Lo que por todos es bien sabido, en menos de una semana, dos personas recibieron en Colombia (Cali y Medellín), “la muerte con dignidad” a causa de padecimientos y deterioro en su salud.

A raíz de estas dos noticias, no han sido pocos los que nos han consultado a los pastores en Intima Devoción, lo que desde nuestra óptica cristiana pensamos respecto al suicidio y la eutanasia. Nos preocupa eso sí, que una vez activado el botón de encendido frente al tema, no se nos haga raro que tendremos que ver con más regularidad de lo que imaginamos, la “muerte con dignidad” para la cual muchas personas están haciendo fila y otros más la engrosarán con el paso de los días. 

Permítame entonces les hago las siguientes precisiones:

Quitarse la vida se considera moralmente inadecuado y contrario a la Eterna Palabra de Dios. Si bien no podemos condenar de forma personal a aquellos que en medio de un dolor y sufrimiento insoportable se quitan la vida, tampoco podemos alentar, aprobar ni participar en la ejecución de semejante acto. 

La preservación de la vida siempre fue considerada un valor esencial del Pueblo de Dios. La Palabra de Dios fue entregada al ser humano “para que viva”. La necesidad primordial de salvar la vida supera virtualmente a todos los mandamientos de la Ley de Dios, con excepción de las prohibiciones de idolatría, la inmoralidad sexual y el asesinato. Debido a que los seres humanos fuimos creados a imagen de Dios, se considera que cada vida tiene un valor infinito sin importar su duración ni su calidad. Como entienden todos los matemáticos, lo infinito no puede partirse por la mitad. Cuando una vida se considera menos valiosa que otras, entonces la vida en general pasa de ser infinita a ser relativa y las vidas de todos se degrada y menosprecia.

Pero la retórica contemporánea ha cambiado. En una época de veloz desarrollo tecnológico, mayor longevidad y recursos limitados, la “muerte con dignidad” es un eslogan que tiene considerable atractivo y justifica desconectar los respiradores de los pacientes en coma o permitir que se mueran por falta de nutrición. Y como si fuera poco últimamente también se comenzaron a alentar los “suicidios voluntarios”.

“Muerte con dignidad” Sin embargo, antes de ir a las fuentes, es necesario señalar algo importante. La consigna del movimiento “muerte con dignidad” es autónoma o decisión tomada con autodeterminación. Todo muy lindo. Pero lo que los proponentes de la autonomía no entienden (o todavía más inquietante, lo que entienden y no expresan), es que a medida que las opciones que antes eran indescriptibles se vuelven ampliamente disponibles, existe una tremenda presión social para que se las lleve a cabo.

Lo que comienza como un “derecho a morir” muy pronto se transforma en una obligación.  Si los suicidios asistidos son legalizados y se vuelven socialmente aceptables, fácilmente podemos visualizar escenarios en los que personas que realmente desean dar una oportunidad y alentar la vida optarán en cambio por la muerte, por considerar que sus vidas no tienen valor, no son productivas y son una carga para sus familias. Sutil o explícitamente, el consenso general empujará a la gente en direcciones que por sus propios medios hubieran quedado fuera de su alcance. Lo que comienza como un “derecho a morir” muy pronto se convierte… (Continúa la próxima semana).

 

Rvdo. Nicolás Ocampo J.

Pastor

  

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