Por estos días que estoy estudiando detenidamente Las Sagradas Escrituras – como suelo hacerlo – me atrae de manera sorprendente todo lo que habla el profeta Ezequiel de parte de Dios. La verdad sea dicha, he hallado una Palabra que no solo apunta al Juicio de Dios para su pueblo; la Palabra que da Esperanza, sino también La Compasión de Dios, que hasta este día ¡Gloria sea a Él!, está vigente; sino fuera así qué sería de nosotros. Y me atrevo a afirmarlo así, hablo de la vigencia de La Compasión de Dios, porque ésta se encuentra presente en Cristo Jesús. Basta mirar por ejemplo el capítulo 18, especialmente los versículos 23 y 32 los cuales le invito a que los lea:

¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el SEÑOR, lo afirmo. Ezequiel 18:23

 

Yo no quiero la muerte de nadie. ¡Conviértanse, y vivirán! Lo afirma el SEÑOR omnipotente. Ezequiel 18:32
Palabras más, palabras menos, el Señor Todopoderoso está afirmando y reafirmando que no es de su agrado que el pecador muera en sus pecados, es decir, Dios nos está dando un invaluable y poderoso recordatorio de que lo que menos Él quiere es castigarnos.

 

Si usted mira detenidamente el Nuevo Testamento, rápidamente se dará cuenta que allí está consolidada esta verdad.

Veamos por ejemplo qué nos dice el apóstol Pedro:

El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, Él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan. 2Pedro 3:9

De igual manera el apóstol Juan escribe:

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16

 

Francamente lo que Dios está diciendo es que, si el malvado se vuelve a Él, encontrará ante los propios ojos del Omnipotente y Perdonador Dios, Su Favor. Volvamos otra vez a Ezequiel:

Si el malvado se arrepiente de todos los pecados que ha cometido, y obedece todos mis decretos y practica el derecho y la justicia, no morirá; vivirá por practicar la justicia, y Dios se olvidará de todos los pecados que ese malvado haya cometido. Ezequiel 18:21-22

 

Pero las cosas no quedan ahí, porque también hay un riesgo muy grande para los justos, los cuales si escogen volver a practicar el pecado, Dios olvidará sus actos de justicia que antes practicaron y los castigará:

Si el justo se aparta de la justicia y hace lo malo y practica los mismos actos repugnantes del malvado, ¿merece vivir? No, sino que morirá por causa de su infidelidad y de sus pecados, y no se recordará ninguna de sus obras justas. Ezequiel 18:24

 

Sin embargo, Dios no se siente contento en ejecutar ese castigo, y como resultado de Su Compasión, quiere que todos seamos perdonados.

Ahora bien, al principio de esta columna o saludo, le decía que La Compasión de Dios se haya vigente en Cristo Jesús. Y usted se preguntará, ¿Cómo puede ser esto?

Déjeme decirle que sí. Porque el Señor Jesús tiene una profunda Compasión por los perdidos. El Evangelista Marcos escribe:

Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Así que comenzó a enseñarles muchas cosas. Marcos 6:34

 

Evidentemente durante Su Ministerio terrenal y ahora también, el Señor Jesús se enfoca en llamar a la gente a que se aleje del pecado y por medio de Su Compasión dirigirla al Gozo, la Justicia y la Vida Eterna. Vamos nuevamente a ojear Las Sagradas Escrituras:

Fue a Nazaret, donde se había criado, y un sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre. Se levantó para hacer la lectura, y le entregaron el libro del profeta Isaías. Al desenrollarlo, encontró el lugar donde está escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor.» Luego enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban detenidamente, y él comenzó a hablarles: «Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes. Lucas 4:16-21

 

Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Juan 10:27-28

 

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden. Juan 14:27

 

Y creo que no debo seguir poniendo versículos Bíblicos frente al tema porque de ser así, me toca decirte que leas toda La Biblia, porque definitivamente es allí donde el Señor plasma toda Su Obra Redentora sobre la base del Amor y la Compasión porque, aunque el Señor Jesús será el Juez que al final recompensará y castigará, hoy sigue recibiendo con sinceridad a aquellos que lo quieran seguir y hacia los cuales, entre los que me encuentro y seguramente usted también, ha dado Salvación.

Definitivamente Su Sacrificio voluntario en La Cruz del Calvario por nosotros es la prueba innegable de Su Compasión por la humanidad.

Francamente el regalo que Dios nos dio en Jesús, es la máxima expresión de La Compasión de Dios

Rvdo. Nicolás Ocampo J.
Pastor
  

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