La riqueza de nuestro idioma, sumada a la jerga popular, hacen que muchas veces familiaricemos con palabras o expresiones de origen y lenguaje pagano.

Noto que es muy popular usar en nuestro diario hablar expresiones como: Ave María, santo padre, para referirse al líder religioso romano, cuando el Señor Jesús nos dice que no llamemos padre a nadie acá en la tierra, es decir que no reconozcamos a otro como nuestro Dios:

Y no llamen “padre “a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, y él está en el cielo. Mateo 23:9

 

Expresiones como la inmaculada concepción cuando se alude a la virgen; hay otros términos como santa sede para referirse al vaticano ahí donde vive el líder de la religión popular. Y tantas, tantas más. Quiero detenerme en hacerle saber o si ya lo sabe en recordarle qué significa una palabra que siempre suena en el ámbito popular y que está próxima a oírse ampliamente: Vaticano

¿Usted se ha detenido a pensar qué significa la palabra vaticano?

El origen de la palabra “vaticano” no procede del latín ni del griego y mucho menos tiene nada que ver con la Biblia. El nombre vaticano como muchas tradiciones mal llamadas cristianas es de origen pagano. Siglos antes de la fundación de Roma, según la leyenda, por Rómulo y Remo, existió un pueblo conocido como “Los Etruscos”. Gran parte de las tradiciones y cultura que Roma adquirió provienen de este pueblo. Los etruscos solían enterrar a sus muertos en necrópolis, algo así como una ciudad llena, pero de gente muerta, y que eran separadas por murallas de las ciudades donde habitaban los vivos. Resulta que una necrópolis se levantó en una colina cercana a Roma con el nombre y en honor de la diosa etrusca Vatika.

Otra cosa que recibió el nombre de Vatika, era una hierba alucinógena tipo marihuana que abundaba en aquella región.

En fin, los siglos pasaron y la palabra fue quedando en la lengua latina como sinónimo de “alucinación” o “visión profética”, asociado a esta hierba.

Siglos después, aquella zona fue el lugar destinado para un circo romano y, según se cree, allí mismo fue martirizado el apóstol Pedro y enterrado. Así cuando la religión romana fue tomando fuerza, ese lugar se convirtió en un centro turístico de peregrinación.

Por ese motivo el Emperador Constantino fundó un “santuario” en aquella colina, a la que se llamaba “La Colina Vaticana”.

Otros pocos siglos después, allí se construyó el palacio papal y así es como el vaticano, palabra de origen pagano etrusco y que corresponde a una diosa pagana, da nombre al corazón mismo y sede de la religión romana, mal llamada cristiana.

Estamos en medio de una sociedad que agrede, ofende, maldice y que es desafiante e incitadora con sus palabras; de esta sociedad la iglesia no debe seguir su ejemplo sino ser ejemplo. Deténgase a meditar en las siguientes palabras y acepte el consejo que nos da el apóstol Pablo.

Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. Efesios 4:29
Rvdo. Nicolás Ocampo J.
Pastor
  

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