria o como lo conocemos hoy, un comparendo, como consecuencia de una lesión corporal, sin necesidad de herir al agresor.

Ellos entendían la idea de “ojo por ojo” como que la multa por herir a otro compensaba exactamente al agredido por todas sus pérdidas. Para ese momento, las autoridades religiosas de Israel habían establecido un sistema de cinco clases de “comparendos” monetarios por herir a otros:

1. Por incapacidad total

2. Por incapacidad temporal

3. Por gastos médicos

4. Por el dolor causado

5. Por vergüenza

El hombre avergonzado.

Según he averiguado, el Señor Jesús se refiere a este sistema de multas en el texto de Mateo que acabas de leer, y además se refiere a la vergüenza de una persona al darle una bofetada en la cara.

Francamente darle una bofetada a alguien era un tema de discusión de esa ley “ojo por ojo” porque en realidad no dejaba una lesión duradera, solo dejaba un dolor momentáneo y vergüenza. Sin embargo, la vergüenza que causaba era una ofensa importante en la cultura hebrea, porque el honor de una persona era extremadamente importante en esa época al igual que hoy. Así que había una multa que se podía exigir a otro por ser avergonzado de esta manera:

El hecho de que se trate de una multa o un “comparendo” da la impresión de que “poner la otra mejilla” encaje con la afirmación sobre dejar que alguien te demande también.

Parece pues, que el Señor Jesús estaba diciendo que en lugar de insistir en la compensación hasta pagar el último centavo por cada insulto, sus seguidores, es decir usted y yo, debemos estar dispuestos a sufrir la persecución una vez más. También es posible que el Señor Jesús nos esté dejando enseñanzas tan importantes como dejar de ser egoístas y no mantenernos a toda hora buscando nuestro propio honor, y luchando por nuestro propio bienestar, sin importarnos la condición de nuestro prójimo

Rvdo. Nicolás Ocampo J.
Pastor
  

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