En días pasados el país musical quedó horrorizado cuando todos los medios de comunicación daban la primicia desalentadora para muchos, anunciando la muerte de un hombre ampliamente reconocido por su música popular con un repertorio digno de cualquier buen compositor, y por destacarse cuando compuso la canción “Nadie es eterno en el mundo” la cual lo hizo famoso internacionalmente; hablo del señor Darío Gómez Zapata, cuya vida estuvo marcada por la muerte, desde la de su padre hasta la de una de sus hijas y terminando con la suya.

Dejando de lado el muerto, paso a hablar de los vivos, esos que seguían fielmente a su ídolo popular, que a grito abierto o “entredientes”, pregonaban una misma cosa: “¡Darío no ha muerto, él es eterno y vivirá por siempre!” La verdad, quién más quisiera ver que el ciego.

Gracias a Dios por Su Eterna Palabra que dice lo contrario:

Nadie se acuerda de los hombres primeros, como nadie se acordará de los últimos. ¡No habrá memoria de ellos entre los que habrán de sucedernos! Eclesiastés 1:11

 

Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido. Eclesiastés 9:5

 

¿Por qué? Porque El aliento o soplo de Dios es “lo espiritual” en nosotros; lo que de Dios hay en nosotros. Una vez éste nos abandona, con él se va la vida que el Creador nos dio a los seres humanos.

Y Dios el SEÑOR formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz hálito de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente. Génesis 2:7

 

Veamos otros versículos que nos siguen hablando de ese tema del que nadie quiere saber, pero del que todos tenemos que afrontar tarde o temprano:

El hombre, en cambio, muere y pierde su fuerza; exhala el último suspiro, y deja de existir. Job 14:10
Si el hombre muere, ya no vuelve a la vida. Cada día de mi servicio obligatorio esperaré a que llegue mi relevo. Job 14:14
Mueren de pronto, en medio de la noche; la gente se estremece y muere; Job 34:21ª

 

Recuerda, oh Dios, que mi vida es un suspiro; que ya no verán mis ojos la felicidad. Los ojos que hoy me ven, no me verán mañana; pondrás en mí tus ojos, pero ya no existiré. Job 7:7-8

 

Paradójicamente mientras el éxito que lo catapultó a la fama, decía nadie es eterno en el mundo, otra cosa era la que coreaba la gente en un afán por no reconocer que quien se va, de este mundo, tarde o temprano caerá en el olvido.

Otra cosa muy distinta es lo que nos dice el Dueño de la vida, Jesús el Señor:

Entonces Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; Juan 11:25

Sería muy interesante que esto lo supieran todos aquellos que aparte de tenerle terror a la muerte y no la aceptan, hoy, cuando aun están vivos, el creador del Universo sigue coreando esta oportunidad de Vida Eterna.

 

—¿No te dije que si crees verás la Gloria de Dios? Juan 11:40

Y como si fuera poco, sigue diciendo el Señor Jesús, que Él es el Único que dio “muerte a la muerte”

De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol; la compasión será escondida de mi vista. Oseas 13:14
Rvdo. Nicolás Ocampo J.
Pastor
  

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