Soy un ciudadano de provincia que por plan de Dios, a mis 15 años de edad fui desplazado a la ciudad de Medellín, donde resido hace ya cerca de 49 años. Mi primer reto al llegar a esta ciudad fue explorar todo lo que tiene que ver con la cultura citadina, totalmente disímil a la provinciana. Debo confesar que no fue fácil para mí, adaptarme a mi nueva “patria chica”. Empezando que mi pueblo lo conocía como a la palma de mi mano. Contrariamente, en la ciudad me extraviaba fácilmente, y para evitarlo, me hacía unos “croquis” mentales, o como lo llamaría hoy, mi propio GPS,  los cuales grababa fácilmente en mi memoria; de ahí que al aprenderme la nomenclatura de calles, carreras, avenidas, transversales, diagonales y todo el entramado de esta metrópoli, no tardé mucho en tenerla a mis pies, quiero decir, no tardé mucho en moverme como pedro por casa, hecho que me sirvió para orientar a muchas personas, algunas de ellas nativas, paradójicamente no conocían la ciudad que los vio nacer.

El anterior encabezado lo hago, porque quiero ilustrar de esa manera lo que puede pasarle a una persona que decide dar el más excelente paso, que ser humano alguno puede dar, dejar de ser ciudadano del reino de las tinieblas a ser ciudadano del Reino de Dios.

Como es natural lo primero que nos encontramos al cambiar de “reino a Reino” es familiarizarnos con la cultura del nuevo lugar donde  hallamos asiento, para luego establecernos definitivamente allí.  Para alcanzar este logro, inevitable es, que tengamos que ir a una fuente fidedigna, ninguna más confiable que La Biblia.

Lo primero que tenemos que hacer es creer firmemente que el tema central de La Biblia consiste en La Salvación por medio de Jesucristo.

Por donde quiera que la mires, La Biblia nos muestra al Único Dios Verdadero.

Aquí algunos detalles:

La Biblia contiene 66 libros, escritos por al menos 40 autores, a lo largo de un período de aproximadamente 1.600 años.

La palabra “Biblia” que procede del término griego Biblos, significa “Libro”

Esta incomparable colección de libros llamada  Biblia tiene, como lo manifesté anteriormente,   en total,  66 libros diferentes sin contradecirse entre sí, divididos entre El Antiguo Testamento y El Nuevo Testamento. Siendo el total de capítulos de La Biblia  1.188 y el total de versículos de 31.187, siendo además la media de 473 versículos y de 18 capítulos por libro.

El Antiguo Testamento, comienza lo que el Nuevo Testamento completa.

¿Cuál es el Propósito de La Biblia? Principalmente que nos familiaricemos con esta panorámica general de toda esta “nomenclatura” espiritual, que nos da la certeza de no perdernos, sino de tener la tranquilidad que si la obedecemos al pie de la letra, estamos aceptando el único Plan de Salvación, provisto por el Cordero de Dios, Jesús el Señor.

Ah, olvidaba algo muy interesante y es que, entre innumerables detalles, cuando hablar de la Biblia se trata, que:

El Antiguo Testamento, comienza con Dios:

Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra. Génesis 1:1 

El Nuevo Testamento, comienza con Jesucristo:

Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Mateo 1:1 

De Adán a Abraham encontramos la historia de la raza humana.

De Abraham a Cristo Jesús, encontramos en La Biblia, la historia del pueblo escogido, Israel.

De Cristo Jesús en adelante encontramos la historia de La Iglesia de la cual tú haces parte y si no eres creyente, puedes llegar a serlo.

En fin, como lo escribí algunas líneas arriba, son innumerables detalles que hallamos en la Biblia.

Lo más grandioso de todo esto, es que quien fija la mirada en La Biblia, puede tener la certeza, que contrario a la ciudad con la que me encontré tantos años atrás, no va a encontrase con muchas avenidas, solo con  Un Camino: Jesucristo el Salvador y Señor de tu alma y la mía.

Observa los siguientes Textos Bíblicos:

Señor: Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. salmo 119:105 

Habrá allí una calzada que será llamada Camino de santidad. No viajarán por ella los impuros, ni transitarán por ella los necios; será sólo para los que siguen el camino. Isaías 35:8 

Dijo entonces Tomás: —Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿Cómo podemos conocer el camino?Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. Juan14:5-6 

Rvdo. Nicolás Ocampo J.
Pastor
  


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